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Aumenta la deshumanización ante el abandono de recién nacidos en SLP

Se han abierto investigaciones por al menos cuatro casos por abandono en lo que va del año

San Luis Potosí, SLP.- El hallazgo reciente de un bebé abandonado en un lote baldío de la colonia Las Flores, con signos de haber sido atacado por animales, confirma una dolorosa realidad, -el abandono de recién nacidos ya no es un hecho aislado en San Luis Potosí.- Es una constante que revela el grado de insensibilidad al que ha llegado nuestra sociedad.
 
La fiscal general del estado, María Manuela García Cázares, informó que se han abierto investigaciones por al menos cuatro casos similares registrados en lo que va del año, todos ocurridos en la capital potosina. La mayoría comparten un patrón alarmante, -bebés desprotegidos, lanzados al olvido como si se tratara de basura, muchos de ellos aún con posibilidades de vida al momento de ser desechados.-
 
Uno de los casos más perturbadores tuvo lugar dentro de una clínica del IMSS, donde un recién nacido fue dejado en el inodoro de un baño. Pese a los esfuerzos por identificar a la madre o responsable, las cámaras de seguridad no ofrecieron pistas útiles y la falta de servicios especializados en ginecología dentro del hospital obstaculizó aún más la investigación.
 
El caso más reciente, el de un bebé encontrado en Las Flores, siendo parcialmente devorado por perros callejeros. De acuerdo con la necropsia, se trataba de un producto gestado por meses, en condiciones de nacer. La Fiscalía ya trabaja sobre indicios preliminares, pero el daño ya está hecho, -una vida apagada antes de comenzar.-
 
Estos hechos ya no solo reflejan la crisis de abandono, sino una descomposición moral profunda. Estamos normalizando lo intolerable. La capacidad de horrorizarse ante la muerte de un recién nacido va menguando en medio del ruido cotidiano. La pérdida de sensibilidad se traduce en deshumanización, -bebés desechados sin culpa ni memoria.-
 
El abandono de un recién nacido no es solo una tragedia familiar o un tema de salud pública. Es un espejo doloroso de una sociedad que va perdiendo sus vínculos más esenciales, el cuidado, la empatía, la protección de los más vulnerables. Cada bebé olvidado es también un grito ahogado por la indiferencia colectiva.
 
Las autoridades siguen investigando. Pero mientras no se cuestionen las condiciones sociales, culturales y estructurales que permiten —o incluso propician— este tipo de actos, los casos seguirán acumulándose como cifras frías, en un conteo que parece no inmutarse a nadie.
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