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Enrique Guzmán vive su sueño

Cantar rock and roll en español lo ha llevado a convertirse en ídolo de México

Agencia | 03/02/2018 | 14:37
El rock and roll es un género mu­sical que ha cautivado a ge­neraciones, sin embargo, en sus inicios, la ju­ventud mexicana de los años 50 y 60 se tenía que confor­mar con lo que llegara de fuera: melodías pegajosas, pero que la mayoría no entendía.
 
Justo ese era el sueño de Enrique Guzmán, quien recién cumplió 75 años de edad, cantar rock and roll ¡en español! y que esto lo llevara a convertirse en ídolo de México; lo logró y eso se ha convertido en más de 60 años en activo.
 
Nacido el 1 de febrero de 1943 en Caracas, Venezuela, pero fue registrado por sus padres Jaime Guzmán Esparza y Elena Vargas en la embajada mexicana.
 
Desde pequeño mostró aptitudes musicales, que su padre fomentó al regalarle un Cuatro, una guitarra de cuatro cuerdas, y enseñarle algunas melodías.
 
La familia regresó a México cuando Enrique era un adolescente, a quien además de la música le encantaba patinar. Justo esa afición fue la que le abrió las puertas al ambiente artístico.
 
En la colonia Nueva Anzures, en el Deportivo Chapultepec, había una pista de patinaje donde el muchachito acudía a divertirse y fue ahí donde conoció a los hermanos Jesús El Tutti y Armando Manny Martínez, quienes en ese entonces también soñaban con ser ídolos de la juventud a través de la música. Ellos fueron fundadores de Los Teen Tops, grupo que fue el primer contacto real de Enrique con el mundo mu­sical y que lo dio a conocer.
 
“Era mi vecino. Yo estaba en el Colegio Americano y tenía el grupo con pura música de gringuitos, porque en ese entonces no existía el rock en español. Un día platicamos con Enrique y le comentamos que no­sotros tocábamos la música de Ricardito (Little Richard) y Elvis Presley, él nos dijo que tocaba la guitarra y nos pidió chance de entrar al grupo”, compartió a Excélsior El Tutti, requinto de la agrupación.
 
“Él estaba más chavo, le llevo tres años, cuando yo era un joven de 15 años, él un chamaquito de 12, pero aún así le dimos la oportunidad. En la pista de patinar que está enfrente de donde vivimos nos juntába­mos a platicar y a tocar, ahí fue donde nació la música”, ahon­dó el músico que sigue acompañando a Guzmán en algunos espectáculos.
 
“Este señor Jesús (El Tutti), que está aquí conmigo, y yo, inventamos la mejor manera de caerles bien a las mujeres, descubrimos que tocando las guitarras había otro tipo de admisión por parte de ellas”, dijo Guzmán hace tres años duran­te su presentación en el Teatro Blanquita.
 
El grupo tocaba en fiestas del colegio, conocidos o fami­liares, sin embargo, la mirada estaba puesta en algo más.
 
Los hermanos Martí­nez, Guzmán —quien empezó tocando el bajo y no como vocalista— y Sergio Martell buscaron presentarse en el programa radiofóni­co de Jorge Kellogg, que era de complacencias, así que lo atosigaron con llamadas y pedido de canciones dedicadas a Los TeenTops. De hecho se le presentaron en la estación, logrando la empatía de locu­tor de radio, convirtiéndose en parte de las transmisiones.
 
“Con mi hermano el Manny íbamos a un programa de radio americano, ahora ya no hay programas en inglés, antes sí, era parecido a Radio Éxitos, casi todo nuestro auditorio hablaba inglés como nosotros, mi mamá era americana, entonces hablábamos en este idioma y tocábamos pura música de Chuck Berry y Ricardito”, comentó el fundador de la agrupación.
 
Así, casualmente y con la confianza de Kellogg, un día, en esa pequeña estación de radio, tocaron en vivo, pero el vocalista se enfermó y fue Enrique Guzmán quien tomó su lugar y no lo soltó nunca más.
 
Evidentemente este debut fue un éxito con el auditorio y eso los hizo llegar con el director artístico de la CBS, André Toffel, a quien de entrada no le gustó lo que escuchó, pero por insistencia de su secretaria, quien resultó ser prima de Enrique, les dio la oportunidad y quedó mara­villado con La plaga y El rock de la cárcel.
 
J. Jesús Hinojosa de Co­lumbia México se arries­gó con los chicos —en ese entonces Guzmán tenía 15 años—, y les grabó su primer EP de 78 rpm que contenía adaptaciones al español de los temas Good Golly Molly y Jailhouse Rock, de Ricardito y Elvis Presley, respectivamente. Ese pe­queño disco se convirtió en un éxito y abrió la puerta para grabar su primer LP con temas que siguieron la misma tónica.
 
Así llegó Confidente de secundaria, Buen rock esta noche, Lucila, Muchacho triste y solitario, Quiero ser libre, Rey criollo, Sigue llamando y Larguirucha Sally.
 
Es en esta época cuando Enrique Guzmán escribió los temas Pensaba en ti y La ronchita.
 
Con el grupo grabó tres dis­cos; los contratos y el éxito fueron evidentes, Enrique Guzmán se perfilaba como uno de los grandes del rock and roll nacional.
 
Sin embargo, los proble­mas se hicieron presentes por­que sus compañeros de grupo tenían exámenes u otras ocu­paciones, incluso Guzmán fue considerado mala influencia para ellos y no podía verlos, así que decidió emprender camino en solitario.
 
En ese entonces conoció al músico Chuck Anderson, quien lo acompañó en casi todas sus grabaciones con quien grabó su primer tema como solista en 1961, Mi corazón canta. Se in­cluyó en un álbum con las me­lodías 100 kilos de barro y Tu cabeza en mi hombro.
 
Guzmán tenía que extender su fama más allá de la música y la opción era el cine, rama en la que su principal impulso fue Angélica María, con quien tuvo un tierno romance.
 
“La primera película que hicimos juntos fue Mi vida es una canción. Me lla­mó Abel Salazar para preguntarme si apoyaba a Enrique Guzmán. Por supuesto le dije que sí, porque él ya cantaba y me gustaba, era mi ídolo, a mí me encantaba. Nos hicimos novios y toda la cosa”, comentó a Excélsior Angélica María.
 
“Fuimos novios de mani­ta sudada en aquella época, éramos unos niños. Yo tenía 17 años, de aquel entonces son como los 12 de ahora, es decir, todo fue muy inocente”, ahon­dó vía telefónica desde Los Ángeles.
 
La amistad y el cariño en­tre estas dos figuras del mundo musical mexicano perdura des­de hace más de seis décadas y según la también actriz, nunca se acabará.
 
“Es una amistad que perdu­ra a través de los años y nunca podrá terminar porque siempre nos querremos mucho. A Enri­que lo quiero como si fuera de mi familia, como mi hermano, mi primo, es mi amigo y así será siempre hasta el final”, dijo.
 
Desde ese entonces surgie­ron otras figuras como ídolos juveniles: César Costa y Alber­to Vázquez se entrelazaban con Guzmán en una eterna con­frontación, misma que es real, según Angélica María, pero que encierra algo de cariño y respeto.
 
“Estoy segura que se caen gordos, pero también sé que hay un cariñito por ahí en el fondo, es una amistad de muchos años, son décadas de ser compañeros. A veces no se soportan, pero otras se quieren mucho, de hecho, en febrero vamos a estar felices los cua­tro en el espectáculo Juntos por última vez, porque a veces nos han separado enfermedades o la distancia, pero ahora esta­mos juntos, como siempre, con todo y que se caigan mal”, dijo entre risas.
 
En 61 años de carrera artís­tica, Enrique Guzmán ha hecho 26 cintas como La juventud se impone, Nacido para cantar, Como perros y gatos, Sor Ye-yé, La guerra de las monjas, Cómo hay gente sinvergüen­za y Acompáñame, al lado de Rocío Dúrcal. Así como con la española, compartió set con fi­guras del cine entre las que se encuentran Abel Salazar, Liber­tad Lamarque y Rosita Arenas.
 
Siempre inquieto, también incursionó en la producción de teatro. Escribió en español y produjo la obra Sugar, la cual protagonizó al lado de Sergio Corona y Héctor Bonilla, que dio funciones durante un año y luego ya llevó a España.
 
El cantante y actor ha parti­cipado en cinco puestas en es­cena: Amor al revés es Roma, El sinvengüenza, con Óscar Puli­do, El tenorio, con Paco Malges­to, y Lili, con Rocío Banquells.
 
La televisión también contó con la participación del padre de Alejandra Guzmán en emi­siones como Cómicos y canciones, Silvia y Enrique, Bartolo y más recientemente en La Aca­demia (2008) y La Academia Kids (2013), y en la telenovela Agujetas de color de rosa.
 
Guzmán tuvo personajes muy emblemáticos como Bar­tolo Taras, el cual tuvo que dejar de hacer porque éste estaba co­brando mayor popularidad que el propio cantante.
 
También tuvo: Baby face, un ladrón argentino que no daba un sólo golpe, pero que hacía toda una comedia con su com­parsa Silvia Pinal, quien en la vida real fue su esposa y con quien procreó a sus hijos, la cantante Alejandra Guzmán y el productor musical Luis Enrique.
 
Esta pareja estuvo casada alrededor de 10 años y después de muchos conflictos se divor­ciaron, quedando en no muy buenos términos.
 
Actualmente está casado con Rosalba Welter Portes Gil, con quien tuvo dos hijos: Da­niela, quien ha participado en diversas obras musicales y Enrique.
 
“Total, el balance es bue­no, mis errores, mis aciertos, todo suma. Le doy gracias a la vida, ha sido total y noble conmigo. Tengo una huella que no cualquiera puede dejarla. Mi nombre provoca sonrisas y me estrechan la mano.
 
“No creo que haya nadie más satisfecho que yo. Esta vida es la mejor vida y hoy la com­parto con ustedes”, expresó, en el Auditorio Nacional en 2017 cuando festejó 60 años de ca­rrera artística.
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