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Luxemburgo se prepara para la legalización del cannabis

El Gran Ducado está evaluando distintos modelos para regular el cultivo, la venta y el uso de la planta.

Agencia | 26/05/2019 | 12:11
Luxemburgo es el primer país de Europa en prepararse para la legalización del cannabis para uso recreativo. El Gran Ducado está evaluando distintos modelos para regular el cultivo, la venta y el uso de la planta.
 
Para ello ha creado un grupo de trabajo que analizará posibles problemas y decidirá los primeros pasos de la legalización, anunció el Ministerio de Salud del país.
 
Esto también incluye “un contacto muy estrecho” con colegas de los Países Bajos y Canadá, anunció el Gobierno. A finales de mayo, el ministro de Salud, Etienne Schneider, viajará a Canadá “para recabar información de primera mano”.
 
En el futuro, todos los adultos de Luxemburgo podrán cultivar, comprar, poseer y consumir cannabis para uso personal, todo bajo condiciones estrictas, por supuesto, que aún tienen que ser determinadas.
 
El Gran Ducado espera que esto acabe con el mercado ilegal y la criminalidad asociada a su adquisición y reduzca los riesgos para la salud de los consumidores, garantizando una mejor calidad de la sustancia.
 
Los ingresos derivados de “la producción nacional y la cadena de ventas bajo control estatal” se destinarán a la prevención de las adicciones.
 
La legalización del cannabis “para uso recreativo” fue parte del acuerdo de coalición de los tres partidos —liberal, socialdemócrata y verde— que formaron el nuevo ejecutivo luxemburgués en octubre de 2018.
 
“Nos tomaremos el tiempo que sea necesario para implementar la legalización”, dijo un portavoz del Ministerio de Salud. Una agencia nacional de cannabis guiará el camino hacia la legalización, añadió.
 
En octubre de 2018, Canadá se convirtió en el segundo país del mundo en legalizar el cultivo, la venta y el consumo de cannabis. Los adultos pueden comprar hasta 30 gramos de marihuana, llevarla consigo y fumarla. El cultivo privado para uso personal también está permitido en la mayoría de las regiones.
 
En 2014, Uruguay había sido el primer país del mundo en permitir el cultivo y la venta de cannabis bajo control estatal. Según el Observatorio Europeo de las Drogas y las Toxicomanías, con sede en Lisboa, Luxemburgo sería el primer país de Europa en seguir este camino.
 
En otros países, como los Países Bajos, el cultivo y la venta sólo se toleran parcialmente.
 
En Alemania, los productos de cannabis se consideran sustancias adictivas ilegales. La posesión, el cultivo y el comercio están generalmente prohibidos. Sin embargo, la fiscalía puede abstenerse de iniciar proceso en el caso de pequeñas cantidades para el consumo privado.
 
Todos los años, la Asociación Alemana del Cáñamo, con sede en Berlín, coordina las manifestaciones, conciertos y actos en torno a la Marcha Mundial de la Marihuana, que se realiza a principios de mayo.
 
La convocatoria busca la legalización del cannabis para todos sus usos. Este año, las manifestaciones tendrán lugar en 28 ciudades alemanas bajo el lema: “¡Ninguna planta es ilegal!”
 
En marzo de 2017, el Gobierno alemán dio luz verde a la venta de cannabis con fines medicinales. Este puede adquirirse con receta médica en el caso de que no exista otra terapia alternativa.
 
En Luxemburgo, la ley para la legalización del cannabis para uso medicinal fue aprobada en junio de 2018, pero no fue hasta mediados de enero de este año que los primeros 150 médicos recibieron la formación adicional necesaria.
 
Según informó el ministro de Salud luxemburgués, el Estado ya ha recibido una primera entrega de cannabis de una empresa canadiense: 20 kilogramos para uso medicinal por 50.000 euros (55.000 dólares).
 
El producto se distribuye exclusivamente a través de las farmacias de los hospitales para controlar su consumo e intervenir en caso de necesidad, añadió el ministro.
 
Debido a la legalización del cannabis para uso privado en Luxemburgo, la Policía alemana cuenta con un aumento de transgresiones en las regiones que comparten frontera con el Gran Ducado.
 
“El riesgo de que la gente se traslade a Luxemburgo a comprar los productos para luego volver al país con ellos es alto”, dijo Stefan Döhn, portavoz de la Policía de Tréveris, ciudad ubicada a nueve kilómetros de Luxemburgo.
 
Y aunque la compra de cannabis en Luxemburgo sea legal: “La importación a Alemania no lo es”. El funcionario teme un aumento obligado de los controles: “Se podría convertir en un serio problema de drogas”.
 
En Luxemburgo ya existen cuatro máquinas expendedoras de productos y extractos de cáñamo con el ingrediente activo legal CBD (cannabidiol). Estos contienen menos del 0,3 por ciento del componente psicoactivo tetrahidrocannabinol (THC), responsable de las alteraciones en la percepción y el estado de ánimo.
 
El operador de las expendedoras, Sascha Theis, tiene previsto instalar este año otras cuatro o cinco máquinas CBD en distintas ciudades luxemburguesas. “Han tenido muy buena aceptación”, señala Theis.
 
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