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El desafío de llevar 'Naranja mecánica' al teatro

Esta obra fue escrita, dirigida y producida por Stanley Kubrick, basada en la novela homónima de Anthony Burgess, publicada en 1962.

Notimex | 18/04/2019 | 12:43
Para el productor Sergio Gabriel fue un desafío llevar "La naranja mecánica" al teatro, por ser una de las películas de culto más emblemáticas del cine por la calidad de su producción, la estética narrativa, su significado histórico y su trascendencia popular.
 
A fin de lograr este reto, se apoyó en el director Manuel González Gil, quien la montó con éxito en su natal Buenos Aires, donde aún continúa en cartelera.
 
“Fue un desafío muy grande porque la película es muy emblemática e impactó mucho en los años 70. Es muy difícil sacarla de la cabeza, pero la idea y el trabajo que se hicieron fue con el propósito de lograr una propuesta diferente”, explicó en entrevista con Notimex Jorge Seleme, director residente de “La naranja mecánica” en México.
 
Esta obra fue escrita, dirigida y producida por Stanley Kubrick, basada en la novela homónima de Anthony Burgess, publicada en 1962.
 
La historia se sitúa en Inglaterra, en 1995, pero vista desde 1965, para contar el caso de “Alex DeLarge” (Malcolm McDowell), delincuente sociópata, drogadicto y “ultraviolento” que ocupa su día a día en cometer fechorías junto a la pandilla “Los Drugos”.
 
Durante su estreno en Estados Unidos recibió la clasificación X y con ello severas críticas debido a la manera tan explícita en que se mostraron sus escenas de violencia, sobre todo una de corte sexual, por lo que en Reino Unido no fue permitida su exhibición. En España se lanzó hasta 1975, aunque sólo para mayores de 21 años.
 
Sin embargo, fue nominada a cuatro premios Oscar y gracias a que en su banda sonora incluye la Novena Sinfonía de Beethoven, logró que se revitalizaran las ventas del tema. Hoy, la obra de Kubrick es uno de los grandes clásicos del cine mundial.
 
Al evaluar los antecedentes fílmicos de “La naranja mecánica” existió temor de presentarla en el teatro de México, pues había que realizar una puesta en escena similar a ese nivel.
 
La adaptación teatral fue tomada tanto de la novela como del filme, y ya en este país, junto con el director Manuel González Gil buscaron la forma de recrear tantas escenas en diversos lugares, pues por momentos el escenario debía parecer una casa, luego una plaza y hasta una cárcel.
 
“Se le buscó una vuelta de rosca para que el espacio fuera más onírico y los lugares donde suceden las escenas se construyan mediante objetos que van cambiando de lugar, también se hizo para mostrar la obra de una manera más realista”, indicó Seleme.
 
Sobre todo, dijo, debían procurar que se entendiera el transcurrir de la historia dentro de un tiempo abstracto, medio futurista, pues no se especifica el año en que sucede la acción.
 
La trama se mantuvo fiel a su original. Se trata de “Alex DeLarge” con su grupo de amigos y a quien meten preso tras asesinar a una señora.
 
“El público será testigo del tratamiento científico Ludovico que le practican como un experimento para que sea bueno. Es un dilema que se plantea en la obra y el final queda medio abierto, como sucede en la película, pues no se sabe si volvió a ser lo que era”.
 
Leo de Luglio, Alfredo Gatica, Carlos Fonseca, Kevin Holt, Erik Díaz, Antonio Alcántara, Solkin Ruz y Florence de Blauve integran el elenco de la puesta en escena. Fueron elegidos de entre más de 50 aspirantes. Cada uno interpreta a tres o cuatro personajes y se caracterizan por su energía y potencia en el escenario.
 
“Es una historia con mucha intensidad. La gente que viene lo hace movida por el nombre y se encuentra con una obra que impacta. Uno se puede reír un poco o puedes reflexionar, son muchas las sensaciones que se viven, pero tanto los actores como los espectadores se quedan con una energía bastante cargada después de ver la función”, dijo el entrevistado.
 
La iluminación y la música juegan un papel fundamental en el desarrollo de la trama, pues deben recrear cabalmente las emociones que va sintiendo cada personaje, dado que la escenografía no es convencional ni realista.
 
“La iluminación es importante, porque hay una escena de violación muy fuerte y se tuvo que proteger a los cuerpos de los actores. Todo está muy cuidado, hay un tratamiento de luces que son como impactos para generar ese golpe desde lo visual y la música siempre está presente”, resaltó.
 
Para Seleme es interesante que “La naranja mecánica” siga vigente a casi 60 años de la publicación de la novela y 48 de la película, pero también triste porque significa que el tema de violencia continúa presente.
 
“La novela como la película transmiten la violencia que se vivía en aquella época. Ellos se trasladaron a un futuro estando en un pasado y hoy, en el presente, sigue habiendo violencia. La obra invita a replantearse por qué suceden los casos así, tanto en la parte carcelaria, como en las calles”.
 
“La naranja mecánica” se presenta de jueves a domingo en el Teatro Sogem “Wilberto Cantón”.
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