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¿Qué es el linfedema?

Puede afectar a cualquier parte del cuerpo, normalmente empieza por las piernas o los brazos.

Agencia | 15/01/2018 | 20:31
Algunas enfermedades añaden a sus síntomas el riesgo de ser confundidas con otras patologías y así retrasar su tratamiento. A veces porque sus síntomas son poco específicos y concretos y por tanto es difícil saber exactamente qué nos pasa, y a veces porque estos se parecen mucho a otros de menos importancia que retrasan que busquemos la ayuda que necesitamos.
 
El linfedema es una de estas. En un primer momento parece una retención de líquidos muy acentuada, porque comienzan a hincharse los miembros del cuerpo, pero en realidad de trata de una enfermedad crónica que afecta al sistema linfático y que requiere tratamiento.
 
Cómo decimos, el linfedema es una patología crónica que causa la inflamación de los tejidos. Aunque puede afectar a cualquier parte del cuerpo, normalmente empieza por las piernas o los brazos.
 
Ocurre cuando el sistema lifático no funciona correctamente. Este sistema es una red de glándulas y conductos que recorre todo el cuerpo y que ayuda a combatir las infecciones y a eliminar los excesos de líquidos. Por esos conductos circula la linfa, un líquido blanquecino con alto contenido de glóbulos blancos.
 
Cuando el sistema linfático está dañado o bloqueado, la linfa se acumula en los tejidos y en los espacios entre las células y causa inflamaciones que pueden ir a peor y causar serios daños si no se tratan.
 
Síntomas del linfedema
 
El síntoma principal es la hinchazón progresiva de alguna parte del cuerpo, a menudo un brazo o una pierna. Poco a poco se va haciendo más difícil introducir ese miembro en la ropa y relojes, pulseras y anillos que se podían llevar sin dificultad de pronto empiezan a apretar cada vez más.
 
A menudo la hinchazón es intermitente, y puede ir empeorando durante el día para luego disminuir por la noche. Si no se aplica un tratamiento, normalmente se vuelve más severa y progresiva.
 
Otros síntomas que pueden aparecer son una sensación de pesadez dolorosa, dificultad en los movimientos, heridas e infecciones en la piel, tirantez y supuraciones.
 
¿Qué puede causar un linfedema?
 
Hay dos tipos de linfedema, con causas distintas.
 
Linfedema primario
 
Un linfedema primario está causado por alteraciones en los genes responsables del desarrollo del sistema linfático. Los genes responsables causan que el sistema lifático, que se encarga de drenar los excesos de líquido, no funcione como debería.
 
El linfedema primario es a menudo una enfermedad hereditaria, aunque no todas las personas que nacen con estas alteraciones desarrollan la enfermedad.
 
Linfedema secundario
 
El linfedema secundario se desarrolla en personas que antes tenían un sistema linfático normal que ha resultado dañado.
 
Esto puede ocurrir por muchos motivos, los más comunes son los siguientes.
 
Cirugía contra el cáncer
 
A veces el tratamiento contra el cáncer incluye cirugías que extirpan parte del sistema linfático
 
Radioterapia
 
La radioterapia utiliza dosis controladas de radiación de alta energía para destruir tejidos cancerosos, pero también pueden dañar tejidos sanos. Si algunas de las células cancerosas se encuentran en el sistema linfático, existe el riesgo de que el propio sistema resulte dañado y no pueda funcionar después correctamente.
 
Algunas infecciones y parásitos
 
Algunas infecciones pueden dañar el tejido alrededor del sistema linfático, causando una cicatriz que le impida funcionar correctamente.
 
La filariases es otra causa infecciosa de linfoedema. Se trata de una enfermedad parasitaria causada por diminutos gusanos que viven en el sistema linfático y bloquearlo.
 
Enfermedades del sistema circulatorio
 
Enfermedades que afectan al flujo sanguíneo, como la trombosis o las varices, pueden causar linfedema a algunas personas. El daño a las venas puede causar que la sangre salga e invada otros tejidos, negando las partes del sistema linfático responsables de drenar el exceso de fluidos
 
Obesidad
 
Las personas con obesidad, especialmente si padecen obesidad severa, tienen un mayor riesgo de inflamación. No está muy claro el motivo, pero parece que el exceso de tejido adiposo afecta de alguna forma al sistema linfático, reduciendo su capacidad para la circulación de líquidos.
 
En estos casos, perder peso es parte importante del tratamiento, y con solamente empezar perdiendo unos cuantos kilos comienza a notarse una mejora en la inflamación.
 
Inmovilidad
 
Al contrario del sistema circulatorio, en el sistema linfático no hay un motor que produzca la circulación del líquido que contiene, sino que esta se produce por los movimientos de todos los tejidos que lo rodean. El movimiento y el ejercicio ayudan al drenaje del sistema linfático, porque la actividad muscular alrededor de los canales que lo forman ayuda a movilizar el líquido hacia él.
 
Poco movimiento causa el efecto contrario: el líquido se acumula porque no es conducido hacia el sistema linfático. Esto aumenta el riesgo en personas que por accidentes u otras enfermedades se ven con movilidad limitada por una temporada.
 
Tratamiento del linfedema
 
No existe cura para el linfedema, pero normalmente se pueden controlar los síntomas aplicando técnicas que eviten la acumulación de líquidos y estimulen la circulación a través del sistema linfático.
 
Las más comunes son el uso de vendajes de compresión, moverse y hacer ejercicio con regularidad, llevar una dieta y estilo de vida sanos y someterse a masajes especializados.

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