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Calvicie: causas, consecuencias, prevención y remedios

Un llegó a la conclusión de que los hombres que se rapaban o eran calvos, eran percibidos como más altos, fuertes y dominantes, sin embargo, muchos hombres le temen.

Agencia | 11/01/2018 | 19:41
Un estudio genético realizado por Svenson indica que el 60 % de la población de más de 18 años tiene alta predisposición a padecer alopecia. A partir de los 25 años uno de cada cuatro hombres comienza a sufrir síntomas de calvicie. En la cincuentena el porcentaje aumenta considerablemente: el 50 % de los hombres es calvo. Hasta que llega un día en que ya no hay trucos que valgan.
 
Con un 42,60 % de casos de alopecia, España es el segundo país, solo por detrás de República Checa (42,79 %) y seguido de cerca por Alemania (41,24 %), con más calvicie en el mundo. Nuestro segundo puesto en el podio de la alopecia nos otorga la responsabilidad de conocer las causas, las consecuencias y los remedios a esta pérdida del cabello.
 
Las causas
 
Por qué unos sí y otros no depende de varios factores. Para empezar, hay que saber qué alopecia es la que padeces ya que, como asegura el doctor Sergio Vañó Galván, “hay más de 100 tipos diferentes". Y se explica: "Entre ellas, las que se originan por factores inmunológicos (como la areata), el estrés, la alimentación, fármacos e incluso enfermedades sistémicas”.
 
Y entre todas, una bastante común: la conocida como alopecia androgénica cuyo origen es hormonal y genético. “Es la forma más frecuente de todas, y en los varones suele originarse en la franja entre los 20 y los 30 años”, asegura el experto. De hecho, José Sánchez, un empresario de 44 años, se quedó totalmente calvo a los 21 años. Y añade: “A los 16 ya tenía el pelo muy fino. Y a los 20, la cosa no tenía remedio”. Es una herencia que le había dejado el padre y que también heredaron sus hermanos, totalmente calvos a los treinta y tantos. “Al principio probé un producto que salía anunciado en la tele, pero cuando se acabó el primer bote y vi que aquello seguía igual, desistí. Por suerte, algunos años más tarde apareció Iván de la Peña, apodado Lo Pelat, que era un crack, y me sentí estupendamente con mi calva”, confiesa sonriente y orgulloso Sánchez.
 
Las consecuencias... negativas
 
Aunque en los últimos tiempos hay una corriente estética que reivindica el lucir calva, no todos los varones reaccionan igual, al menos, al principio. “El hecho de perder el pelo de la cabeza puede provocar que la persona pase por un periodo normal y adaptativo más o menos desapercibido, o bien llegar a tener algunos síntomas depresivos o incluso que ese hecho acabe siendo el detonante de una depresión. Y cuanto más joven se es, más afecta”, explica la psicóloga Julia Vidal, directora de Área Humana Psicología, experta en ansiedad, estrés y trastornos psicosomáticos.
 
¿Las razones? “Por un lado, cuanto más joven se es, más inesperado resulta, porque los hombres se hacen a la idea de que es algo que puede suceder, sí, pero cuando tengan más edad, no ahora; por otro, a los veintipocos o treinta y tantos, la belleza resulta más importante, y el pelo está asociado a juventud y atractivo; y, por último, afecta en cuanto a que si no se tiene pareja puede pensarse que sin pelo es más difícil encontrarla, y por eso, también puede ser un factor con consecuencias psicológicas más notables en un varón soltero que en uno que ya está casado o en relación”, matiza la especialista Vidal.
 
Según la psicóloga, las creencias, los pensamientos, el significado que se le da a la pérdida del pelo va a determinar cómo se sienta cada uno. “Pensar ‘ya no soy atractivo’, ‘dejaré de gustarle a mi novia’, ‘se van a reír de mí’, ‘tener pelo significa ser joven y ahora ya soy mayor’, etc., influirá mucho más y ayudará menos en la adaptación y aceptación que si se piensa que el atractivo, el gustar o que te quieran dependen de muchas otras cosas”, zanja la psicóloga.
 
Las consecuencias... positivas
 
Pero ser o estar calvo también trae consigo consecuencias muy positivas. Por ejemplo, en un estudio que realizó el investigador Albert Mannes durante su estancia en la Universidad de Pensilvania, se llegó a la conclusión de que los hombres que se rapaban al cero la cabeza o eran calvos, eran percibidos como más altos, fuertes y dominantes. Signos, todos ellos, asociados con el liderazgo. Luego está las repercusiones estéticas, que no siempre son adversas. “Lo del atractivo es muy relativo –cuenta Jesús Hernández, presidente de la Asociación de Calvos de Errenteria–. Hay mujeres a las que les resultan más sexis los hombres con pelo, pero a otras muchas les gusta sin pelo. Cuestión de gustos”, comenta con cierta indiferencia hacia cualquier matiz negativo que pudiera acarrear la calvicie.
 
En septiembre de 2015 se le ocurrió la idea de reunir a todos los calvos de su población que se sintieran bien con esa cualidad de su aspecto físico, reunirse y pasarlo bien en torno a ese factor común. “En estos momentos, somos 53 socios, todos orgullosísimos de ser calvos y para nada nos dejaríamos crecer otra vez eso que llaman pelo”.
 
Y la prevención y los remedios
 
Sin embargo, aunque muchos estén más contentos que unas castañuelas con su nuevo look, debemos ser justos y reconocer que no siempre se tiene esa capacidad de adaptación, y que, como decía la psicóloga, con la caída del cabello se pierden también otras fortalezas psicológicas que repercuten en la vida diaria, como la seguridad personal para llevar el día a día con buena predisposición. “En algunas formas de alopecia, como la areata universal, en la que se pierde todo el pelo del cuerpo, los varones que la sufren no solo presentan una importante alteración estética, sino que el no tener pestañas, por ejemplo, puede ocasionar alteraciones oculares, porque es más fácil que entren al ojo diferentes partículas con el riesgo de que dañen la córnea. Por este y otros motivos, tanto en la alopecia areata como en la androgénica, determinados pacientes pueden sufrir un impacto muy negativo en su calidad de vida por la falta de autoestima. Desde la Unidad de Alopecia que tenemos en el Hospital Ramón y Cajal estamos realizando un estudio en el que analizamos de qué manera o intensidad se ve afectada la calidad de vida de los pacientes con diferentes tipos de alopecia, y observamos cómo un porcentaje importante (un 25 %) de ellos presenta un impacto muy negativo en su calidad de vida”, asegura el doctor Viñó.
 
La cirugía o trasplante capilar es, en opinión del experto, una opción muy buena para recuperar densidad capilar en una zona donde se ha perdido, aunque asegura que no se puede realizar en todos los pacientes y hay que valorar cada caso individualmente. Por otra parte, para quienes con veinte o treinta años no acaben de verse con la cabeza como la del detective Kojak, también es un gran recurso el tratamiento médico precoz a base de antiandrógenos y minoxidil, que en muchos casos evitan el desarrollo de la calvicie total.
 
Y como complemento, o simplemente como alternativa si uno apuesta, finalmente, por enfundarse orgullosamente la etiqueta de calvo, la psicóloga Julia Vidal recomienda algunos consejos muy sencillos para asumir mejor y más rápidamente la situación: “No mirarse en exceso al espejo, y si se hace, verse de forma global sin centrarse constantemente en la cabeza ni en la zona donde se cae el pelo; no ocultar la inminente pérdida de pelo con gorras, ni tapando esas zonas con el propio pelo, esto ayuda a aceptarlo mejor; hacer comentarios relativos a la pérdida de cabello con los amigos y las familias de forma natural, sin estar continuamente hablando de esto; y, por último, algo que también funciona, pedirle consejo al peluquero para encontrar un nuevo look que le favorezca”.

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