Viernes 4 de Abril de 2025 | Aguascalientes.

Cerrar ciclos

Claudia Martínez Jasso. | 01/03/2025 | 17:17

¿Te ha pasado que te sientes en un estancamiento económico, relacional o de salud y no sabes por qué no termina? ¿No será que es posible, que exista energía estancada? Puede suceder que queremos abrir una puerta nueva, hacia un nuevo destino, sin haber cerrado otras que llevan hacia un pasado de fantasmas y tiliches viejos e inservibles, que lo único que hacen es existir como un peso en la espalda y que por supuesto, no nos deja avanzar hacia la luz, hacia lo nuevo.
 
¿Con cuantas creencias, duelos no resueltos, expectativas o promesas rotas cargas? ¿Cuántas palabras se quedaron sin decir? ¡Y con tanta gente! Las emociones no reconocidas, no expresadas y no lloradas se acumulan como obstáculos para avanzar y tomar el camino que corresponde al aquí y al ahora y que aparte nos hemos ganado con trabajo interno, disciplina, buenos hábitos y al caminar el sendero de las virtudes. Y es que aquí a veces se resuelve la pregunta de ¿Por qué a esa persona que es tan buena le va tan mal? No, no es karma, ni el resultado de una malevolencia de otras líneas temporales, a veces, es que no ha cerrado ciclos.
 
Por ejemplo, en constelaciones familiares, sabemos que para entrar armoniosamente en una nueva relación de pareja hay que darle su lugar a las personas que fueron nuestra pareja anteriormente, allá y entonces, resolver en nuestro interior aquello que quedó inconcluso o como una herida y soltar, para comenzar con todo lo aprendido, lo dado y lo recibido, al servicio de la nueva relación. Esto es un trabajo interno. Obviamente no aplica exactamente de la misma forma, en casos de violencia psicológica y abuso. Aquí hay que hacer un trabajo especial de recuperación, porque queda un trauma que produce un estrés post-traumático complejo, pero si lo pensamos, igualmente hay que soltar todo ese daño, las proyecciones, los malos recuerdos, las mentiras, la malevolencia etc., para poder volver a abrir el corazón, pero ahora con discernimiento.
 
Entonces, a veces, podemos cerrar ciclos más fácilmente con ciertas relaciones, con otras nos cuesta mucho más, pero de igual forma, habremos de buscar las maneras de sanar y cerrar esas puertas dolorosas para abrirnos a lo nuevo. Si seguimos añorando nuestra casa de la infancia, que en algunos casos se ha vuelto un ícono familiar, no podremos disfrutar de crear un hogar nuevo, en otro espacio en el que por supuesto ese lugar de antaño, que habita en nuestro corazón, vive en el nuevo territorio. Porque somos energía que se multiplica, que se honra, que se recuerda, pero que se transforma.
 
Es muy bonito, por ejemplo, escribirle una carta a esa casa y agradecerle por lo dado y recibido y expresarle que la llevamos en el corazón y que, en el nuevo hogar, estará brillando en cada objeto. A veces podemos cerrar un ciclo en nuestras relaciones, porque todos estamos en constante transformación. Por ejemplo, con alguna amistad, se cierra el ciclo en cuanto a cómo nos relacionábamos antes con ellos, tal vez, ahora con más madurez, conectamos con esas personas, poniendo límites sanos o expresando asertivamente nuestros sentimientos y entonces, abrimos un ciclo nuevo con ellos, uno más íntimo, más comprensivo, más amoroso, tierno y sobre todo profundo.
 
Elegir conlleva siempre soltar algo y eso está bien. Piensa por un momento, ¿Qué partes de tu ser aún viven en el pasado? ¿A qué o quién te estás aferrando? ¿Qué te faltó terminar? Y ¿Será que deseas finalizarlo o tal vez no? Por ejemplo, en ocasiones se toma la decisión de estudiar para una profesión y en el camino darse cuenta de que no es lo que le llena el Alma o que en realidad lo dejó trunco porque era un deseo de alguien más. Cerrar un ciclo en ese caso, tal vez sería, agradecer lo aprendido y saber que ese conocimiento puede ponerse al servicio de la vida u honrarlo simplemente como experiencia y entonces, soltar esa deuda, que en ocasiones es con la familia o con uno mismo.
 
Dice el Maestro Alejandro Jodorowsky “Cambia de caminos cuantas veces sea necesario” Entonces agradecer es una de las formas más bellas de cerrar ciclos, dar un lugar en el corazón, en donde habita la eternidad, es un buen paso para cerrar puertas que hoy, dan hacia la nada. (Aunque duela) Cada día es un nuevo ciclo y los primeros minutos del amanecer nos dan la oportunidad de elegir que puertas maravillosas se abren ante nosotros y en los últimos minutos de nuestro día, antes de dormir, podemos soltar lo que ya no corresponde al ahora, cerrar con lo inconcluso, con la ayuda Divina. ¿Qué te estanca? ¿Qué ciclos están abiertos aun? ¿Cómo y cuál es la puerta que te lleva hacia lo más luminoso que hay en ti? Crecer conlleva soltar. ¿Has visto cuan Sabio(a) eres? ¿Te lo has reconocido? Mereces transitar ese nuevo sendero, ligero(a) y con fe.
 
Gracias por caminar juntos.