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La transformación de la robótica en México

La adopción de máquinas para desempeñar tareas repetitivas, pesadas y hasta peligrosas trae, desde luego, numerosas ventajas

Agencia | 25/01/2018 | 13:47

En su libro Yo, Robot, el escritor estadounidense de origen ruso Isaac Asimov imaginó un futuro en el que los seres humanos se encuentran rodeados no sólo de plantas y animales, sino también de robots capaces de asistirlos en todo y todo el tiempo, desde tareas domésticas, como cuidar a los niños, hasta expediciones inauditas, como buscar minerales en otros planetas.

Esta colección de relatos entrelazados fue publicada en 1950 y, a 68 años de distancia, pareciera ser que la mayoría de las profecías sobre la convivencia entre humanos y robots comienzan a hacerse realidad.

En los últimos años, ha comenzado el despliegue, no de esos humanoides que imaginó Asimov, pero sí de máquinas que, poco a poco, ocupan más espacios en la cotidianidad humana. Un ejemplo son los más de 2.6 millones de robots industriales que se espera trabajen en las fábricas del mundo en 2019, según datos de la Federación Internacional de Robótica (IFR, por sus siglas en inglés).

La adopción de máquinas para desempeñar tareas repetitivas, pesadas y hasta peligrosas trae, desde luego, numerosas ventajas, pero también reactiva en la sociedad el viejo temor acerca de si los robots les quitarán sus empleos.

La respuesta a esta interrogante asegura tenerla Jonas Prising, ceo global de la firma de reclutamiento Manpower, quien afirma, de forma contundente, que de ninguna manera los humanos deben temer al hecho de que estos “seres” estén haciéndose cada vez más comunes dentro de sus vidas.

Su argumento es que los robots son únicamente una pieza del gran engranaje llamado tecnología, que es la que realmente está cambiando lo que hasta hoy conocemos como empleo, dice Prising en entrevista con Forbes México.

“La tecnología tiene un impacto cada vez mayor en todo lo que nos rodea, incluido nuestro trabajo, por lo que creo que, antes de pensar en robots o automatización, tenemos que entender que lo que está sucediendo es una transformación, probablemente igual de grande que lo que fue, en su momento, la Revolución Industrial”, agrega.

La mirada de la sociedad, por tanto, debe estar puesta no directamente en los robots, como hasta ahora, sino en todo aquello que rodea a la tecnología, desde las aplicaciones y los dispositivos móviles, hasta las innovaciones mecánicas que involucran a cientos de circuitos y que se hacen cada vez más presentes.

Será únicamente comprendiendo la importancia de todo este fenómeno, el cual se mueve a gran velocidad, “que las personas podrán evitar quedarse atrás”, comenta el CEO de Manpower.

Prising vislumbra que esta transformación del empleo impulsada por la tecnología consistirá, sobre todo, en una redistribución de las fuentes de trabajo, perdiéndose poco a poco algunas y naciendo, gradualmente, otras.

Esto no quiere decir que vayan a existir forzosamente menos empleos en el mundo, sino que se van a redistribuir. Principalmente, este cambio se gestará en áreas relacionadas con el trabajo manual, ligadas a sectores como el de la manufactura.

Coincide en ello un análisis de la calificadora Moody’s, el cual indica que, a medida que se acelere en el mundo la conversión a fábricas más automatizadas, será menor la tercerización del trabajo fabril hacia países con mano de obra barata, lo que, por ende, desencadenará menor contratación de trabajadores para estas labores.

También se estima que la tecnología, con los robots y la Inteligencia Artificial al frente, poco a poco irá tomando en sus manos puestos de trabajo relacionados con centros de contacto con consumidores, como los call centers.

En contraparte, se espera que se generen empleos en sectores como ingeniería, educación, salud, artes, entretenimiento y finanzas, señala Prising, en los cuales, aunque habrá un componente digital fuerte, el trabajo humano no puede ser sustituido del todo.

Se pronostica, por tanto, un repunte de puestos como supervisores mecánicos, directores de administración de emergencias, trabajadores sociales de salud mental, audiólogos, terapeutas ocupacionales, ortopedistas, asistentes sociales de salud, nutricionistas, dentistas, cirujanos y gerentes de turismo, entre otros.

“Es muy importante entender que, con el auge y consolidación de la tecnología, se va a transformar hasta en un 80% el mapa de empleos que hoy conocemos. No es que se vayan a perder empleos, sino que se irán hacia otras áreas. Éste va ser un reto muy importante para el mundo”, dice el ejecutivo.

Para enfrentar adecuadamente esa revolución, la clave es que las personas tomen en sus manos la tecnología, aprendan a usarla y se la apropien; que adquieran todo tipo de habilidades relacionadas a ella, recomienda Prising.

“La gente deberá preocuparse por el nivel de habilidades que tiene para aprovechar la tecnología y, si es que no las tiene, necesitará ver la manera de adquirirlas, porque si no lo hace, corre el riesgo de quedarse rezagado y no podrá participar en estas nuevas áreas que concentrarán las oportunidades laborales”, señala el directivo.

La primera condición para esto es que los trabajadores tengan un nivel de educación más alto y, segundo, que, una vez que hayan concluido sus estudios universitarios, entiendan que no pueden quedarse únicamente con esos conocimientos adquiridos.

“Es cierto que el objetivo siempre es graduarse y empezar a trabajar; sin embargo, la sofisticación tecnológica que nos está pidiendo esta transformación del empleo nos debe de forzar a nunca dejar de aprender, porque algo es muy cierto: quien más habilidades tiene, más oportunidades de crecer recibe”, dice el experto en reclutamiento.

En el caso de las empresas, es clave que, para fortalecer su productividad en el corto plazo, mejoren la inversión que hacen en capacitación de sus trabajadores, ofreciéndoles distintos cursos y talleres, dependiendo de las necesidades que vayan requiriendo, recomienda.

“Las compañías pueden ‘matar dos pájaros de un tiro’: pueden desarrollar su talento interno y cubrir sus necesidades y, por otro lado, mostrarle a sus empleados, al mismo tiempo, que tienen interés porque se sigan superando”, puntualiza el especialista.

Lo ideal, añade, es que los jóvenes que aún están cursando su educación media conozcan la transformación que está ocurriendo en los empleos y elijan su profesión dentro de este nuevo marco.

Si bien esta revolución tecnológica en el empleo apenas está dando sus primeros pasos, las empresas ya se disputan a los trabajadores que han desarrollado mejores habilidades, con el fin de llevarlos a sus filas.

Esto se debe a que, hoy en día, no todos los empleados tienen los mismos conocimientos tecnológicos, indica, por lo que el reto de encontrar gente capacitada para áreas 100% relacionadas con cuestiones digitales resulta complejo.

Esto ha generado que las compañías estén cada vez más abiertas a llevar esta batalla en pos el talento hasta el plano internacional, abriéndose a la posibilidad de buscar fuera de sus fronteras a los empleados que necesitan.

 “Los profesionistas también tienen que darse cuenta de que ahora no sólo van a competir con gente de sus propios territorios, sino también con personas de otras nacionalidades que van a llegar a sus empresas. ¿Por qué no, entonces, también prepararse ellos mismos para competir fuera de México?”, sostiene el experto.

Esta globalización de la competencia por reclutar el talento se contrapone con las visiones nacionalistas que pretenden desarticular la integración comercial entre países, como en el caso del gobierno de Estados Unidos respecto del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

“Nosotros apoyamos desde siempre el TLCAN, porque creemos que este tipo de acuerdos de libre comercio favorece la movilidad de los profesionales capacitados para que crucen fronteras; creemos que, si [el tratado] se llega a romper, se va perder competitividad”, comenta.

La compañía que preside Prising cumplirá, en breve, 50 años de presencia en México, un país que el ejecutivo considera crucial para el desempeño de Manpower en el mundo, por el número de trabajadores que tienen posicionados.

Con 80 mil  empleados colocados, México es uno de los cinco en los que la compañía de reclutamiento y recursos humanos tiene mayor operación, lo que lo ubica como líder en América Latina, por encima de Brasil.

Actualmente, Manpower enfrenta un proceso de transformación en México para dejar de ser sólo una compañía de contratación temporal y convertirse en una firma de soluciones de fuerza de trabajo, capaz de encontrar también al mejor talento y de capacitar al personal que requiera mejorar sus conocimientos.

“Este proceso de diversificación de la compañía lo comenzamos hace siete años, cuando empezábamos a ver este cambio en el paradigma del mercado laboral mexicano, el cual sí está evolucionando con el mismo ritmo en que lo está haciendo el mundo”, concluye Prising. 

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