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Alcemos la mira por un Mexico incluyente de verdad y no sólo en el discurso

Espacio de reflexión

Dr. Jaime Chalita Zarur | 12/07/2019 | 13:42
En política se denomina conservadurismo al conjunto de doctrinas, corrientes ideológicas, opiniones y, formas de posicionar las conductas. Se ubican en la centro derecha y, derecha; algunos se ubican en los extremos, los mismos que no le sirven a la sociedad. Se significa como una oposición al progresismo, conservando las tradiciones familiares y religiosas.
 
El neoliberalismo es el resurgimiento a las ideas asociadas al liberalismo clásico (laissez faire) o, como lo conocemos, dejar hacer, dejar pasar, refiriéndose a los sistemas económicos mundiales. Actualmente el término se asocia a políticas que apoyan a una liberación muy amplia de la economía. En general grandes reducciones al gasto público, así como disminución de la intervención de Estado.
 
La convivencia cotidiana demanda la práctica de las convicciones ideológicas de convicciones personales, familiares y de grupos, en torno de nuestras vidas. Respeto a los demás, equilibrios en el decir y hacer, pues lo que cada pues piensa es dueño de ello y, en la actualidad es lo necesario para una convivencia pacífica.
 
Últimamente todo lo malo está en torno al conservadurismo y a lo que representa el neoliberalismo, refiriéndose a estos dos “enemigos” del sistema, como los demonios que hacen pecar a los mexicanos o, cuando menos, ser catalogados como personas deshonestas y enemigos entre ellos. No es así. Eran luchas ya superadas en el Siglo pasado.
 
La problemática de la convivencia social, son los extremos y fanatismos. Esto es lo que nos hace daño, lo que nos enfrenta y nos hace pelear luchas fratricidas y, lo pero es que son en defensa de otros que, jamás darán las gracias o cuando menos el saludo.
 
Los mexicanos somos los dueños de nuestro destino común y, cuando no reñimos, cuando de verdad buscamos el bien que nos sirve a todos, vamos, cuando el pueblo lo es de verdad y la vecindad nos hermana en nuestra Patria, la misma que es de todos, el éxito en beneficio se asegura.
 
Nada de lo que existe en este gran País se ha construido por la voluntad de quienes han administrado, por el contrario, han sido las manos que trabajan y a través de ello es que se gana sustento para las familias pero, igualmente se sostiene nuestra burocracia que debería servirnos a todos.
 
No ver con franqueza, que es lo que nos está pasando, a costa de ser tachado de adversario, fifi o, cualquier otro calificativo, es peligrosos, populista, mercader de la esperanza que duele que, deberíamos tener al verdadero estadista que necesita nuestro País, convocando a la unidad y al trabajo que nos sirva a todos y no, el que cuando se discrepa de sus pensamientos o, filosofía, sea tachado de hipócrita, cretino, vamos, la lista es larga de epítetos indeseables.
 
No vamos bien en ninguno de los indicadores de la vida social, parece que el mundo se viene encima y el sufrimiento inicia y, no se trata de pelear, por el contrario se trata de fortalecer a nuestro máximo representante en nuestro País pero, escuchándonos, como es dicho una y otra vez para luego actuar en consecuencia.
 
A los resentimientos que se habían acumulado en el sexenio pasado, se suman cada día más, especialmente de la clase en necesidad de todo. No es con regalos del dinero público como se ataca la pobreza y, si, con verdaderas oportunidades de educación, generación de trabajos bien pagados, hogar digno, salud atendida correctamente. Son los mínimos que nunca se han tendido para atender la pobreza.
 
Nada de lo que se diga en torno a nuestros pobres es cierto. Una pobreza que los ciudadanos de los diferentes sectores nunca pudieron generar pues son los gobiernos quienes serían quienes podrían hacer la diferencia que no ha llegado aún.
 
 
@jaimechalita
 

 

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