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Modelo de atención en urgencias, clave para salvar vida de de personas

Notimex | 11/12/2017 | 12:01

Gracias al modelo de atención denominado Triage en los servicios de urgencia y áreas críticas del Sector Salud del país, los especialistas en esta materia han logrado preservar la vida de miles de personas que sufren algún accidente o complicación de salud.

De acuerdo con el Consejo de Salubridad General, Triage es un término francés utilizado para seleccionar, categorizar, escoger o priorizar, y en términos médicos es una escala de gravedad que establece un proceso de evaluación clínica preliminar a los pacientes, antes de la valoración, diagnóstico y tratamiento en el servicio de urgencias.

El procedimiento tiene su origen en el siglo XVII (1799) por iniciativa del cirujano francés Dominique Jean Larrey, durante las campañas de guerra de Napoleón Bonaparte, pero fue hasta la Primera Guerra Mundial que adquirió aceptación universal, y en la actualidad es un término coloquial en medicina y una necesidad en cuanto la atención médica.

En el área de la salud se entiende como un proceso dinámico mediante el cual se determina el orden de las prioridades de atención y la clasificación se basa en el beneficio que podrá obtenerse con la atención médica y no sólo en la gravedad de los lesionados.

Durante una situación de emergencia o desastre en la que se observa la necesidad de atención a múltiples víctimas, para poder decidir a qué paciente revisar primero debe aplicarse en forma inmediata el programa Triage, a fin de que permita, en forma rápida, evaluar, seleccionar, y estratificar a los usuarios con base en su estado clínico y pronóstico.

El Triage implica la continua evaluación de los pacientes y su respuesta a los tratamientos recibidos, y éstos, de acuerdo con su valoración, podrán pasar a otra prioridad de atención.

Este modelo contribuye a que la vigilancia otorgada sea eficaz, oportuna y adecuada, procurando con ello limitar el daño y las secuelas, y en una situación de saturación del servicio o de disminución de recursos los pacientes más urgentes sean tratados primero.

El proceso de asignación de la prioridad cuenta con las siguientes acciones que no deben consumir más de cinco minutos: Primero se hace una evaluación rápida de vía aérea, ventilación y circulación.

Como segundo paso se analiza el motivo de la urgencia; debe ser una anamnesis (datos que se recogen en la historia clínica de un paciente con un objetivo diagnóstico) dirigida, específica que identifique de manera oportuna e inmediata la causa principal de solicitud de consulta. Conforme a lo referido por el paciente y los hallazgos clínicos en el primer contacto se asigna la prioridad.

El tercer punto es evaluar los signos vitales y por último la asignación del área de tratamiento dentro del servicio de urgencias, de acuerdo con la prioridad del usuario.

Este sistema divide por colores los padecimientos para brindar una atención rápida, de estados críticos a situaciones menos urgentes.

El médico en el área de clasificación del servicio de urgencias recibe al paciente y/o familiar o persona legalmente responsable, hace el interrogatorio y la inspección del aspecto exterior del paciente para clasificar la emergencia y establecer el motivo de consulta.

A su vez, la enfermera general o auxiliar toma los signos vitales (tensión arterial, temperatura corporal, frecuencia respiratoria y cardiaca), mientras que el médico en el área de clasificación del servicio de urgencias cataloga al paciente de acuerdo con la prioridad con que requiere la atención médica y asigna un nivel y color.

Si el doctor determina al afectado en el nivel uno, le da el código rojo y lo ingresa en forma directa al área de reanimación; avisa al personal de admisión y/o trabajo social e inicia el procedimiento para el control de valores y ropa, así como registro de personas que son atendidas en esta área. En este caso, la vida del paciente o función de algún órgano está en peligro, su estado es crítico y debe ser atendido dentro de los primeros 10 minutos a su llegada al lugar.

Las situaciones que se ubican en este nivel son: paro cardiorespiratorio, pérdida de conciencia, dolor en pecho, dificultad respiratoria, hemorragia intensa, convulsiones sin parar, quemaduras en el pecho y/o en el rostro, lesiones con obstrucción de la vía aérea, neumotórax, hemoneumotorax, tórax inestable, choque hipovolémico por lesiones intraabdominales o heridas con compromiso vascular, entre otros.

Al ser atendidos en forma adecuada y temprana estos pacientes tienen un pronóstico favorable con grandes posibilidades de sobrevida, por lo que se les asigna la primera prioridad de tratamiento.

En tanto, en el nivel dos, color naranja, el tipo de urgencia es emergencia; el paciente requiere atención rápida por quemaduras extensas, falta de aire, ingesta de sustancias tóxicas con dolor leve, desorientación, golpes fuertes en los ojos con disminución o pérdida de la visión.

Si la persona es clasificada en el nivel tres, color amarillo, se considera delicado o en estado grave, por lo que el galeno informa al paciente, familiar o persona legalmente responsable, sobre su salud y el tiempo de probable espera para recibir su consulta o lo pasa al área de observación y el tiempo de atención es menor o igual a 30 minutos.

Déficit neurológico, obstrucción de la vía aérea incompleta, dificultad respiratoria, dolor torácico atípico, fracturas múltiples o abiertas, dolor abdominal agudo, deshidratación moderada, traumatismos craneoencefálicos no complicados, hemorragia sin repercusión hemodinámica, efectos secundarios leves a absorción de fármacos y/o sustancias, así como quemadura hasta en 30 por ciento de superficie corporal y convulsiones fuertes son algunos padecimientos que se ubican en este nivel.

En el nivel cuatro, color verde, los pacientes tienen lesiones que no ponen en peligro su vida, requieren de atención pero no de urgencia al poder presentar dolores de espalda, diarrea, fiebre, pequeñas quemaduras. En este grupo, los usuarios pueden ser atendidos como externos, y no deben ser enviados para su atención a hospitales, pues podrían ser tratados en puestos de socorro o en unidades de menor complejidad.

Padecimientos no urgentes o urgencia menor nivel cinco, color azul, son dolor de garganta, erupción en la piel, vómitos, golpes sin sangrado, molestias de oído, tos, dolor abdominal no intenso, comezón en los ojos y estreñimiento.

En una situación de desastre deberá? realizarse Triage en por lo menos tres sitios diferentes: prehospitalario, en la sala de urgencias y en el área de hospitalización.

Aunque la filosofía del Triage podría plantear problemas éticos, cuando el sistema se aplica a gran número de lesionados, la experiencia ha demostrado que esta práctica disminuye la mortalidad de las víctimas recuperables, así como la invalidez.

Existen en la actualidad diversos sistemas de Triage cuyas diferencias mínimas son en el número de niveles, de cuatro y hasta seis, sin embargo son similares y compatibles en su fundamento, objetivos y resultado.

Todos los sistemas deben ser simples, planeados y difundidos con anterioridad además de que deben ser totalmente aceptados, hacer uso de todos los recursos, ser aplicado a todos los pacientes y dirigido por un oficial (médico) altamente calificado y experimentado.

La toma de decisiones en el momento de la crisis al final recaerá en el líder de la Área Crítica; sin embargo, ésta deberá ser basada en las recomendaciones realizadas y previamente evaluadas por el Comité de Ética Hospitalario y el Comité de Emergencias Hospitalario, lo que permitirá evitar los conflictos de intereses entre las partes involucradas

 

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