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Alertan de estrés por 'mal del ocio'

Durante vacaciones o en personas que se han jubilado, más vulnerables a sufrirlo.

Agencias | 12/07/2018 | 19:46
Las vacaciones, los fines de semana e incluso la jubilación no siempre son motivo de alegría, por el contrario, para algunas personas son detonantes de estrés y tensión.
 
Si bien no está reconocido como un padecimiento, especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) aseguraron que en la práctica clínica se ven personas que sufren angustia y algunas afecciones durante su tiempo libre, lo que se conoce como “la enfermedad del ocio”.
 
“Hay gente a la que le angustia el tiempo libre e incluso se ve imposibilitada para planear actividades; el simple hecho de pensar en el ocio genera angustia, trastornos del sueño, enojo o depresión, que se reflejan en síntomas sicosomáticos como vómito, fiebre, diarrea o gripa”, afirmó Eva María Esparza Meza, académica de la Facultad de Psicología de la UNAM.
 
De acuerdo con la especialista, este comportamiento se asocia a individuos obsesivos y perfeccionistas, preocupados en exceso por tener el control de todas sus acciones.
 
A pesar de no tratarse de un trastorno como tal, la enfermedad del ocio involucra una serie de síntomas sicosomáticos que deterioran la salud y calidad de vida de las personas.
 
“Bajo este panorama, se podría afirmar que para ellos trabajar es una forma de protegerse de las enfermedades y elevar su autoestima, sobre todo en el caso de quienes ocupan puestos importantes, porque creen que afianzan su personalidad siendo groseros y agresivos con la gente a su cargo”, explicó la especialista.
 
Además, cuando llega la jubilación, que trastoca el estilo de vida, “algunas personas se enferman e incluso mueren, se suicidan o adquieren comportamientos adictivos”, resaltó la universitaria.
 
En tanto, los adultos jóvenes adictos al trabajo consideran los periodos de asueto como tiempo perdido. La complicación radica en que en estos momentos se encuentran a sí mismos, de alguna manera se confrontan con su individualidad, mientras que trabajar les permite estar lejos de las relaciones sociales afectivas.
 
No obstante, tanto la sociedad como las empresas premian la adicción al trabajo, por lo que es un tanto complicado prevenirla. “Pero podemos estar atentos de nosotros mismos y encontrar otros espacios donde desarrollarnos para que el entorno laboral no sea la única fuente de satisfacción”, sugirió.
 
Asimismo, concluyó, es aconsejable enseñar a los jóvenes a diversificar las actividades que realizan para que aprendan a establecer un equilibrio entre el trabajo, la familia, los amigos y la recreación.

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