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Cuando se vence al cáncer la vida es más bonita: Ana Laura

Se curó totalmente del cáncer y por eso ella le dice a la juventud “que le eche ganas, porque para todo hay una solución en la vida”.

Agencia | 06/03/2018 | 09:09

 La de Ana Laura Ortiz Gutiérrez es una historia diferente a la que vive cualquier chica de su edad. Sólo tiene 20 años y ya sabe lo que es vencer a la muerte.

Es una mujer triunfadora, porque sobrevivió al cáncer que le provocó la amputación de su pierna. Además, cursa el sexto semestre de la Licenciatura en Derecho y en agosto iniciará una segunda carrera en Contaduría y Administración.

Se mueve con agilidad. No tiene complejos ni se apena. Hasta usa vestido. Si no te fijas en su pierna no te darías cuenta que tiene una prótesis, sobre la cual cruza su otro pie, orgullosa de estar viva.

“Nunca me incomodó perder la pierna. De hecho, era lo que menos me importaba del proceso de curación”, afirma la joven zacatecana que ahora ve “la vida más bonita, porque está viva”. Es una segunda oportunidad para seguir adelante.

Entrevistada por Notimex en el marco de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, que tiene lugar el 8 de marzo, Ana Laura cuenta su historia de vida. No la narra como un hecho trágico. Al contrario, por momentos parece divertida.

Tenía 10 años cuando a la altura de su pierna le salió un moretón y una bolita que crecía. Su mamá y su papá la llevaron con un “Dr Simi” pensando que era un golpe. Ahí les dijeron que era algo más grave.

La niña fue llevada al hospital y le realizaron estudios. Los resultados comprobaron que era cáncer. El diagnóstico incluía la amputación de la pierna o un trasplante de hueso, que costaba 100 mil pesos.

De escasos recursos económicos, a la familia originaria del municipio metropolitano de Guadalupe le fue imposible pagar esa cantidad de dinero. Así que le cortaron su pierna y permaneció por meses en una silla de ruedas.

Un día de esos, como cualquier otro, al hospital llegó personal de la Asociación Mexicana de Ayuda a Niños con Cáncer (AMANC) Zacatecas para ofrecer alimentos y medicamentos a los pequeños enfermos.

Ese fue su primer contacto con AMANC y con la entonces presidenta y fundadora Susan Cabral, quien le ofreció a ella y su familia apoyo con el caro tratamiento y adquirir la prótesis que hoy usa, la que cuesta más de 150 mil pesos.

Si no hubiera sido por la ayuda de AMANC, afirma, su familia no hubiera podido pagar el tratamiento y posiblemente no estaría viva. Por eso, hoy ya aprendió a valorar otros aspectos y a no quejarse de todo, como otras personas.

Ana Laura recuerda que no le dolía la pierna y que tampoco le incomodaban las quimioterapias, sino las muchas consecuencias: vomitaba, le dolía la cabeza, se le cayó el cabello. Una vez se le torcieron las manos y no podía mover los dedos.

“Pero lo más feo fue una vez que me dio un paro cardiorrespiratorio por una infección que me dio porque tenía las defensas bajas”, comenta, pero con la ayuda de la asociación accedió a los tratamientos, las terapias y hasta la prótesis, que le permite moverse.

Tan feliz está con la vida que está estudiando y quiere litigar para ayudar a los demás. Y también estudiará administración, con ese mismo objetivo.

Tiene muchas metas y sueños. No piensa darse por vencida. Se curó totalmente del cáncer y por eso ella le dice a la juventud “que le eche ganas, porque para todo hay una solución en la vida”.

Durante la entrevista realizada en un establecimiento, la zacatecana está acompañada de la fundadora de AMANC, Susan Cabral, quien recuerda como la mamá de la niña batallaba tanto para subirla y bajarla de la silla de ruedas.

Era muy pesada debido a la poca movilidad que tenía y su mamá ya se veía muy cansada. Así que la asociación trabajó para conseguirle su prótesis. Hoy no para y vaya que es difícil el acceso a Derecho en la Universidad Autónoma de Zacatecas.

Cabral afirma que Ana Laura es un ejemplo de éxito, que justifica el por qué se debe ayudar a las niñas y los niños con cáncer. Cada que se les salva se le hace un bien a la sociedad, porque se integra un ser humano en la extensión de la palabra.

“Cuando no tienes el recurso los niños se mueren. Y aquí tenemos una historia de éxito”, que su objetivo es devolver el bien que recibió, apunta la entrevistada, al agregar que son más que una pierna o el cabello. “Son espíritu, alma y corazón”.

La fundadora de AMANC destaca el trabajo que esta organización ha realizado en Zacatecas en los 16 años de existencia, pues desde el 2001 a la fecha ha atendido a 566 pacientitos con cáncer, de los cuales 43.3 son mujeres y 56.7, hombres.

Actualmente la asociación tiene en vigilancia a 134 paciente, el 40.3 por ciento son mujeres y 59.7, hombres, informa Susan Cabral al señalar que sus estadísticas muestras que las niñas son menos afectadas que los niños.

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