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salud

Razones por las que no debes saltarte las comidas

Agencia | 14/03/2018 | 21:28

Se alteran los niveles de azúcar en la sangre
 
 
La glucosa es la principal fuente de energía que obtenemos de la alimentación para el metabolismo celular por lo que los niveles deben estar equilibrados. Los azúcares se obtienen a partir de alimentos con la ayuda de la insulina y llegan a las células para suministrarnos energía. Cansancio, dolor de cabeza, irritabilidad y mal humor por todo el día, son los principales síntomas típicos la hipoglucemia, si no se hace algo también puedes experimentar dificultad de andar, náuseas y taquicardia.
 
 
Saltarse una comida no ayuda a adelgazar
 
 
Como hemos dicho en varias ocasiones, no se trata de hacer cinco comidas copiosas, sino de fraccionar la toma de alimentos diaria en cinco veces, de forma lógica y ordenada. Digamos que el desayuno, almuerzo y cena son las comidas principales y la merienda y la media mañana son tentenpiés que hacen de enlace entre unas y otras.
 
 
Saltarse alguna comida incrementa el tejido adiposo
 
 
Con la finalidad de bajar de peso, las personas entre 20 y 40 años de edad realizan ayunos prolongados. La idea de que suspender algún alimento del día (desayuno, comida o cena) ayuda a disminuir el sobrepeso, es un mito. Saltarse alguna comida, no ayuda a reducir peso, por el contrario provoca un aumento en el tejido adiposo.
 
 
No desayunar nos hará tener un pésimo día
 
 
El desayuno es el alimento más importante del día, porque es el primer proveedor de energía del cuerpo para que se puedan llevar a cabo las actividades; si éste no se realiza, hay escasez de glucosa en el cerebro y falta de concentración en las tareas que se efectúan.
 
 
Cuando nuestro organismo detecta que hemos pasado 4 horas sin comer, se pone en alerta
 
 
Mucha gente piensa que, cuando estamos unas horas sin comer, el cuerpo “tira de reservas de grasa” pero, en realidad, esto no es así. Lo que hace, en primer lugar, es alimentarse de células musculares, de ligamentos, de cartílagos. Así, si cogemos el hábito de dejar de cenar, llegará un momento en que se lleguen a consumir parte de ese depósito de grasas, no hay duda, pero lo que ocurrirá al poco tiempo es que sufriremos el efecto rebote, es decir, subiremos de peso más rápido y la acumulación de lípidos será mucho mayor ¡No vale la pena!