La estrategia fallida de "abrazos y no balazos" implementada el sexenio pasado por el ex Presidente Andrés Manuel López Obrador permitió que el crimen organizado se expandiera al sector de la agroindustria mediante el cobro de piso y la extorsión, consideró el senador panista Marko Cortés.
El michoacano indicó que la inacción de las autoridades dejó indefensos a los productores del campo, quienes, además de los impuestos y aranceles, deben pagar cuotas a los grupos de la delincuencia organizada para poder trabajar.
"Impusieron los abrazos a los criminales, provocando que los grupos delictivos se expandieran, extorsionaran y controlaran gran parte del territorio nacional. Por eso, diversos sectores productivos del País están padeciendo las graves consecuencias de su complicidad", señaló.
El martes, Grupo REFORMA publicó que los exportadores de distintos productos del campo ya pagan un "arancel criminal", previo a que llegue el nuevo impuesto que anunció el Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para los productos mexicanos.
En Tierra Caliente, Michoacán, los cobros a limoneros dejan a grupos como "Los Viagras", "Caballeros Templarios" o al Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) alrededor de 30 millones de pesos semanales, y los aguacateros deben pagar hasta 2 mil 500 pesos al crimen por hectárea de parcela, aunado a otra cuota impuesta a los empacadores.
La senadora de Morena, Karina Ruiz, reconoció que existe inseguridad en el campo y recomendó pedir ayuda a las autoridades.
"Aún tenemos mucho trabajo que hacer y mucho que recorrer, y es una de las prioridades. También, yo creo que al Secretario de Seguridad (Omar García Harfuch) debemos pedirle que tenga esa atención para que no haya extorsiones y abusos", dijo.
El sector de la agroindustria, consideró, es muy importante y puede ayudar a gestionar la crisis migratoria si es que Estados Unidos lleva a cabo las deportaciones masivas que prometió Trump en campaña.
"Pongamos el ejemplo a Estados Unidos de cómo se puede aprovechar la migración económica y por oportunidad y en México poder aprovechar eso para desarrollar nuestro campo y nuestro País".
"Aparte, México necesita trabajadores en el campo, y entonces tenemos que hablar de la dignidad y de los derechos también, porque no queremos que sea mano de obra barata, no queremos que los mexicanos seamos mano de obra barata para Estados Unidos, tampoco debemos de permitir eso con el vecino del sur (Guatemala)", señaló.