Durante su campaña y ya como Presidente de Estados Unidos, Donald Trump ha presumido su capacidad para resolver conflictos globales en tiempo récord. Sin embargo, sus acciones han demostrado lo contrario, dejando un rastro de promesas incumplidas, chantajes políticos y decisiones que han generado más incertidumbre en el escenario internacional.
Ucrania: de la promesa de paz a la presión económica
Trump aseguró en noviembre de 2024 que podría poner fin a la guerra entre Rusia y Ucrania en apenas 24 horas. No obstante, tras asumir la presidencia en enero de 2025, su estrategia se tornó en presión económica. Condicionó la ayuda a Ucrania a un pacto de minerales que beneficiaría a Estados Unidos y, después de un tenso encuentro con el Presidente Volodymyr Zelensky en la Casa Blanca, ordenó congelar la asistencia militar y el intercambio de información de inteligencia con Kiev.
El pasado viernes, el mandatario admitió que su afirmación de resolver el conflicto en 24 horas fue "un poco sarcástica". "Lo que realmente quise decir es que me gustaría resolverlo y creo que tendré éxito", declaró, dejando entrever que su estrategia no ha rendido frutos hasta el momento.
Gaza: la "Riviera" que solo existe en su discurso
Trump también ha usado la guerra en Gaza como bandera política. En octubre de 2024, durante su campaña, afirmó que el conflicto no habría estallado si él hubiera sido presidente. Tras su victoria, se atribuyó el mérito de la tregua alcanzada bajo la administración de Joe Biden, asegurando que fue resultado de su "histórica victoria electoral".
Entre sus planes para la región, Trump prometió una limpieza étnica en Gaza y la construcción de un complejo turístico que llamó la "Riviera de Medio Oriente". Sin embargo, los países árabes, a los que mencionó como posibles receptores de los desplazados palestinos, rechazaron su propuesta. Mientras tanto, Israel lanzó ayer una "operación terrestre limitada" en Gaza, con el objetivo de retomar el control de la zona.
A pesar de sus declaraciones y promesas, Trump enfrenta una realidad en la que sus soluciones no se han concretado y sus estrategias han generado más tensión a nivel mundial.