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Alimentos tóxicos para el desarrollo del bebé

Los alimentos valorados como tóxicos y peligrosos deben ser excluidos del día a día, suplementándolos por aquellos que contienen calcio, ya que permiten desarrollar con más fuerza los huesos del bebé.

Agencia | 21/11/2017 | 10:53

El delicado estómago de los bebés no admite cualquier alimento. El proceso de maduración que necesita el sistema digestivo hace que, la mayoría de los bebés, no estén preparados para digerir ciertos alimentos durante los primeros meses de vida.

Cuando, además, los beneficios de la leche materna tienden a ser suficientes para cubrir las necesidades alimentarias de las que dependen los bebés en su etapa de nutrición.

Desde el momento en que el bebé nace y va creciendo, quiere probar todo tipo de comida que contienen nuestros platos, esto nos llevará a añadir variedad de comestibles, pero hay que tener claro que no todos los alimentos son sanos y nutritivos, existe el caso de los que se consideran tóxicos y peligrosos para la vida de los bebés

Los alimentos valorados como tóxicos y peligrosos deben ser excluidos del día a día, suplementándolos por aquellos que contienen calcio, ya que permiten desarrollar con más fuerza los huesos del bebé, además de formar, por completo, los sistemas que funcionan en el organismo y facilitar la mejor estructuración de la parte neurológica del niño.

1. Jugos de frutas y sodas con gaseosa
Es cierto que los jugos están hechos de frutas, pero eso no significa que sean sanos. La fibra que contienen las frutas frescas, por ejemplo, se pierden casi totalmente a través del proceso de fabricación de jugos, y lo que queda es un montón de azúcar. Los jugos también pueden causar diarrea a algunos bebés, dependiendo de la condición estomacal y de los factores de nutrición. Lo mejor es limitar el consumo de los mismos.

Por cierto, no te dejes engañar por las afirmaciones de muchos fabricantes de que sus jugos de fruta contienen la vitamina C que los bebés necesitan. La Academia Estadounidense de Pediatría recomienda que los bebés, menores de 6 meses, tomen únicamente leche materna o de fórmula. Los bebés, entre 6 y 12 meses, pueden recibir pequeñas cantidades de agua, pero la leche materna o de fórmula debe seguir siendo su principal bebida.

2. Embutidos (salchichas, chorizos)
Las comidas duras, pegajosas, escurridizas, en trozos grandes y redondos, se consideran peligrosas para los niños pequeños porque se pueden atragantar fácilmente con ellas (un trozo de zanahoria cruda, por ejemplo). En consecuencia, no le des a tu bebé: salchichas, chorizo, trozos grandes de carne o de queso, uvas enteras, maíz inflado, vegetales duros o crudos, ni tampoco, nueces y semillas.

Y una vez que empieces a ofrecerle a tu bebé alimentos que pueda tomar con sus dedos, asegúrate de que esos comestibles estén cortados en trocitos pequeños. Es importante saber que los bebés deben seguir una dieta bastante estricta en alimentos  y, preferiblemente, debe estar ligada a los nutrientes que recibe a través de la lactancia materna.

3. Aunque parezca obvio, no al azúcar en bebés
Dar de comer cosas dulces a un bebé le puede provocar fluctuaciones de azúcar en la sangre y caries, además de ser una terrible irresponsabilidad, por parte de los adultos que administran esta sustancia a los bebés. Recuerda que su paladar tiene una constante transformación por la cual experimentan los distintos sabores y aromas que perciben, con un poco de predilección hacia lo dulce (como el sabor de la leche materna, que es algo dulce). Sin embargo, las contraindicaciones y las consecuencias del azúcar en: dulces, caramelos, sodas, postres, batidos, etc., generan  enfermedades graves y trastornos de sueño.

La azúcar en su justa medida, en sí no debería ser considerada mala, pero recuerda que la nutrición de un bebé está absolutamente proporcionada y asegurada con un par de alimentos que ya dispone de antemano la madre. Estos son:

    La leche materna.
    El agua.

Alterar esos valores nutritivos, desmejora la calidad de los alimentos y predispone a los bebés a cada vez más dosis azucaradas, cuestión que al crecer se transforman en desórdenes cognitivos, rechazo a frutas, a vegetales y hortalizas, y a cuentas ostentosas en el pediatra y el odontólogo (caries, sarro, gingivitis, etc).

4. Postres. Sí, ni la gelatina se salva
La mayoría de las gelatinas están hechas casi totalmente de azúcar, colores y sabores artificiales, y una pequeñísima cantidad de gelatina que le da su consistencia. La que es preparada en casa, hecha con jugo de fruta, elimina los aditivos artificiales, pero sigue siendo esencialmente jugo de fruta y azúcar. Si revisas el apartado anterior entenderás porqué debes evitarlo.

 

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