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Relatos de acoso atrás del micrófono

Ningún ámbito escapa a la violencia de género, periodistas potosinas lidian día a día con el machismo y la inequidad

Jorge Torres | Plano Informativo | 08/03/2018 | 10:55

San Luis Potosí, SLP.- Este 8 de marzo se conmemora el Día Internacional de la Mujer, al igual que muchas mujeres que se desenvuelven en diferentes ámbitos, en el periodismo también sufren violencia de género.

Las periodistas potosinas no solo han sufrido ataques a la libertad de expresión, también desigualdad laboral y el menosprecio a su trabajo, han tenido que enfrentar la violencia de género que se refleja en el acoso laboral y sexual de parte de sus propios jefes, compañeros o entrevistados. A continuación se presentan algunas experiencias; se omiten los nombres por respeto a su privacidad:

"Me ofreció más sueldo, si iba a su departamento"

"Cuando trabajaba en el Congreso  (un diputado) me quiso dar un beso a la fuerza; otro me ofreció más sueldo si iba a su departamento", cuenta una periodista, quien además relata que la primera vez que tuvo la oportunidad de formar parte de un importante medio de comunicación le dijeron "que no querían mujeres porque luego se embarazaban y pedían permisos".

Como en otras áreas laborales, ella considera que en el periodismo sigue habiendo desigualdades en el salario entre un hombre y una mujer, aunque desempeñen el mismo cargo.

"¡Que fresa! Ni que con eso te fueras a embarazar"

"Sí he sufrido acoso; la primera vez fue cuando mi jefe directo, en la empresa en que trabajaba aprovechó la supuesta confianza que me tenía y "se le hizo fácil" darme una nalgada, a lo que yo respondí con un fuerte reclamo", señala otra periodista.

Ella informó sobre lo ocurrido a la directora del medio, quien estaba ya enterada por el mismo agresor. Ambos la confrontaron y se burlaron de ella, la humillaron y textualmente le dijo: "¡Que fresa! Ni que con eso te fueras a embarazar".

La periodista también ha sido acosada por algunos funcionarios públicos, había uno del gobierno federal que constantemente la invitaba a salir; ella por supuesto nunca aceptó.

Recientemente un funcionario municipal de la Delegación de Bocas, a quien le dio su número telefónico por razones de trabajo, ya que a través de ese medio le daría información, aprovechó el contacto para mandarle audios. Le puso un alto, y no pasó a mayores.

También cuenta que recibió maltrato laboral  y que finalmente la obligaron a firmar su renuncia: "Literal me obligaron, secuestrándome por más de dos horas en una oficina hasta que accedí a firmar para que me dejaran ir (…) yo en lo particular me he abstenido de denunciar por miedo y no exponerme a las críticas de la gente que opina sin conocer".

"Confundían el buen trato y sonreír con que querías un acostón con ellos".

Otra compañera relató que cuando cubría la fuente del municipio de Soledad de Graciano Sánchez, durante la administración de Juan Manuel Velázquez, un funcionario de Seguridad Pública la invitaba a salir a cambio de darle información; cuando estuvo trabajando en el Gobierno Federal padeció un acoso más fuerte pues un delegado intentó abrazarla a la fuerza, ocurrió un sábado cuando casi no había personal en la delegación.

"Tienes que luchar para hacerte respetar y darte a respetar, sobre todo cuando estuve en esa dependencia de Gobierno Federal donde la gran mayoría de los jefes eran hombres y confundían el buen trato y sonreír con que querías un acostón con ellos".

“Cada que me veía casi me desnudaba con la mirada”

En la opinión de otra periodista, no hay avances contra el acoso. Supuestamente se han "endurecido" las penas, pero eso solo es en teoría, porque hasta el día de hoy los acosadores no son sancionados.

"Hubo un compañero que cada que me veía me desnudaba con la mirada, a parte de los comentarios que me hacía; cada que me decía algo yo prefería ignorarlo o de plano reírme para evitar caer en su juego. Pero la verdad de pronto es muy incómodo y ya hasta te da miedo estar cerca de ellos".

No existe el mismo trato para las mujeres que para hombres

Para otra periodista definitivamente hay mucho por cambiar en los medios, ella ha tenido la oportunidad de trabajar en varios medios locales y ha constatado que no existe el mismo trato para mujeres que para hombres, "las encomiendas son diferentes y los beneficios, sueldos, apoyos, entre otros también".  Destacó el caso de un medio radiofónico en donde sufrió acoso laboral, e incluso otras compañeras les pasaba lo mismo, “las exigencias y presiones en ese medio eran más para mujeres que para hombres".

En cuanto al acoso sexual, señaló que lo ha vivido más en la calle, aunque en algún momento si le han hecho alguna observación o coqueteo sobre su apariencia, "he sabido marcar mi distancia y poner límites, soy enérgica en ese sentido para que no se mal entienda, para que no piensen que algún acto de amabilidad pueda ser tomado como una apertura a posibles insinuaciones".

"Pienso, opino y sé trabajar. No solo me veo bien en falda corta"

"Estoy segura de que la forma en que luzco tuvo mucho que ver con mi ingreso al medio en el que me encuentro, tenía muy poca experiencia. Creo que hasta después le cayó el veinte a mi jefe que sí pienso, opino y sé trabajar. No solo que me veo bien en falda corta", señaló la reconocida periodista quien mencionó que de su jefe directo he recibido toda clase de indirectas, "sea por mis piernas o la forma en que luzco con un vestido".

En cuanto a sus compañeros de profesión señaló que no ha tenido problemas pues suelen ser respetuosos, aunque de repente llegan algunos con una confianza excesiva. "Me han tomado de la cintura de una forma que solo quien lo vive sabe que están rebasando el límite. Me refiero a que simplemente hay quienes no respetan el espacio personal".

“Con maquillaje cambiaba, me veía más guapa”

"Si me he sentido acosada, pero he percibido más la actitud de acoso hacia compañeras, que en carne propia ", relata otra periodista quien relata que presenció escenas que en su momento no percibía como acoso aunque le parecían incómodas, "Ahora sé que era acoso hacia otras compañeras".

En su experiencia personal comentó que se ha encontrado en situaciones que le incomodan, sobre todo porque tuvo que cambiar su vestimenta para ser co-conductora en su medio.

"Pareciera algo banal, pero incluso de compañeros sentía más atención de la normal debido a que “con maquillaje cambiaba”, “me veía más guapa” y comentarios del estilo", incluso compañeros que antes solo le decían "hola" luego la querían saludar de beso en la mejilla.

Además, dijo tener la sensación de que en el ámbito local las mujeres ocupan un lugar como "en aparador", es decir parece que están colocadas de manera estratégica para que sean vistas, pero en la toma de decisiones son pocas las que se encuentran en consejos editoriales y órganos de toma de decisiones en los medios, y aunque hay más mujeres en medios, pocas ocupan puestos clave, y si llegan las cuestionan sobre sus capacidades,

“Me dijo que quería tener relaciones conmigo”

Otra periodista señaló que el hecho de ser madre soltera también provoca que se les etiquete, en ocasiones ha escuchado a compañeros y varios hombres decir que las "mujeres solas" buscamos "algo" (sexo); otros preguntan incluso que como le hace una con "tanto tiempo sin tener sexo".

"En una ocasión, un compañero me dijo que quería tener relaciones conmigo, que porque le gustaba, que porque yo estaba sola, que sin compromisos; también me dijo que podía hacer que me metieran a la nómina de Congreso o Gobierno para que me dieran un apoyo".

Ella lo rechazó; no obstante él intentó besarla, aunque no pasó nada más, dijo aliviada.

“No dejan crecer profesionalmente”

Una periodista con un recorrido de 18 años de trayectoria relata lo difícil que ha sido trabajar en esta profesión, por ejemplo se ha tenido que enfrentar a casos como trabas para crecer profesionalmente porque simple y sencillamente “no les caía bien a los directivos del medio”.

En dos ocasiones que estuvo conduciendo un programa la sacaron porque simple y sencillamente no era del agrado de la Gerente de Administrativa. “Cuando se me abrió la oportunidad de hacerme cargo de una producción, mi jefe inmediato fue poniendo trabas para que yo no sacara mi trabajo, y a los cuatro meses me informó que ya no me haría cargo de esa área”

También ha sufrido acoso por parte de funcionarios públicos. “Hubo alguna ocasión que un funcionario insistió tanto en invitarme a comer, pero sus intenciones eran otras, nunca paso más allá de eso, yo decidí alejarme y este funcionario entendió. Una como mujer huele o percibe cuando alguien te busca con otros fines, con otras intenciones, y una debe de saber distinguir y decir hasta aquí”.

“Algunos te abrazan o jalan para darte un beso, es incómodo”

Para otra periodista han sido varios entrevistados que no dan confianza a las reporteras, se les acercan, las abrazan o las jalan para darle el beso “a veces es incómodo para una pero no podemos decir nada porque estamos haciendo nuestra chamba”.

Incluso algunos funcionarios no bajan a las reporteras de “tontas”, y no las tratan igual que a los reporteros hombres; también a veces se nota con los compañeros hombres, que se llevan mucho y no respetan el trabajo que realizan las mujeres periodistas.

“Se brincan de repente la poca o mucha autoridad que tienes como mujer reportera y no te toman en cuenta, hay que hacerse de un nombre y estar alertas”

“El acoso, una forma de halagar a las mujeres”

Otra periodista relató que para hacer una nota sobre el acoso callejero le dieron una cita con un docente en la Facultad de Psicología de la UASLP, al terminar la entrevista este le dijo que el acoso no tiene nada de malo, “es una forma de halagar a las mujeres bonitas como tú”, le expresó.

La empezó a cuestionar sobre qué le decían a ella en la calle: “¿Te han dicho mamacita? ¿Flaquita rica? ” La actitud del docente de inmediato le provocó  enojo: “¿Cómo es posible que seas un maestro de Psicología que me estás hablando del acoso callejero y apago la grabadora y me acosas?”

También relató que un aspirante a candidato independiente federal la empezó a decir que “le invitaba un refresco”, un día le mandó un mensaje preguntándole cómo había amanecido, de inmediato le marcó un alto.

Incluso unos militares obtuvieron su teléfono celular y una de ellos estaba muy insistente mandándole mensajes. En este caso, dijo, fue por responsabilidad de algunos compañeros de profesión pues le contaron que fue un fotógrafo y otra reportera quienes habían pasado su número.

Es necesario un protocolo contra el acoso

Otras periodistas que también dieron su opinión destacan que en el ejercicio de su profesión es "una desventaja estar embarazada", pues en algunos medios no se les da el apoyo que requieren mientras cursan su embarazo. Incluso se les aumenta la carga  de trabajo; y cuando ya son madres no hay comprensión por parte los directivos acerca de las responsabilidades que implica la maternidad.

Por  todo esto coincidieron en que se necesita apoyo, al menos tener acceso a servicios médicos y guarderías, pero sobre todo, debe de existir el apoyo entre ellas mismas y luchar por ganarse esos derechos.

“Hace un par de años teníamos una propuesta de crear una especie de asociación civil que solo aglutinara a mujeres del medio, pero como todo, se quedó en proyecto”.

Asimismo destacan la necesidad de contar con un protocolo de atención para situaciones de acoso de parte de cualquier persona. Consideran que se deben crear grupos de apoyo y generar redes de protección para no tener que quedarse calladas y difundir todo lo que les pasa en su labor profesional.

Piden que los medios de comunicación sean más incluyentes, dejen de fijarse tanto en la imagen y den prioridad al talento de una mujer, pero también reconocen que deben respetarse entre las propias periodistas y no asumir que si alguien asciende es porque dio “algo a cambio”.

Las mujeres periodistas son únicas

“En la mañana salimos corriendo a casa a dejar a nuestros hijos a la escuela, después vamos a nuestros medios, trabajamos de sol a sol, aguantando que funcionarios se enojen, que jefes de prensa te hostiguen para que una nota no salga, regresar al medio escribir editar, grabar tu información, salir corriendo por tus hijos donde quiera que los hayas dejado, ir a casa hacer tareas, arreglar la casa, bañar niños, hacer de cenar e ir a la cama cansada, es cansado sí, pero lo hacemos porque nos gusta, nos apasiona ser periodistas en un mundo que antes era en su mayoría de hombres y al que poco a poco hemos ganado nuestro espacio y el respeto de nuestros compañeros”.

 

 

 

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