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La Fenapo en sus inicios

ENTRE PAPELES

Pedro Cervantes Roque | 04/08/2018 | 13:59

NO PREGUNTEN POR MI EDAD. Pero de niño fui a la Feria Potosina -entonces no era nacional, como la de Aguascalientes- cuyo escenario era la Alameda Juan Sarabia de esta ciudad. Una parte de sus prados era destinada a los ejemplares ganaderos que venían de la Huasteca, en el andador frontal estaban unos cuantos stands que ofrecían diversos productos y en lo que hoy son los carriles del lado sur estaban los juegos mecánicos. Pero no siempre fue así.

EN 1959, EL GOBERNADOR interino Francisco Martínez de la Vega, periodista de reconocida trayectoria y amigo del entonces presidente Adolfo López Mateos, cambió el escenario para ubicarla en el entonces estadio “20 de Noviembre”, ubicado donde hoy se encuentra el HGZ-1 del IMSS, en Nicolás Zapata. Ahí vi, por primera y única vez, la transmisión en vivo del programa “Así es mi tierra” que conducían Lucha Moreno y José Juan, pareja de cantantes vernáculos que pertenecían al elenco de XEW La voz de la América Latina desde México.

PASARON LOS AÑOS Y LA FERIA Potosina alcanzó su madurez cuando se declaró “Nacional”, adjetivo que nunca he percibido en sus alcances. Si son de México, todas las ferias deben ser “nacionales”, pero es una especie de aliento a nuestros orgullos regionales, para disipar los muchos complejos que esta azarosa vida nos impone.

EN FIN. NO ESTABA YO EN SAN Luis cuando la Fenapo se cambió a terrenos propios y apropiados en el lado oriente del estadio Plan de San Luis, donde permaneció hasta los finales de los 90’s, cuando su residencia fue a dar en un terreno que me parecía lejano, donde hoy día se reestrena como cada año.

NO ES QUE LA FENAPO HAYA engordado, que ningún terreno le venga, pero estoy cierto que muy pronto habremos de agregarle el calificativo de “Feria Mundial Potosina”, que al fin nadie objeta sus dimensiones y si alguien de este lado del planeta sorprende a un chino, un japonés, un estadounidense, algún francés o un alemán, basta con que lo diga para que el adjetivo se acredite. ¡Faltaba más!

PERO BIEN A BIEN HAY QUE definir si se trata de una fiesta grandota en que todo un pueblo se vuelca para percibir un mundo distinto del habitual, o si de veras es un escaparate desde el cual podemos enseñar lo que producimos y vendemos, o simplemente nos sirve para presumir. Eufóricos por la fiesta no atinamos a preguntar cuánto vendieron los que venden y cuanto compraron los que compran. Lo siempre admirable es el conjunto interminable de bellas que rematan en el palenque para deleitar el oído ante los gritos bien templados del cantante de moda.

EN DESCARGO DE CUANTA euforia produce un festejo así, permítame sugerirle al grupo de entusiastas miembros del Patronato, que no dejen que la gente se regrese a pie hasta sus casas. Que haya corridas de camiones urbanos hasta que el último de los antros deje de funcionar. Sabe uno que hay estacionamientos disponibles, pero no todos los que tienen en que moverse quieren pagar la estacionada que cuesta tanto como la entrada de toda una familia a las instalaciones. Sea pues.

pedrocervantesroque@yahoo.com.mx

 

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