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Mexicanas profesionistas trabajan como personal de limpieza en Canadá

Son mujeres profesionistas que llegaron a ser directoras, investigadoras y “número uno en ventas”.

Notimex | 07/03/2018 | 14:27

Mujeres mexicanas que llegaron a ser biólogas, directoras regionales de ventas o ejecutivas bancarias trabajan en Canadá como personal de limpieza, cocinera o conductora Uber.

En entrevista con Notimex mencionan el idioma inglés, la falta de programas de reconocimiento profesional y el “candado” de experiencia canadiense como los principales obstáculos que les han impedido continuar en este país su ejercicio profesional.

Son mujeres profesionistas que llegaron a ser directoras, investigadoras y “número uno en ventas”, pero como inmigrantes en Canadá no han podido en cuatro, cinco o 10 años colocarse en su área profesional.

“Trabajé cuatro años en el Instituto Nacional de Nutrición, en el área de investigación en infectología, analizando la bacteria Helicobacter pylori, que produce ulceras gástricas. Yo hacia los reactivos, las muestras procesadas, las soluciones que se necesitaban para los estudios”, recuerda María Gómez, quien trabajada desde hace 10 años haciendo limpieza en una casa.

Llegó a Canadá como esposa de un refugiado mexicano y aquí tuvieron sus dos hijos, por lo que la necesidad de trabajar para pagar los gastos familiares no le ha permitido buscar oportunidades en lo que estudió en la UNAM: Químico farmacobiólogo.

“Si traes el idioma inglés tienes un paso más adelante”, dijo esta inmigrante, quien ha trabajado en la icónica cafetería Tim Hortons, donde llegó a ser manager, ha limpiado oficinas y casas.

María Álvarez no tuvo la oportunidad de hacer una carrera universitaria pero en la Ciudad de México se especializó en ventas en compañías de cosmetología y hasta llegó a ser la número uno en ventas, así como directora regional.

Al casarse con un canadiense llegó a este país con documentos en regla, pero aun así no ha podido colocarse en su área y demostrar a las compañías canadienses sus capacidades como líder de trabajo en equipo, capacitación de personal y, sobre todo, una buena vendedora.

En cuatro años como inmigrante ha trabajado de noche en limpieza de gimnasios y casas de ancianos; ha sido conserje, ha limpiado oficinas y hasta llegó a hacer un poco de trabajo administrativo, pero nada ha sido constante ni promocional.

Desde hace año y medio es conductora de Uber de tiempo completo y así ha podido mantener un suficiente nivel de vida.

“El ingreso no está mal si trabajas nueve horas diarias, seis días a la semana. En el tiempo que llevo tras el volante por las calles de Toronto he realizado seis mil viajes y mi rating es de 4.85 estrellas de cinco”, dice la orgullosa conductora, ahora inmigrante divorciada.

Otra inmigrante mexicana recuerda con orgullo que llegó a cumplir su sueño al hacerse jefa de caja en una institución bancaria, pero su deseo de independizarse de su familia la trajo a Canadá, primero como turista y ahora como trabajadora irregular.

“Anhelaba tener ese puesto y lo logré, pero renuncié al poco tiempo por venir a Canadá, donde sólo he podido sobrevivir limpiando casas de judíos”, dijo a Notimex esta inmigrante que prefirió ser identificada sólo como “Claudia”.

Su condición de inmigrante irregular la ha hecho presa fácil de agencias de colocación de empleo que se quedan con tres dólares por cada hora trabajada, lo que equivale a 480 dólares de comisión (seis mil 683 pesos) al mes, en promedio.

Las entrevistadas coinciden en que Canadá les debería dar la oportunidad de reconocer su trayectoria laboral, actualizar sus estudios y colocarlas en su área con la posibilidad de ser contratadas.

La provincia de Ontario cuenta con un crédito monetario (OSAP) para apoyar estudios universitarios de sus residentes, pero en el caso de María Gómez esta opción no es posible porque “no alcanzo el nivel de inglés que piden las universidades”.

Para María Alvarez el monto que da el OSAP no es suficiente, es muy básico y no le alcanzaría para cubrir sus gastos.

“A mí me gustaría estudiar Mercadeo digital o Higienista dental, pero el OSAP no alcanza a ser una solución completa, porque tengo muchos gastos y ayudo a mi padre en México”, dijo Alvarez, madre de dos hijos de 29 y 27 años a quienes “no aliento a venir a Canadá porque tendrían que volver a la escuela con recursos propios. Mi hijo es chef profesional y mi hija es licenciada en música”.

Las entrevistadas se refirieron al requisito de la llamada “experiencia canadiense” como una barrera que les impide acceder a mejores empleos: “nos enfrentamos a que muchas empresas no te contratan porque no has laborado en Canadá”.

Canadá se distingue internacionalmente por el reconocimiento a los derechos de las mujeres. El actual gobierno liberal tiene un gabinete con equidad de género y acaba de presentar un presupuesto enfocado a empoderar a las mujeres, pero aún estas políticas feministas no han creado los mecanismos para aprovechar el talento de mujeres inmigrantes que está siendo desaprovechado.

UCSLP - INTERNACIONALES

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