La Secretaría de Ecología y Gestión Ambiental (SEGAM) explicó que el uso de insecticidas y herbicidas para controlar plagas en las zonas de cultivo, son una de las principales fuentes de contaminación atmosférica y de mantos acuíferos, debido a que a menudo el viento traslada estos productos a áreas distintas a las que fueron empleados.
En este sentido, la dependencia agregó que el uso masivo de pesticidas contribuye a la reducción de la biodiversidad, al declive de polinizadores, destruye el hábitat de las aves, y también, por su toxicidad, afecta la salud de las personas que entran en contacto con ellos.
Según sus estimaciones realizadas más del 98 por ciento de los insecticidas y del 95 por ciento de los herbicidas, llegan a destinos diferentes a las zonas en que fueron empleados para controlar problemas de plagas, lo que provoca en su paso, la contaminación ríos, lagos y cuerpos de agua.
Asimismo, las personas que están en contacto con estas sustancias durante el desarrollo de sus actividades en zonas de cultivo, tendrían mayores posibilidades de sufrir daños en su salud, por lo que es pertinente evaluar si son métodos idóneos que pueden utilizarse para el control de plagas.
Por últimó comentó que el plaguicida ideal sería aquel que no provoque estos daños en seres vivos ni tampoco en el medio ambiente, no obstante que hasta ahora, todos los que son comercializados, tienen un grado de toxicidad.
