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Sequía termina con la ganadería

Excelsior | 12/05/2024 | 15:14

En sólo cuatro estados, la sequía que azota a México ha dejado más de 156 mil cabezas de ganado muertas o sacrificadas ante la falta de agua y alimento para mantenerlas.
 
Entre las entidades más afectadas están Chihuahua, Sonora, Tamaulipas, Aguascalientes, Jalisco, Durango y Veracruz, donde los productores han tenido que reducir sus hatos, cerrar sus ranchos o migrar hacia EU. Productores urgen respaldo a los gobiernos, ya que aunque aportan 2.3% del PIB, se perdieron los programas de apoyo como los que permiten construir y rehabilitar bordos de abrevadero que almacenan agua de lluvia para los animales.
 
La industria ganadera tiene una huella hídrica —agua requerida para producir, transportar y comercializar un bien o servicio— de 15 mil litros por cada kilo de carne.
 
GANADERÍA, OTRA VÍCTIMA DE LA SEQUÍA; SECTOR APORTA 2.3% DEL PIB
 
La sequía que actualmente azota a México ha dejado cultivos siniestrados en todo el país, y, además, al menos 156 mil cabezas de ganado han muerto o han tenido que ser sacrificadas en sólo cuatro estados, ante la falta de agua y alimento para mantenerlas.
 
Entre los estados más afectados están Chihuahua, Sonora, Tamaulipas, Aguascalientes, Jalisco, Durango y Veracruz, donde los productores han tenido que reducir el número de cabezas de ganado, debido a la carencia de agua, granos y forraje para sostener el hato.
 
En Jalisco, el principal productor de leche de vaca en el país —con dos millones 780 mil toneladas anuales— durante 2023 se perdieron al menos 40 mil cabezas de ganado, de acuerdo con la Unión Ganadera Regional de Jalisco (UGRJ).
 
En tanto, en Durango, estado que produce un millón 463 mil toneladas de leche cada año, se prevé reducir el hato bovino estatal en aproximadamente 200 mil cabezas, para que el sector pueda enfrentar la temporada de sequía, de acuerdo con la Unión Ganadera Regional de Durango (UGRD).
 
En estas entidades, los productores coinciden en la urgencia de que los gobiernos federal y estatales les brinden respaldo, pues, aunque el sector aporta 2.3% del PIB nacional, los programas de apoyo para ganaderos, como los que permitían construir y rehabilitar bordos de abrevadero para almacenar agua de lluvia para los animales, se han perdido.
 
AGUA QUE NOS COMEMOS
La industria ganadera es de alta prioridad en el país, ya que contribuye a satisfacer la demanda de carne de los mexicanos, la cual es de 9.5 millones de toneladas de carne al año, de acuerdo con la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader).
 
Sin embargo, se trata de una actividad que conlleva un gran consumo de agua. Por ejemplo,  la huella hídrica de un kilo de carne —esto es la cantidad de líquido que se requiere para producir, transportar y comercializar un bien o servicio— está calculada en más de 15 mil litros de agua, tomando en cuenta la cantidad necesaria para cultivar el grano y forraje con que se alimenta a cada animal, el agua que bebe y la que se ocupa para su limpieza y mantenimiento.
 
"a ganadería es una de las actividades que más agua consume, representando cerca del 50% del total de agua potable del país… esta coyuntura resalta la necesidad urgente de implementar estrategias efectivas para mejorar la gestión, y según sea el caso, reducir el uso del agua en la ganadería, no sólo para preservar la sostenibilidad ambiental, sino también para asegurar un acceso equitativo al agua para todos los mexicanos”, considera al respecto Francisco Gamboa Barrón, académico de la Escuela de Gobierno y Economía de la Universidad Panamericana"
 
Ante ello, el exsecretario de Agricultura y Ganadería de Durango, recomienda eficientar el uso del agua en la ganadería, aplicando principios de la economía circular, un modelo que “apunta a minimizar los desechos y a promover un uso sostenible de los recursos naturales a través de diseños de productos más inteligentes, con una vida útil más prolongada, de un mayor reciclaje, y de la regeneración de la naturaleza”, según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (UNDP).
 
Entre las acciones que Gamboa Barrón propone destacan la optimización de recursos hídricos mediante tecnologías avanzadas; fomentar forrajes alternativos de bajo consumo hídrico, reciclaje de agua en las unidades pecuarias, educación y capacitación de productores sobre gestión sostenible del agua, así como el desarrollo de políticas públicas que incentiven prácticas de economía circular en la ganadería, como subsidios para tecnologías de reciclaje de agua.