Para muchos la política mexicana tiene mucho que ver con una telenovela, en donde los dramas se dan pero los grandes romances también.
Los presidentes Mexicanos no han quedado excentos de los amores en el poder quienes se fascinaron un día, no con la telenovela, sino con sus heroínas o con las actrices que les daban vida.
Esta historia de conquista de actrices famosas del cine y de la televisión incluye una amplia lista, entre las que podemos mencionar a María Félix, quien tuvo muchos amores y uno de esos fue con el presidente de México, Miguel Alemán.
Otro presidente con fama de mujeriego fue Adolfo López Mateos quien sostuvo un romance con la actriz y reina de belleza, Ana Bertha Lepe.
La más famosa conexión entre la farándula y Los Pinos es la de Irma Serrano "La Tigresa" y el entonces presidente de México, Gustavo Díaz Ordaz.
En sus memorias, "A calzón amarrado", La Tigresa narra con lujo de detalles sus amores con el político.
La familia Díaz Ordaz tiene una obsesión por las actrices de telenovelas, que se sigue manifestando en la familia del ex presidente. Su hijo Alfredo Díaz Ordaz, sostuvo un apasionado romance con la actriz-cantante, Thalía.
Mientras que el nieto y homónimo del ex mandatario, Gustavo “retiró” de las telenovelas a Daniela Castro, casándose con ella.
El romance del ex presidente José López Portillo y su segunda esposa Alejandra Asimovick Popovic, mejor conocida como Sasha Montenegro, fue totalmente controvertido, desde que se conocieron en 1982, ya que el Ejecutivo, en ese entonces, estaba casado con Carmen Romano.
El “amor a primera vista” los llevó a involucrarse en una relación sentimental “informal” hasta que López Portillo se divorció de su esposa, inmediatamente después de concluir su mandato.
En los años 90 Adela Noriega fue presa del escándalo cuando se publicó en varios medios que ella había tenido un hijo con Carlos Salinas de Gortari. Especulaciones que se quedaron en el aire, ya que ella jamás quiso hablar al respecto, además que en esa época vivía en Colombia, donde grabó María Bonita y el tiempo ayudó a borrar tal incidente.
Se sabe que el pequeño Nicolás, hijo de Erika Buenfil, era nieto del ex presidente Ernesto Zedillo. Erika guardó por mucho tiempo el secreto de la paternidad de Nicolás, casi tanto como el que pasó antes que Santiago Creel, reconociera ser el padre de Constanza, la hija de Edith González.