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Santa terna… la incorrupta

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Leopoldo Pacheco | 08/11/2017 | 10:23
SI USTED COBIJA LA IDEA QUE CON la creación de una Fiscalía General y una Fiscalía Anticorrupción y otra más para delitos electorales, la realidad va a cambiar de una manera radical como por arte de magia, lamento decirle que efectivamente, eso solo podría ser material para los cuentos de hadas.
 
EL HECHO DE QUE AHORA EN SAN Luis Potosí, de acuerdo a lo que se establece a nivel federal, tengamos ya no una Procuraduría de Justicia sino una Fiscalía General, augura más trabajo, una cobertura mucho más amplia, más autonomía de un organismo que finalmente no dependerá de la tutela del estado, sino que confluye al grado de ser vigilante hasta de las acciones del propio Ejecutivo al grado de ser capaz de procesarlo si cometiera alguna falta.
 
TODO ESTO HACE DE LA FAMOSA triada, de la Fiscalía General y sus brazos, la Fiscalía Especial Anticorrupción y de la Fiscalía Especial Contra Delitos Electorales, uno de los retos que ocupan mucho trabajo y las propuestas del gobierno del Estado, que propone los perfiles y el Congreso del Estado, que finalmente los aprueba. El mar de suspicacias que surge desde diversos frentes y sectores sobre si estos perfiles  cumplen o no con los requisitos de probidad moral, no tener nexos con partidos políticos, ni con nada “ilegal”; tener la capacidad profesional para tan delicadas encomiendas, ha generado a través de los diversos espacios de la opinión pública una serie de pronunciamientos para alabar o descalificar a quienes se candidatean por estos puestos, que para ser honestos llevan consigo su propia cruz, ante instituciones y funcionarios que han perdido la confianza y la fe de muchos ciudadanos.
 
PERO LA VERDAD, MÁS ALLÁ DE LA politiquería barata basada en rumores para descalificar o para enaltecer perfiles mediocres ante este tipo de responsabilidades, es que no sabemos realmente qué es lo que harán los flamantes funcionarios que surjan de la famosa terna enviada por el Ejecutivo y que será menester de los diputados locales el elegir “al mejor” o “la mejor”. Hay quienes están con la romántica idea de que un fiscal anticorrupción será algo parecido al “Cid Campeador”, cuasi santo e idealista y que emprenderá una cruzada contra todo aquello que huela a corrupción. El fiscal contra delitos electorales se convertiría entonces en una figura parecida a “Juana de Arco”, completamente volcada a defender con su vida el voto a costa de arder en la “pira” de los intereses partidistas. Y henos aquí, entonces, esperando esos hombres o esas mujeres que encabezarán esos objetivos, que al final del día no serán más que una extensión moderna y con mayor presupuesto del trabajo que se ha venido realizando desde hace un tiempo a la fecha.
 
PORQUE EFECTIVAMENTE, EN ESTE tipo de cosas el presupuesto es lo que hace la diferencia, porque “San Presupuesto” es el que finalmente puede augurar que los buenos propósitos se conviertan, al final, en los resultados que se están esperando; que los programas se puedan concretar sin improvisar soluciones por falta de personal “que vaya y cheque, que compruebe, que inspeccione, que se quede a trabajar horas extras y un sinfín de circunstancias que no terminaría de mencionarle en el espacio que le resta a esta columna, querido lector.
 
En el inicio del trabajo de lo que ha dejado ya de ser procuración de justicia para convertirse en Fiscalía General, hay más de 100 mil expedientes rezagados que con suerte, podrán ser desahogados antes de que concluya la administración, y será más bien en un futuro más a largo plazo que se logren romper las inercias de lo que hemos sido desde hace ya muchos años.
 
SIN IMPORTAR QUE SEA HOMBRE o mujer quien tenga a bien ocupar alguno de estos espacios de responsabilidad, muchos potosinos abrigan la esperanza de que las cosas cambien, porque deben cambiar. Pero este cambio será más allá de organismos con nombres rimbombantes o plenipotenciarios, sino con ciudadanos conscientes y responsables, no magos con varitas al estilo “Harry Potter”, sino funcionarios con personal profesional y con el presupuesto necesario para cumplir sus objetivos sin pretextos ni resultados “pacotones” a los que nos tiene acostumbrados nuestra malograda burocracia, dado que lo último que necesitamos es que sea más gorda de lo que ya es.
 
HASTA LA PRÓXIMA…

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