Miembros de la coalición armada Vivre Ensemble (Vivir Juntos) irrumpieron este lunes en la ciudad de Mirebalais, en el centro de Haití, y liberaron presos de la cárcel, invadieron la estación de policía e incendiaron un número no precisado de casas.
Los hechos se produjeron después de que civiles y policías trataran de oponerse a las bandas, que lograron tomar el control de la zona.
Con la fuga de la prisión civil de Mirebalais, decenas de prisioneros, algunos peligrosos, se han fugado. En un vídeo que circula en las redes sociales se puede ver a los bandidos alabar lo ocurrido.
«Aquí están los prisioneros, aquí están, aquí están. Los talibanes (apodo de este grupo armado dirigido por Jeff Gwo Lwa) acaban de echarlos», se escucha decir a un hombre en el vídeo, mientras los prisioneros sonríen.
Por lo general, los ataques a las prisiones civiles forman parte de la estrategia de las bandas armadas para aumentar su número de efectivos sobre el terreno.
Informes preliminares de medios de comunicación locales informan de varios pandilleros abatidos este lunes por la Policía Nacional, que ha recibido refuerzos, incluyendo vehículos blindados, a lo largo del día.
Estas bandas que han perpetrado estos nuevos ataques proceden de Canaan y Croix-des-Bouquets, al norte de la capital.
Además, durante todo el día reinó un ambiente de pánico y el Hospital Universitario de Mirebalais (HUM) habría sido el objetivo de los bandidos armados que ahora controlan la ciudad, situación que ha empujado a varios miles de personas a abandonar sus hogares y buscar refugio en zonas cercanas.
Unas 4.239 personas fueron asesinadas y 1.356 heridas en Haití entre los pasados meses de julio y febrero, en crímenes cometidos con armas que llegan ilegalmente del extranjero, a pesar del embargo de armamento impuesto por el Consejo de Seguridad de la ONU, según dijo el viernes pasado el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos.
El 92 % de las víctimas han sido blanco de las armas de fuego que circulan en Haití, que cada vez son más sofisticadas y de las que habría entre 270.000 y 500.000 unidades, sostuvo el alto comisionado Volker Türk al presentar al Consejo de Derechos Humanos el último informe de su organismo sobre este país.