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Ernestina Perea: La soprano potosina que el mundo aplaudió y México olvidó

Ricardo Godina | Plano Informativo | 03/04/2025 | 17:22

San Luis Potosí, SLP.- En una época en la que el bel canto mexicano conquistaba escenarios internacionales, una soprano potosina elevaba su voz al nivel de las más grandes. Ernestina Perea Sánchez, nacida en 1910 en San Luis Potosí, compartió cartel con figuras de talla mundial y fue protagonista de funciones históricas en el Palacio de Bellas Artes. Sin embargo, su nombre ha quedado en las sombras de la memoria colectiva, pese a su destacada trayectoria en la ópera, la música de concierto y la canción mexicana. Esta es la historia de una artista cuya voz merecería ser redescubierta.
 
La potosina nacida el 6 de noviembre de 1910 inició su formación vocal bajo la tutela de María Bonilla, y su talento y dedicación le valieron una beca de dos años para continuar sus estudios de canto. Durante su carrera, ofreció conciertos ovacionados en diversos países, interpretando tanto repertorio clásico y operístico como canciones de Manuel M. Ponce, Bernal Jiménez y Guty Cárdenas. 
 
Uno de sus logros más notables fue su interpretación del papel de Mamma Lucia en la ópera "Cavalleria Rusticana" de Pietro Mascagni, presentada en el Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México en 1943. Compartió escenario con artistas de renombre como Stella Roman (Santuzza), Mario Berini (Turiddu) y Carlo Morelli (Alfio), bajo la dirección del concertador Umberto Mugnai.
 
Además, Perea Sánchez fue reconocida por sus interpretaciones de obras de la compositora asturiana radicada en México, María Teresa Prieto. El 3 de diciembre de 1947, en la sala Beethoven del Hotel Reforma de la Ciudad de México, interpretó "En las palmas de la noche" y "Donaire", acompañada por el pianista Juan D. Tercero. La crítica elogió su actuación, destacando su timbre armonioso, dominio de la tesitura y frescura en el fraseo.
 
Ernestina también se dedicó a la difusión de la canción mexicana, grabando varios discos y ofreciendo conciertos en ciudades como Viena, Berlín, Londres y Madrid.
 
Tras su regreso de Europa, ofreció un extraordinario concierto con la Orquesta Sinfónica de México y participó en óperas como "Carmen", "La Traviata", "Madame Butterfly" y "Cavalleria Rusticana". Se desempeñó como profesora de canto y música en la Escuela Nacional de Música y en la Universidad Nacional Autónoma de México, donde impartió cátedra de Cultura Musical hasta su jubilación. Posteriormente, regresó a San Luis Potosí para continuar impartiendo clases de canto en su domicilio en la calle Julián de los Reyes hasta su muerte el 1 de junio de 1991.
 
Las grabaciones que dejó, consistentes en dos discos de música mexicana y uno de música clásica, son difíciles de conseguir en la actualidad. Se espera que en el futuro se puedan recuperar y apreciar nuevamente las interpretaciones de esta talentosa soprano potosina, cuya voz cautivó a críticos y audiencias por igual.