Jueves 3 de Abril de 2025 | Aguascalientes.

SanArte: Hogar

Claudia Martínez Jasso | 22/03/2025 | 02:32

Nuestro primer hogar en esta existencia terrenal es el útero materno. ¿Has pensado cómo fue tu estadío gestacional?

Calmo, estresado, lleno de incertidumbre, carente, abundante. Tal vez escuchabas las voces de Papá y Mamá que te cantaban y esperaban tu llegada o posiblemente los llantos del exterior estrujaron tu corazón. ¿Había algarabía familiar o un ambiente estresante y tóxico?

Reflexionar sobre esto puede ayudarnos a reprogramar nuestro sistema nervioso y sanar este proceso de crecimiento intrauterino es un tema de suma importancia, sin embargo hoy, vamos a poner la luz sobre el símbolo de la primera casa.

¿Cómo fue tu segunda casa? ¿Podrías hacer una lista de las casas en las que has habitado y recordar tu sentir en estas? ¿Recuerdas la casa de tu infancia? Cuando piensas en ella, ¿Qué sientes? Ese espacio pudo significar para ti un bellísimo hogar, un lugar seguro, un espacio en dónde ser tú mismo(a), crear, expresarte, aprender, descansar y amar. O bien, sentirte dentro de la cueva con un depredador.

Es posible que la sensación agridulce del amor y el miedo al mismo tiempo sean la sustancia energética que prevalecía en ese espacio. ¿Te recuerdas allí? Y las casas que vinieron después ¿Han tenido la misma frecuencia?

El hogar se crea con el calor del fuego del amor sincero. Y es que puede prevalecer el amor a pesar de los conflictos y crisis de crecimiento y eso se ve en la estructura de un espacio. ¿En tu hogar ha habido orden y limpieza? Un orden saludable, en el cual poder habitar sin tensión ni control o bien un desorden y acumulación de objetos que llenan vacíos emocionales. Nuestro hogar representa mucho nuestra forma de ser y estar en el mundo.

Las casas son museos de nuestro inconsciente. ¿Es un lugar con vegetación, belleza, vida y fragancias o bien, un espacio abandonado y sin mantenimiento? Puede ser un lugar muy pequeñito y sin lujos, pero lleno de belleza o una mansión triste. ¿Es tu hogar un refugio de paz? Las discusiones, pensamientos y emociones viajan en el aire como el humo de un incienso y se van alojando en las paredes, en los muebles y las telas.

Si guardamos cosas que ya no corresponden a nuestra actual vibración, gustos, intereses y significados que nos traen felicidad, tal vez esa casa más que una protectora es un cementerio de rencores, duelos no resueltos y tristezas añejas. Desempolvar la mente, desempolvar la casa, sacudir los libros que tienen discursos obsoletos y decidirnos a permitir que les salgan alas, nos libera también el espacio mental para la creación. Pues la permanente impermanencia es el flujo natural de la existencia y nuestra casa, la posibilidad de una obra de arte.

¿Cuántas casas has visto realmente originales? ¿Son las casas en general tal vez la copia de la copia o bien, espacios mágicos de confort y el reflejo de un Alma o grupo de Almas auténticas?

Las quejas, las críticas, las burlas y los pesares nadan en el agua con la que regamos las plantas o el jardín. Los cantos, la bella música, el consuelo y las bendiciones se posan en los trinos de los pájaros que nos visitan frente a la ventana.

Hay casas en dónde habita la muerte o se queda anclada en los dolorosos momentos en los que fue hospital. Hay casas que huelen a guiso, a flores y a magia encantadora. Cuántos fantasmas aún pululan en los pasillos y viven estáticos en los trajes colgados en el armario.

Porque hay fantasmas dolientes, pero también hay recuerdos que sostienen, como la foto de los abuelos que te sonríen y te abrazan con su amor cada vez que entras en tu sala o la planta florida en dónde pusiste las cenizas de tu fiel y amoroso familiar animal no humano y entonces esas flores te recuerdan sus ladridos, su alegría y su amor. Pero son recuerdos que abrazan, no que te jalan al suelo y te desconectan de la vida.

Es difícil a veces desprenderse de una edificación que ya tiene incluso personalidad propia. ¡Cuántos recuerdos, cuántos momentos tan hermosos y de crecimiento contempló la casa añorada, que ahora vive solamente en el corazón! El patio antiguo o el zaguán. El departamento por el que podíamos ver las estrellas, pues estábamos más cerca del cielo que los que vivían en el primer piso.

Las casas guardan la historia y se renuevan con nosotros, con nuestros movimientos internos. A veces, limpiar y ordenar nos reconectan con quienes somos ahora. Honrar con amor el vientre de nuestra Madre, cada una de las casas que nos dio cobijo, darles un lugar en nuestro corazón y convertir el espacio que habitamos ahora en un lugar de luz es una bendición y una oportunidad maravillosa para construir en adelante, espacios creativos, auténticos, elegantes, amorosos, respetuosos y bellos. Y no olvidemos jamás, que una casa se convierte en un hogar, cuando es habitada por alguien que se ama a sí mismo y ama a los demás, porque el hogar se crea con el fuego del amor sincero, esto es cierto. El planeta tierra es nuestro hogar, el de muchas especies y reinos. Y podemos preguntarnos hoy queridos(as)… ¿Es realmente un hogar?

Gracias por caminar juntos.

Tu terapeuta

Claudia Guadalupe Martínez Jasso.