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Razones por las que un gato puede deprimirse

Agencia | 14/04/2018 | 11:06
La creciente presión del mundo moderno hace que cada vez sean más frecuentes las depresiones, y no sólo entre los humanos, sino también entre nuestros animales domésticos. El estrés de la gran ciudad, los cambios en los ritmos de vida, las prisas… Todo eso también influye a los animales y, sí, ellos también pueden sufrir depresión.
 
Los gatos en concreto son animales muy sensibles e intuitivos, que percibirán enseguida los niveles de estrés en los miembros de su familia, lo cual también puede influir en su salud. Seguro que has notado que tu ánimo influye a veces en el de tu gato, y que si estás triste, él se pone triste contigo.
 
Es cierto que a veces puede ser difícil detectar los síntomas de una depresión, ya que por su naturaleza el gato duerme muchas horas al día (una media de 16 horas diarias) y podemos confundir la depresión con un sueño algo más profundo de lo habitual. No obstante, al aumento de las horas de sueño se añaden la apatía, la disminución del apetito y cambios en el carácter.
 
La depresión, que suele aparecer siempre unida a un caso de estrés, puede deberse a varias causas, pero casi todas tienen el mismo origen: un cambio en las rutinas del animal. Las mascotas, como nosotros, son animales de costumbres y la mínima alteración en sus hábitos de vida lo sufren casi como una agresión, por lo que no te extrañe que no quiera saber nada de ti durante su etapa depresiva.
 
Ante todo, debes tener en cuenta que, como en las personas, se trata de un problema de salud mental, por lo que no debemos tomarlo a la ligera, sino prestarle la atención que se merece y actuar en consecuencia. Será el veterinario el que nos deba indicar los pasos y el tratamiento a seguir para recuperar a tu gato.
 
No debes alarmarte en exceso, pero sí tener en mente que tu felino necesitará de mucha paciencia y mucho cariño por tu parte para recobrar su alegría, sus ganas de jugar y su energía. Mientras, te contamos algunas de las posibles causas:
 
 
Falta de libertad
La libertad para moverse por el hogar y para poder explorar es fundamental para la felicidad y el bienestar de un gato. Si le faltan, puede llegar a sufrir depresión.
 
Una mudanza
El cambiarse de casa es una experiencia que descoloca a cualquiera, y también a nuestras mascotas. El gato, como animal de costumbres, sufrirá bastante el cambio de entorno y puede deprimirse.
 
Demasiado tiempo a solas
Aunque son independientes, la soledad no es una buena amiga del gato y debemos tenerlo en cuenta. Si pasa demasiadas horas a solas, el aburrimiento y la falta de cariño puede hacer mella en su carácter.
 
Alguna enfermedad
La mayoría de las enfermedades, desde las leves hasta las más graves, provocan que el gato se muestre apático, triste y desganado. Si la apatía persiste, consulta con el veterinario para hacer las pruebas pertinentes.
 
Falta de estímulos
Los gatos precisan de continuos estímulos y desafíos para ser felices, por su instinto cazador y explorador. Si le faltan el juego y los continuos estímulos, pueden llegar a la depresión con facilidad.
 
Un nuevo miembro en la familia
La llegada de un nuevo miembro a la familia (normalmente un bebé o un cachorro) puede trastocar la rutina y los hábitos del gato y provocar depresión. Si no sabemos cómo lidiar con ello, podemos consultar con un etólogo que nos ayude con la adaptación a la nueva situación.
 
Una alimentación deficiente
Una buena dieta, que proporcione al gato la energía necesaria, es fundamental para su salud y su felicidad. Si no le proporcionamos el suficiente aporte de vitaminas, minerales y proteínas, la falta de energía puede conllevar una depresión.
 
Una experiencia traumática
Un shock traumático, provocado por situaciones como una agresión, un atropello, una mala experiencia con otro animal... puede hacer que el gato se deprima.
 
Falta de espacio
 
Para estar sano y a gusto, el gato necesita espacio suficiente para descansar, jugar y hacer sus necesidades, así como algo de intimidad. Si se ve oprimido y sin espacio propio, puede deprimirse fácilmente.
 
Estrés
 
El estrés, provocado sobre todo por un cambio drástico en su vida, también puede ser una causa importante de la depresión.
 
La pérdida de un miembro de la familia
 
La pérdida de un miembro de la familia (sea humano o sea otro animal con el que convivía) es una causa muy frecuente de depresión en gatos. El tiempo y el cariño serán la mejor cura posible.
 
Alteración de sus tiempos de sueño
El cambio repentino en sus rutinas de sueño puede deberse a un episodio de estrés o incluso a alguna enfermedad. La falta de sueño de calidad puede provocar que el gato se deprima.
 
Mala relación con un miembro de la familia
No suele ser muy frecuente, pero puede darse la situación de que el gato no se lleve bien con otros animales o incluso con alguno de los humanos con los que convive. 
 
Haber sido objeto de abandono o maltrato
Si este es tu caso y acaba de llegar a tu casa, es normal que al principio se encuentre deprimido. Tu paciencia y tu cariño serán claves para que poco a poco se recupere de la experiencia pasada y confíe en su nueva familia.
 
El etólogo, un buen recurso
Si la situación persiste y no sabemos bien las causas ni cómo afrontarla, consulta con un veterinario etólogo, que podrá guiarte para hacer frente a la depresión de tu gato.

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