Nacionales
Gran actuación de Ponce en la México
El español cortó dos orejas en el coso de Insurgentes
Economista 04 Diciembre 2017

El Payo pareció uno en su primer toro y otro en el segundo. Frente a su primer enemigo se notó como ausente, quizá algún grito ofensivo mermó sus ganas de triunfar y aunque tuvo voluntad para hilvanar algunos pases, todo quedó en eso, pases aislados y dos pinchazos que no terminaron rápido con la vida de Maitecho de Barralva y lo único que escuchó fueron dos avisos y el silencio del público asistente.
 
En su segundo, Murmullo de Teófilo Gómez, el torero queretano se fue a por todas. Con lances a la verónica rematadas con una media de pintura siguió por alto en la faena de muleta para ligar tandas por el lado derecho, toreo variado y algunos naturales que le corearon con fuerza y que coronó de pinchazo y entera para recibir, tras la petición mayoritaria, un apéndice, mientras el toro fue premiado con una fuerte ovación en el arrastre a sus restos.
 
Por su parte, Enrique Ponce no las tuvo todas consigo en su lote. Su primero, que prometía nobleza y bravura, saltó al callejón y quedó atrapado en el burladero de picadores por lo que, luego de ser liberado, pareció quedar muy lastimado, sin embargo, el diestro de Chiva lo templó con dos lances, con otros dos lo libero de la cuerda que utilizaron en su liberación y lo llevó muy suave con toreo a media altura que le corearon con fuerza para finalmente abreviar y saludar en el tercio con fuerza al término de su actuación.
 
El segundo de su lote fue Festivo de Teófilo Gómez, un burel soso y rajado al que el torero valenciano llevó a la querencia, frente a la puerta de toriles, donde logró tras insistir pacientemente, pases largos, profundos y templados como preámbulo de un par de poncinas que de no haber matado al segundo golpe de descabello tras la estocada deficiente quizá le hubieran redituado en algo, pero todo quedó en vuelta al ruedo tras un aviso.
 
La gente le gritaba que regalara un toro, él, atento no se hizo mucho del rogar y regaló un octavo astado al que desde la salida lanceó con verónicas cadenciosas para darse cuenta de la calidad de Vivaracho de Teófilo Gómez, al que llevó en su faena de muleta por todo el redondel con series de naturales, derechazos, adornos, poncinas, molinetes invertidos y un sinfín de pases que le jaleaba el público con fuerza y que tras un tremendo estoconazo le valió las dos orejas del astado, premiado con el Arrastre Lento a sus restos, y la consabida salida en hombros para el matador de toros español.
 
En cuanto a Joselito Adame se sobrepuso a una tarde cuesta arriba, la constante agresión que sufrió por parte de algunos asistentes no minó su voluntad y fue a recibir a portagaiola al primero de su lote, lanceó ceñido por chicuelinas y remató con el manguerazo de Villalta para torear por ambos lados de muleta y tuvo una gesta de valentía en los medios de la plaza, donde a base de aguante logró hacer pasar a su enemigo en un palmo de terreno, pero la estocada no fue suficiente y tras matar al tercer intento con la espada corta, dividió las opiniones.
 
En el sexto del festejo, el torero hidrocálido recibió con una larga de rodillas cerrado en tablas, quitó por zapopinas y cubrió el segundo tercio, pero, cuando se disponía a poner el segundo par, resbaló delante de Conciliador de Barralva y éste hizo por el propinándole una golpiza de la que se temió llevara la cornada, una vez que se repuso, se soltó de las asistencias, terminó de colocar las banderillas y toreó por series de naturales y derechazos con voluntad, mató de pinchazo y dos golpes de descabello para ser ovacionado al término de su labor.
 
Abrió plaza Jorge Hernández Gárate, quien destacó en el encele con sus monturas, pero pasó la tarde colocando los rejones y banderillas aventándolas y para colmo, estuvo fatal con el rejón de muerte al colocarlo a toro pasado y por detrás de éste para ser silenciado.