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A puño limpio, la polémica tradición navideña de Perú

Hombres y mujeres se enfrentan a golpes para limar sus diferencias

A puño limpio, la polémica tradición navideña de Perú
A puño limpio, la polémica tradición navideña de Perú
A puño limpio, la polémica tradición navideña de Perú
A puño limpio, la polémica tradición navideña de Perú
A puño limpio, la polémica tradición navideña de Perú
Agencias | 05/01/2018 | 19:33
En Navidad todos los problemas se arreglan a golpes en Santo Tomás. El 25 de diciembre es el día del año que muchos esperan con ansias en esta ciudad del sur peruano. Es tiempo de Takanakuy, una palabra quechua que significa “golpearse entre sí”.
 
Si tienes rencillas con alguien, lo puedes convocar a limar asperezas a puño limpio en la plaza de toros de este pueblo. Sales al medio del coliseo y dices su nombre.
 
Si el convocado se acerca significa que acepta el desafío.
 
Las peleas duran, en promedio, tres minutos y terminan con un abrazo de los peleadores.
 
Con esta lucha se pone fin al conflicto. Como dicen, es Navidad, tiempo de paz. Aunque, realmente, el origen de esta tradición no sea muy santo.
 
Según Víctor Laime, un poblador que ha investigado el tema, esta costumbre surgió en la colonia, cuando los españoles hacían luchar a sus esclavos por diversión, como si fueran gallos de pelea, el 25 de diciembre.
 
Al término del dominio español, el Takanakuy se fusionó con la Huaylía, que son cantos y danzas de resistencia inca, y se transformó en un mecanismo para resolver sus desavenencias y mantener vivo su espíritu guerrero.
 
“Durante muchos años estuvimos olvidados, no habían autoridades judiciales ni policiales, por lo que así era como resolvíamos nuestros problemas”, explica Florentino Laime, exalcalde de esta localidad.
 
Santo Tomás se ubica a siete horas de la capital de Cusco, en el sur de Perú. Su altura es de 3.481 metros sobre el nivel del mar.
 
Tiene más de 24,492 habitantes, quienes se dedican principalmente al comercio, a la ganadería y a la actividad minera.
 
El honor
 
Si ignoras el llamado a pelear, tienes la opción de que un familiar o amigo salga a defender tu honor.
 
Entonces, tu contendiente decidirá si mide fuerzas con tu representante o escoge que alguien más lo haga por él.
 
Hay familias enteras que se enfrentan a otras con el fin de que las desavenencias se zanjen definitivamente.
 
Las peleas no son grupales, se dan de uno en uno, con rivales de estatura y complexión similar. Los únicos que no son admitidos son los niños. 
 
Además de querer resolver altercados, hay quienes convocan a sus contrincantes sin otro objetivo que medir fuerzas, como si fueran gallos de pelea, señala Federico Araujo, ex peleador.
 
Es válido. Solo deben tener la suerte de que alguien acepte el reto.
 
Lo que no se permite es el ataque artero. Si no haces una lucha limpia, de nada servirá que ganes. Nadie reconocerá tu victoria y eso es peor que ser vencido.

 

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