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Sinaloenses condenados en Malasia viajaron para trabajar en limpieza

Familiares de los tres sinaloenses presos en Malasia, quienes enfrentan cargos por narcotráfico y que pueden ser sentenciados a la horca, pidieron a la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) que interceda para evitar la ejecución de los mexicanos.
El Universal | 31/03/2011 |

Familiares de los tres sinaloenses presos en Malasia, quienes enfrentan cargos por narcotráfico y que pueden ser sentenciados a la horca, pidieron a la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) que interceda para evitar la ejecución de los mexicanos.

La familia González Villarreal tiene a tres de sus diez hijos, José Regino, Luis y Simón, en la antesala de la horca, en Malasia.

Dedicados desde su niñez a la fabricación de ladrillos, los tres mexicanos son acusados de formar parte de una red de tráfico de drogas, delito sancionado con la pena de muerte en el país asiático. Desde marzo del 2008 están recluidos en una prisión en Malasia.

Sus padres y hermanas iniciaron un peregrinaje en diversas instancias gubernamentales y ante la Comisión Estatal de Derechos Humanos, en busca de ayuda y asesoría legal, ya que ellos fueron detenidos con tres mexicanos más en Johor Bahru, Malasia, y ahora enfrentan un juicio que podría terminar en su ejecución en la horca.

La familia, de origen humilde ha trabajado toda su vida en Culiacán, con el padre, Héctor González Ríos, de 82 años, al frente de los procesos de fabricación de ladrillos.

Los padres de los presuntos narcotraficantes iniciaron acciones en diferentes instancias y ante la Comisión Estatal de Derechos Humanos en busca de ayuda y asesoría legal para los detenidos en Johor Bahru.

La familia se enteró del arraigo de los hermanos González un mes después de la detención de los mismos, quienes llamaron a México con un celular prestado desde Asia, según dijeron los hermanos.

La información que sostiene la familia es que José Regino, Luis y Simón emigraron a Malasia a laborar en el departamento de limpieza en una compañía, invitados por un amigo de ellos en Culiacán, quien les dijo que emigraran rumbo a Malasia, en busca de una vida mejor.

Tanto los padres, hermanos y esposas no han logrado identificar al amigo que los motivó a abandonar el negocio familiar de la fabricación de ladrillos en Culiacán y dirigirse a Malasia.

"Sólo tomaron sus escasas pertenencias y se despidieron de nosotros sin decir a dónde irían a trabajar. Es la última imagen que tengo de ellos", dice el padre, Héctor González Ríos.

Los presuntos narcotraficantes fueron detenidos en un inmueble donde aducen las autoridades que se procesaban 240 kilos de drogas sintéticas.
Leticia y Alejandrina González Villareal, hermanas de los detenidos, aseguran que "ellos nunca mandaron dinero, ni conocíamos su paradero".

Alejandrina González Villareal reunió 25 mil pesos para costear el viaje que le permitió visitarlos en Malasia. Ha sido el único familiar que viajó por medio de una colecta que realizaron entre los tíos, primos y amigos de la familia.

La madre de los detenidos, Carmen Villareal, comenta que no duerme y vive en una angustia constante. Asegura que se dio cuenta de la situación legal de sus hijos en Malasia a través de las noticias divulgadas por los medios.

El hogar de la familia González Villareal está situada en la colonia Loma de Rodriguera, en el extremo norte de Culiacán, una de las más precarias de la ciudad ubicada en la zona ladrillera de la capital sinaloense. Es modesta, consta de cuatro cuartos, puertas de madera y un largo patio. Ahí viven las esposas e descendientes de dos de sus tres hijos recluidos en Malasia.

Los hermanos José Regino, Luis y Simón González Villareal fueron llevados en enero pasado a la corte en Johor Bahru. En abril hay otra audiencia programada ante el juez por lo que su hermana Alejandrina González se reconforta porque las autoridades mexicanas han enviado un traductor para auxiliarlos con su abogado durante el proceso penal.

El abogado de los hermanos sinaloenses es: Kitson Foong, mismo que a través de medios de comunicación ha expresado descontento, puesto que ha solicitado ayuda a la Embajada de México en Malasia y no los han contactado para brindarles ayuda o asesoría, lo cual dificulta la defensa de los detenidos.

Ante la amenaza de muerte latente en el juicio por el cual podrían ser sentenciados a ir a la horca, la familia González Villareal insiste en tocar las puertas en el Ministerio de Relaciones Exteriores y la Comisión Estatal de Derechos Humanos, aludiendo la inocencia de los albañiles.

Juan José Ríos Estavillo, ombudsman en Sinaloa, al recibir la queja, explicó que se solicitó a las autoridades de la Secretaria de Relaciones Exteriores, información sobre la situación de los seis mexicanos que fueron detenidos en Malasia, puesto que tres de ellos fueron liberados.

Dio el reconocimiento al organismo nacional para seguir atentamente el desarrollo del juicio que se prevé para los González, en donde se conoce que la autoridad, tiene prevista la pena capital.



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