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Chicago somete a sus series

Las historias en esta ciudad se han recrudecido para no disfrazar la realidad

Agencia | 13/02/2018 | 15:21

Las series de televisión son divertidas, pero ese entretenimiento puede incidir hasta en la elección de un presidente.

Esta frase removió conciencias en Estados Unidos. La dijo Nina Metz, columnista de Chicago Tribune en enero de 2017, a unos días de que Donald Trump —para muchos encumbrado en el reality show El Aprendiz— fuera nombrado el mandatario número 45 de su país.

La periodista no dijo que Trump había ganado las elecciones gracias a la tv sino que puso en duda la responsabilidad de los productores y sus contenidos a la hora de mostrar la realidad. “Hay hechos que se intentan hacer pasar por reales. Es relativamente fácil engañar”.

Le molestaba principalmente que las series rodadas en su ciudad, “la de los vientos”, apenas y resoplaran momentos verosímiles. En especial en Chicago PD, dedicada a retratar a un pequeño grupo de policías héroes en una ciudad sin matices.

El Departamento de Justicia de Estados Unidos acababa de lanzar una investigación sobre agentes reales que curiosamente se realizó durante las cuatro primeras temporadas del programa.

El resultado desnudó un Chicago impune y sin orden, con un aumento sin precedentes en tiroteos y homicidios.

(En 2016 hubo 762 asesinatos —casi 300 más que el año anterior—, de los cuales 29% fueron resueltos, la mitad de la media en Estados Unidos).

Esto, al parecer, obligó a una revisión de contenidos. “Sí cambiamos un poco, intentamos traer al Chicago actual”, reconoce Eriq LaSalle, quien recién se integró como productor.

Los creadores de Chicago PD no hablan del reporte federal sino de la necesidad de mostrar los enconos sociales para actualizar la serie.

La quinta temporada —que en México se retoma el 20 de febrero por Universal Channel— afinó sus temáticas.

Siguen los conflictos de policías con pandillas, terroristas y narcotraficantes pero con otro tono, que no sólo liga a afroamericanos, musulmanes y latinos a estos delitos sino que muestra cómo las minorías también son víctimas.

Antes de este movimiento, esas historias habían sido esbozadas más en los diarios que en la ficción.

“Tampoco es sólo lo que muestra la prensa —se defiende Rick Eid, otro productor recién llegado-, nosotros hacemos un balance: nos enfocamos en personas”.

El primer episodio —que en Latinoamérica se estrenó el año pasado y puede verse en la aplicación del canal de paga— parece estar inspirado en el reporte del Departamento de Justicia: un policía blanco es investigado por matar accidentalmente a una niña negra, y otros dos inspeccionan a un afroamericano guiándose por su físico.

El informe federal expuso estos casos, meses antes: “Los residentes negros jóvenes son detenidos, sospechosos de participar en actividades delictivas, o de ser miembros de pandillas, basándose únicamente en su apariencia”. También enumeró 170 investigaciones de disparos injustificados de oficiales.

“Los policías también sienten vergüenza, son culpables o inocentes. Es muy fácil juzgar pero nosotros tenemos la oportunidad de contar estas historias”, opina LaRoyce Hawkins cuyo personaje ha cobrado importancia al ser el único oficial negro del equipo.

El actor de 29 años intentó primero entrar a Chicago Fire, otra serie de la misma franquicia enfocada en el cuerpo de bomberos, pero no pudo: le dijeron que su personaje iba a ser blanco. “Ahora lo agradezco.

Esto me dio oportunidad de seguir con la universidad y veme aquí, con esta gran responsabilidad”. VE UNA DOBLE MISIÓN EN SU TRABAJO Por un lado, demostrar que los habitantes de su natal Harvey —uno de los distritos delictivos de Chicago— pueden alcanzar la fama, por otro, que su personaje represente el lado positivo tanto de su comunidad, como del cuerpo policiaco.

Hawkins cree que lo ha logrado: los agentes y las personas sin distinción de raza lo saludan en la calle. Pero reconoce que la realidad “siempre golpea”. (En el lapso de las primeras cuatro temporadas de Chicago PD hubo 30 mil quejas por abuso policiaco; sólo 2% procedió).

Aplican primeros auxilios

La serie Chicago PD no ha tenido que pisar nunca la sala de urgencias (en promedio tiene 7 millones de espectadores semanales). Tampoco sus hermanas, Chicago Med y Chicago Fire.

Aun así, los productores han preferido vacunarse contra cualquier contrariedad. Las críticas por los contenidos edulcorados de sus historias policiacas —que contrastaban con los reportes de abuso de autoridad en el Deartamento de Policía de Chicago— hicieron que buscaran contenidos más variados. El tercer episodio de la quinta temporada —segundo para Latinoamérica— se centra en inmigrantes explotados que son apoyados por algunos policías. Al final, los oficiales no pueden cumplir sus promesas de protección, ya que las leyes migratorias les son ajenas, y 20 personas indocumentadas son deportadas.

“Hay miles de historias de brutalidad policíaca, pero es importante no enfocarse sólo en los malos”, dice Jesse Lee Soffer, quien en Chicago PD interpreta al policía Jay Halstead. El actor hace énfasis en la parte humana de estas series. Al inicio de la quinta temporada, su personaje asesina por accidente a una niña en un tiroteo, lo que lo lleva a enfrentar síndrome postraumático, “tener trastornos mentales”. “Investigué mucho sobre esto, son muchas las personas que lo han padecido. Es una carga difícil de llevar para un oficial”.

En este universo, Jay es hermano del doctor Will Halstead (Nick Gehlfuss), uno de los personajes centrales de la serie Chicago Med. Ambos ven morir a la pequeña baleada por el policía, lo que les genera conflictos.

Este no es el único problema mental que aborda Chicago Med, cuya tercera temporada inicia el 19 de febrero a las 22:00 horas por Universal Channel; el mismo día de los nuevos episodios de Chicago Fire (21:00 horas) y un día antes de Chicago PD (21:00 horas). Los escritores se enfocarán en otras condiciones, como trastornos de la personalidad, la depresión y personas con Asperger.

“Los padecimientos mentales están estigmatizados pero ahora sabemos más sobre ellos. A veces se derivan de componentes fisiológicos. Para nosotros es importante que nadie se sienta avergonzado o señalado”, dice Oliver Platt, quien interpreta a un psiquiatra (Daniel Charles) que irónicamente recibe un disparo de un paciente al final de la temporada pasada.

El productor Andrew Schneider justifica este movimiento no sólo por el dramatismo que aporta sino por su necesidad de mostrar el lado de pacientes controlados y los riesgos que padecen algunos psiquiatras en personas mal diagnosticadas. “Tenemos un tremendo respeto por la psiquiatría. Algunas veces es controversial pero es necesario que hablemos de cómo hay doctores que corren riesgos por diagnosticar erróneamente a un paciente”.

Con información de El Universal. 

 

 

 

 

 

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