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La unión contra la aniquilación política.

Leopoldo Pachecho | 11/01/2017 | 00:52
“El terror y la violencia son las formas de aniquilación de la política”  Francisco Cortés Rodas  Escritor
 
Los tiempos que se aproximan no se antojan sencillos al momento en que en los albores de este 2017 hemos recibido el año en medio de una vorágine de manifestaciones que van desde lo pacifico hasta el enfrentamiento violento con las autoridades, y  esta circunstancia aún parece que va a quedar mucho tiempo por delante antes de que se puedan lograr los acuerdos que le urgen al gobierno, para  que se disipe la nube de ingobernabilidad y de anarquía que la propia administración federal, ha permitido que se cierna sobre el país en estos momentos.
 
Si lo vemos después de hacer una reflexión sobre la posibilidad o no de un estallido social por cómo se han venido generando diversos escenarios complicados para nuestro país, a nivel económico sobre todo, en años, tal vez no se habría presentado ello, de forma tan real como se ha venido dando durante los últimos días. La salida espontanea de muchos ciudadanos, que sin ser acarreados o pertenecer a algunas agrupaciones , los momentos que han aprovechado algunos para apoderarse de mercancía, la amenazas en contra de estaciones de gasolina, e incluso los atentados en contra de las mismas, pero sobre todo el ánimo de muchos ciudadanos que se ha puesto de manifiesto a través de las redes sociales, está preocupando a tal grado al gobierno, que la presentación de un pacto o un acuerdo para mantener los precios de la canasta básica sin afectaciones fue una medida más que urgente presentada por el presidente Enrique Peña Nieto. Este acuerdo - que no ha todos convence- como el caso de Coparmex, cuyo corazón político siempre ha tenido una clara inclinación hacia el partido blanquiazul; y que en estos momentos, resulta más evidente su postura política de rechazo al actual escenario, y a cualquier acuerdo político. En contraste podemos ver la solidaridad irrestricta de las central obrera más importante como la CTM. Son momentos de mostrar el color de los plumajes, si se quiere ver de esa manera. Pero más allá, cualquiera que sea la tendencia o la preferencia, de nada servirá, si no hay un país al cual gobernar, y eso todos lo saben. Por ello estar en contra de una idea no deberá ser nunca estar en contra del país, y es con base a eso en lo que hay que construir los acuerdos al margen de colores y partidos. El ciudadano común y corriente, está harto y para los que saben y no exageran, será una elección del 2018 de múltiples facturas, en donde verdaderamente puede haber fracasados, pero tampoco hay favoritos.
 
Este escenario nos hace evocar el esfuerzo después de la grave crisis que heredamos cuando el presidente de la República Miguel De la Madrid, en aquellos años ochenta, presentó ante la cámara de diputados el famoso “Pacto de Solidaridad Económica”. Todo tenía “precio pacto”, una forma muy similar de contener la escalada de precios que hoy se puede desatar, al tiempo de haber ser una realidad el incremento al precio de la gasolina, y de los fútiles esfuerzos que a nivel mediático se están haciendo para que los ciudadanos vean en este tipo de circunstancias algo que “les conviene” o que era necesario.
 
Sin embrago, lo único que podría darle legitimidad a cualquier acuerdo, tiene que involucrar de manera muy puntual a la ciudadanía, que al parecer ya no va a jugar el simple papel de comparsa o espectador ante las diferentes medidas o consecuencias que tenga el actuar de las autoridades. Son tiempos en los que la movilización social, se vuelve peligrosamente eficiente, porque puede ser así: Para bien o para mal, a través de las redes sociales.  Ya no puede haber un México sin los ciudadanos, y es en ese aspecto que el alcance de los acuerdos verá su derrotero al final del día.
 
Hoy como nunca, la tristeza y el coraje de muchos mexicanos por cómo se han venido acumulando los problemas: El incremento de la gasolina, la violencia  generada por la delincuencia en el país, el antagonismo que tendremos que sortear con nuestro vecino del norte, han salido a las calles a modo de protesta, que aunque no genere un cambio, sí refiere al sentimiento real de aquellos que no están dispuestos a tolerar más demagogia,  y hoy están prestos a aniquilar  estructuras y esquemas anquilosados en decisiones unilaterales y estrictamente políticas.
 
Hasta la próxima  
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