Home > Nacionales

Pizarro corta oreja en su despedida

Plano Deportivo | 14 Enero 2019 | 10:58
image
image

Se dio la undécima corrida de la Temporada Grande Internacional 2018-2019 ante una floja entrada en la Monumental Plaza México, en tarde nublada, fría y lluvia que fue creciendo a partir del cuarto toro, resultando triunfador Federico Pizarro al cortarle una oreja al astado con el que se despidió profesionalmente de los ruedos. Sus alternantes, Fermín Rivera y Gerardo Adame, estuvieron por encima de sus lotes.

Se lidiaron seis toros bien presentados de la dehesa de San Mateo, que no dieron el juego que se esperaba, siendo bueno el sexto y toreable el que se jugó en cuarto sitio.

En el toro abrió plaza, Federico Pizarro se vio empeñozo con el capote, sobre todo en un quite por chicuelinas. Brindó a su esposa y con la muleta, a un astado que se quedaba corto y soseaba, le realizó un trasteo meritorio y torero por ambos lados. No acertó al matar y escuchó palmas.

A su segundo, el del adiós, “Don Gustavo”, Pizarro lo capoteó con voluntad, sobresaliendo un quite por caleserinas. Su labor con la pañosa, luego de brindarle a su padre, cuando empezaba a llover y a sonar las notas de Las Golondrinas, fue sentimental, de añoranza triunfal, logrando por ambos perfiles series variadas, brillantes y emotivas, llenas de arte, vergüenza, pundonor y buen toreo, sobre todo por el derecho. Manoletinas como colofón. Mató de estocada tendida y caída para obtener una valiosa y significativa oreja para dar vuelta al ruedo y al término de ella, en los medios, su padre don Federico y acompañado del nieto, le cortaron el añadido.

Fermín Rivera al primer astado de su lote lo veroniqueó con gusto. En el tercio de varas fue derribado el varilarguero Gabriel “Pollo” Meléndez. Con la sarga, otro ejemplar complicado, se dio a ejecutar una faena con firmeza y oficio. Falló con el estoque para ser aplaudido tras un aviso.

En su segundo, Fermín lanceó a la verónica con soltura, destacando un quite por chicuelinas. Con la muleta, tras brindarle a Federico Pizarro, Rivera le puso esmero a su trasteo a pesar de lo soso y parado del toro. Aun así, le “robó” meritorios momentos por el lado derecho y arreciando la lluvia. Marró al matar y fue aplaudido.

En el primer burel que le tocó en suerte, Gerardo Adame bregó bien. Con la franela, a un astado soso y peligroso, le cuajó una faena por ambos pitones plena de entrega y valor, de muchos “riñones”. Desatinó al matar y salió al tercio tras un aviso.

Y en el que cerró el festejo, bajo un aguacero, Gerardo poco hizo con el capote, en tanto que su quehacer muleteril, en un barrizal, fue a base de determinación y ganas de triunfar que hilvano estupendos derechazos, de evidente mérito y valor. Manoletinas ceñidas y malogró todo con la espada para ser ovacionado tras un aviso.

 

NOTAS RELACIONADAS
PUBLICIDAD
AL INSTANTE
GRÁFICO DEPORTIVO
© 2019 Todos los derechos reservados de Grupo Plano Informativo. Prohibida la reproduccion total o parcial , incluyendo cualquier medio electrónico o magnético.