Sábado 25 de Octubre de 2014 / / San Luis Potosí
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Aumentan enfermedades por falta de drenaje.

Urge un colector de aguas negras que saque los desechos sanitarios de cinco colonias, con lo cual remediarían la insalubridad que significa el uso de letrinas o fosas sépticas.
L.C.C MIGUEL ANGEL ÁLVAREZ LÓPEZ | 21/11/2009 |

Temporada de frío  y un viento helado levanta el polvo en la colonia Margarita Morán, ubicada al sur de la capital potosina, zona caracterizada por la carencia de servicios públicos en los nuevos asentamientos populares construidos en la periferia de la ciudad, donde los potosinos más pobres encuentran la oportunidad de adquirir un lote barato donde construir su vivienda.
La precariedad de la realidad económica de las familias que aquí habitan, son evidentes al caminar por las calles. Los esfuerzos de las amas de casa por mantener limpias las entradas de sus casas, son un tanto inútiles ante el polvo que surge y se desprende como agua que brota de una fuente.
Pequeños arroyos de agua y jabón recorren breves trechos para desembocar en una estrecha y poco profunda barranca sin nombre, por donde los vecinos han imaginado el cruce de un colector de aguas negras que saque los desechos sanitarios de cinco colonias, con lo cual remediarían la insalubridad que significa el uso de letrinas o fosas sépticas.
El invierno no sólo anuncia el fin de año, sino la aparición de enfermedades respiratorias que, combinadas con el polvo, los desechos de perros que pulverizados viajan por el viento y la contaminación que emana de las letrinas, representan un peligro inminente para la salud de los habitantes de esta colonia, en especial niños y ancianos.
Del botecito al hoyito
La casa de María García Martínez está en construcción. No obstante, ha improvisado algunas recamaras y una cocina, mientras su esposo construye otros cuartos en la parte posterior de su lote.  Bajo la obra negra, un hoyanco de apenas unos tres metros de profundidad sirve para arrojar los desechos sanitarios de la familia. No hay de otra.
“Sufrimos mucho porque tenemos que hacer nuestras necesidades como Dios nos da a entender.  Hacemos en el botecito y al hoyito.  Hicimos letrina pero todavía no está, nomás está el hoyito”.
El ama de casa transporta sin queja un par de cubetas que sostiene con una cuerda amarrada a un tronco, el mismo que carga con la fuerza que obliga el trabajo duro. Mantiene limpia su casa, en la medida que sus condiciones le permiten. Tiene dos hijos: una niña de 12 años y un pequeño de 10.
“El niño estornuda mucho y se enferma de los ojos; nomás llegando aquí, luego empieza a estornudar. El ojo lo tienen muy lastimado. No sé si es el polvo o la contaminación… también hay muchos desechos en la calle. El médico me dice que posiblemente se trate de una alergia al polvo y aquí, la verdad, hace mucha falta la pavimentación, el drenaje… todos los servicios”.
Lo mismo ocurre en el hogar de Oliveria González, cuya pequeña hija presenta constantes diarreas y vómitos. “Los doctores me preguntas que si tengo baño,  que si no tenemos los servicios, y les digo la verdad: que sólo tengo la letrina; y sí, eso afecta la salud de mi niña. Yo pienso que tenemos derecho a tener los servicios, porque a uno le piden los impuestos y uno los tiene que dar”.
Proyecto pospuesto
La necesidad de contar con los servicios públicos, básicos e indispensables para la vida, mueve la voluntad de los vecinos de la colonia Margarita Morán, quienes juntaron algunos recursos económicos para contratar a un despacho de ingenieros que elaborará el proyecto ejecutivo de un colector que condujera el drenaje de ésta demarcación y las colonias Héroes Antorchistas de Chimalhuacán, San Nicolás, El Ranchito y una parte de Rancho El Aguaje, en beneficio de alrededor de 2 mil 500 familias, como lo explicó Pablo Santiago Hernández, representante vecinal.
“Nosotros metimos planos, metimos todo lo que se nos pidió. Demostramos que aquí existe la necesidad del colector. Entonces, con la excusa del cambio de administración, no quisieron darnos el proyecto.
“A las autoridades les hemos propuesto que nos entreguen el material y nosotros ponemos la mano de obra, escarbamos, colocamos el tubo… La gente está en la mejor disposición de hacer faenas con tal de que la obra salga adelante, porque la necesidad es muy grande”.
Pablo Santiago reconoció la urgencia por evitar un foco de infección por la insalubridad que representan las fosas sépticas, “y con los rebrotes de la influenza, nos parece más urgente concluir el drenaje”.

 

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