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Corrupción, clave en la elección brasileña que sacudió al establishment

Un ejemplo de esta corriente ultraconservadora que afectó a figuras y partidos históricos fue la cuarta posición en las presidenciales de Geraldo Alckmin

Notimex | 08/10/2018 | 11:02

La indignación con los políticos por los escándalos de corrupción revelados por la Operación Lava Jato provocó ayer un terremoto político en Brasil, donde figuras históricas en el Senado y la Cámara Baja fueron sustituidos por políticos nuevos con un discurso duro contra la corrupción y la lucha contra el crimen.

Un ejemplo de esta corriente ultraconservadora que afectó a figuras y partidos históricos fue la cuarta posición en las presidenciales de Geraldo Alckmin, exgobernador de Sao Paulo y excandidato a la presidencia por el PSDB, formación de centroderecha que por primera vez en dos décadas no estará en la segunda vuelta.

Otra muestra del cambio de los tiempos fue el desenlace del senador Romero Jucá, quien ocupaba el cargo desde hacía 24 años y era un articulador fundamental de cualquier gobierno en la Cámara Alta, hasta el punto de ser el líder del Ejecutivo en el Senado en cuatro ocasiones.

Nombrado ministro de Planeamiento por el presidente Michel Temer, Jucá fue grabado en un audio diciendo que era necesario “estancar la sangría de la Lava Jato”, y tuvo que dimitir.

Ayer este senador del estado de Roraima, al norte del país, fue incapaz de ser electo, como también lo fue la expresidenta Dilma Rousseff, que quedó en cuarta posición para el puesto de senadora en Minas Gerais (sureste).

El hasta ahora presidente del Senado, Eunicio Oliveira, así como el vicepresidente Cássio Cunha Lima y el exvicepresidente Jorge Viana, no lograron ser electos, afectados por los escándalos de corrupción a sus partidos.

Aupados por la “oleada Jair Bolsonaro”, surgieron así nuevos nombres que, a última hora, llevaron a la victoria a nombres fuera del establishment político brasileño, dominado hasta hoy por las grandes formaciones con capilaridad por el país y grandes recursos económico-mediáticos.

En 600 de las 645 ciudades del estado de Sao Paulo, el mayor colegio electoral del país, Bolsonaro fue el más votado, por apenas 18 el socialista Fernando Haddad, mientras que el exgobernador Alckmin no logró vencer en ninguna.

Así, el Partido Social Liberal (PSL) del vencedor en la primera ronda presidencial pasó de elegir un diputado en los comicios de 2014 a convertirse ayer en la segunda mayor formación en la Cámara Baja, con 52 legisladores, solo por detrás del Partido de los Trabajadores (PT), que obtuvo 56.

En Río de Janeiro, azotado por la corrupción y por la inseguridad, el exmilitar y exjuez Wilson Witzel, desconocido para la mayoría de los votantes hace meses, arrasó en las urnas y tuvo casi el 40 por ciento de los votos para el puesto de gobernador, que disputará en segunda ronda contra el exalcalde carioca Eduardo Paes.

Analistas y expertos califican de inédito lo sucedido, quizá por más de cuatro años de escándalos de corrupción en cadena revelados en la Lava Jato y que desnudaron un país donde las coimas, el nepotismo y la corrupción han provocado un descrédito absoluto en los políticos.

Con todo, el mapa electoral resultante de los comicios de ayer está “dividido, en una situación tensa en términos sociales y políticos”, explicó el filósofo y profesor de la Universidad de Campinas, Roberto Romano.

UCSLP - INTERNACIONALES

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