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Libertad de Opinión

Lupillo González | 21/03/2018 | 01:26
¿Cuál será el límite de la clase política en este país? ¿Hasta dónde podrán llegar si la ciudadanía no les pone un alto? Yo veo cada día una terrible descomposición en los partidos políticos, que es de donde emergen los supuestos “representantes populares” y lo explicare con detalles.
 
Los pluris como se les dice, están destinados a ser propiedad de los presidentes en turno de los partidos y tienen un alto costo para quien quiera acceder a ellas, ya que se ofrecen como subasta al que más dinero ponga en la mesa.
 
La famosa “chiquillada” de mini partidos convertidos en franquicias, está secuestrada por un selecto grupo de parásitos que saben cómo exprimir al máximo los recursos públicos sin rendirle cuentas a nadie, ya que normalmente les reparten parte del pastel a un sequito de 20 o 30 personas que los solapan y justifican.
 
Los grandotes cada vez más ambiciosos por poder, por lo visto ya son capaces hasta de vender su alma al diablo con tal de ocupar espacios que les permitan seguir con su eterno estatus Quo. Hacen las alianzas más inimaginables y se pueden mezclar electoralmente a pesar de tener ideologías y posturas radicales, todo sea en bien del objetivo.
 
Creo que cada vez nos sorprendemos menos de lo que es capaz la partidocracia mexicana, las plagas de chapulines que brincan de un hueso en otro son abundantes y ahora como nunca, brincan de partido en partido con el claro fin de ocupar más y más espacios, los mismos de siempre aunque camuflados.
 
Las cúpulas de los partidos siempre ganan aunque pierdan las elecciones, siempre serán beneficiados con puestos que ellos se autoasignan como ya lo mencioné antes, gracias a las maravillas del sistema “democrático” llamados plurinominales. Incluso existen casos de monumental descaro, donde algunos sujetos se lanzan como candidatos y son apabullados en las urnas y aun así, insisto, gracias al perverso sistema de partidos se acomodan en una plurinominal.
 
No se nos olvide que con la mal llamada Gran Reforma Electoral, la partidocracia aprobó la reelección pero rechazó la revocación de mandato, por cierto esta reelección impulsada por el panista Gustavo Madero, descendiente del mismo Francisco I. Madero que se opuso a la reelección en un momento histórico del país. Negocio redondo.
 
Estamos en la etapa de las intercampañas y todos los días los aspirantes a ser el primer mandatario de la nación se acusan de corruptos, ¿entonces el elector tiene que escoger entre un corrupto? Vaya que estamos viviendo una terrible descomposición de la clase política mexicana.

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