Miércoles 22 de Mayo de 2024 | San Luis Potosí, S.L.P.

Una ciudad para todos

Jorge Chessal Palau | 15/05/2024 | 07:45

Un lugar común pero no por eso menos cierto es el afirmar que la presidencia municipal es el cargo más cercano a la ciudadanía…. y el que más desgaste puede tener en la opinión pública.

Pensemos en lo elemental: salir de la casa y encontrar una calle mal pavimentada, basura en áreas públicas o poca iluminación nos hace criticar inmediatamente a la autoridad, estimar que no cumple con su deber y, por supuesto, cuestionar su capacidad.

¿Pero acaso solo el presidente municipal vive en la ciudad? ¿El resto de quienes la habitamos, solo somos silentes espectadores y pasivos beneficiarios de la acción pública?

¿Respetamos el horario de recolección de basura? ¿Damos noticia de baches o luminarias defectuosas a la autoridad para que se puedan tomar las medidas necesarias? ¿Cuidamos a nuestros árboles urbanos en la vía pública frente a nuestra casa?

Podríamos seguir con una larga, muy larga lista de cosas que necesitaríamos hacer para aportar un pequeño grano de arena para construir una gran ciudad. Sin embargo, también en cada caso se podría anotar la forma en que los ciudadanos mostramos indolencia hacia nuestro entorno y nuestros vecinos.

Por cierto ¿conoce a sus vecinos? ¿Sabe con quien comparte la calle, la colonia, el barrio? ¿Toma decisiones de común acuerdo para que la zona sea segura, agradable para vivir, amigable?

¿Alguna vez se ha puesto a pensar si sus acciones u omisiones molestan, alteran el orden y la buena convivencia? ¿Obliga a que sus vecinos asuman como propios sus preferencias y el volumen al que le gusta escuchar la música? ¿Sus mascotas se dejan sentir como omnipresentes en el barrio ante su descuido de tomar medidas para que apacigüen sus ánimos y reclamos por no darles la atención debida?

Le tengo noticias: la ciudad es de todos, la ciudad somos todos.

El escritor turco Mehmet Murat Ildan es contundente: “Una ciudad no se construye con piedras, sino con la gente”, lo cual es una abrumadora realidad.

Todos somos responsables de que la ciudad funcione como ese lugar en el cual podamos plantarle cara a Henry David Thoreau y contradecirlo ante su afirmación de que una ciudad es donde miles de personas viven juntas sintiéndose solas.

Mucho pedimos, pero ¿qué damos?

Por tales motivos, cuando votemos por un alcalde, no busquemos espejismos, sino a quien pueda darnos el pleno reconocimiento de nuestro derecho a la ciudad pero que también tenga las cualidades necesarias para generar en nosotros la necesidad del compromiso cívico.

No son palabras vanas. Se aproxima una elección que incide directamente en todo lio que aquí hemos dicho. Votaremos por un alcalde, por quien llevará las decisiones esenciales de la gobernanza de la ciudad, de nuestra ciudad, de la ciudad de todos.

Elegir un buen gobernante es una pequeña parte de una gran decisión. La otra es decidirnos a ser más comprometidos con nuestro entorno, más cooperativos, mejores vecinos, más ciudadanos.

Votemos todos, por todos y para todos.