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El actor rebelde detrás de José Alonso

Detrás de la barba de José Alonso y de su traje, corbata y camisa perfectamente combinadas, se esconde el actor rebelde, contracultural y revolucionario que empezó en el mundo de la farándula inspirándose en la música de los Rolling Stones y de Los Beatles.

El Universal | 07/04/2010 |

Detrás de la barba de José Alonso y de su traje, corbata y camisa perfectamente combinadas, se esconde el actor rebelde, contracultural y revolucionario que empezó en el mundo de la farándula inspirándose en la música de los Rolling Stones y de Los Beatles.

El pasaje que jamás borrara de su mente el primer actor fue cuando le tocó interpretar a Raskólnikov (personaje central de la obra Crimen y castigo) en el teatro; para salir con la energía que merece una obra de Dostoyevski, se puso sus audifonos con música de Los Beatles.

Alejado de esa imagen recatada en la telenovela de TV Azteca, “Vidas robadas”, la vida real de Alonso es vestir con pantalón de mezclilla, usar tenis cómodos y su playera del que considera el mejor músico del planeta, Paul McCartney.

Es así como José Alonso (Ciudad de México, 18 de noviembre de 1947) prefiere la televisión que el teatro, sólo por tranquilidad, seguridad y solvencia económica, según ha declarado.

Desde hace 14 años no se sube a un escenario teatral; sin embargo, lo que más recuerda de esta profesión es lo que alguna vez le dijo su maestro Alejandro Jodorowsky cuando interpretaba a 12 personajes en la obra “El ensueño”: “Me dijo ‘Se humano, nada más. No hay que preocuparse por valer, sino por ser’, lo tengo presente todo el tiempo”.

Su debut en la televisión fue hace 41 años al lado de Silvia Derbez en la telenovela “Amor sublime” (1967); curiosamente lo invitó a trabajar su maestro de Bellas Artes, Fernando Wagner, quien también era el director. En ella también actuaba Carlos Ancira, otro de sus maestros, y a partir de ahí no ha dejado de trabajar en la pantalla chica.

Sólo estudió hasta tercer año en la escuela de Bellas Artes y nunca se recibió, porque desde temprana edad comenzó a ejercer su carrera.

José Alonso se hizo en las tablas, aunque la semilla le fue entregada en Bellas Artes.

En realidad Alonso es un tipo solidario y muy ameno, de lo único que suele lamentarse es que en su juventud hubiera deseado tener Internet para seguirle los pasos a Los Beatles.

Su conexión con el cuarteto de Liverpool comenzó antes de cumplir la mayoría de edad.

Él vivía en la colonia Condesa de la ciudad de México y su padre le había dado permiso de ir a una fiesta, siempre y cuando llegara a las 10:30 de la noche. José Alonso se salió con 15 minutos de anticipación y al caminar escuchó una tonada que lo hipnotizó y que salía del departamento de un edificio cercano a su casa, se escuchaba: “She loves you, yeah, yeah, yeah”.

Él actor vivió la época de rebeldía con el surgimiento del rock and rol en nuestro país con Los Locos del Ritmo, pero cuando escuchó la canción escrita por John Lenon y Paul McCartney cambió su perspectiva musical; se le olvidó su papá y la hora y llegó a las tres de la madrugada, porque esa tonada le entró por todos los poros de su cuerpo y le prendieron toda su vida.

Su hija, la actriz María Rebeca agradece a Alonso la rebeldía que le heredó producto de las la música y las letras de Lennon y McCartney.

“Cuando estoy bajo de ánimos me pongo a mis Beatles y a mis Rolling Stones y me voy para arriba, es un poco como pasa en Naranja mecánica, cuando Álex escuchaba ‘La Quinta sinfonía’, de Beethoven, y se prendía, eso me pasa a mí con Los Beatles”.

A sus 62 años, ha dicho que siempre soñó con ser hippie, pues, dice, sólo fue “semi hippie” porque la actuación no lo dejo ser de tiempo completo “y qué bueno porque a lo mejor me hubiera quedado en un viaje o me quedo ciego mirando al sol”, bromeó.

Su carrera envuelve proyectos polémicos como la puesta “El gesticulador”, de Rodolfo Usigli, en la que compartió créditos con el maestro Carlos Ancira y fue una puesta que criticaba la época de la dictadura priísta y atacó su prepotencia en el poder.

Otro de los proyectos fue protagonizar la polémica película “La tarea”, de Jaime Humberto Hermosillo con la actriz María Rojo y José Alonso como protagonistas. Fue hecha en una sola toma y fue clasificada por la Secretaria de Gobernación como C, sólo para adultos. Hay una secuencia en donde María Rojo tiene que llorar y le dice “Chinito” a José Alonso para poder llorar, eso no estaba en el guión. En 2001, ganó el Ariel a la Mejor Coactuación Masculina en la película “Crónica de un desayuno”, curiosamente también con María Rojo como pareja.

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