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El agujero de la capa de ozono se 'cierra' hasta niveles de 1988

Agencias | 03/11/2017 | 23:43
El agujero en la capa de ozono de la Tierra que se forma sobre la Antártida cada septiembre fue el más pequeño observado desde 1988. Pero esta cambio se atribuye fundamentalmente a la variabilidad natural y no a una señal de curación rápida del agujero.
 
Las mediciones basadas en tierra y globo de la Administración Oceánica y Atmosférica Americana (NOAA por sus siglas en inglés) mostraron la menor cantidad de agotamiento de ozono sobre la Antártida durante el pico del ciclo de agotamiento del ozono desde 1988. 
 
Según la NASA, el agujero de ozono alcanzó su punto más alto el 11 de septiembre, cubriendo un área aproximadamente dos veces y media mayor que Estados Unidos (12,2 millones de kilómetros cuadrados en extensión) y luego disminuyó durante el resto de septiembre y hasta octubre. NOAA y la NASA colaboran para monitorear el crecimiento y la recuperación del agujero de ozono cada año. 
 
"El agujero de ozono en la Antártida fue excepcionalmente débil este año", dijo en un comunicado Paul A. Newman, científico en jefe de Ciencias de la Tierra en el Centro Goddard de Vuelos Espaciales de la NASA en Greenbelt, Maryland. "Esto es lo que esperaríamos ver dadas las condiciones climáticas en la estratosfera antártica". 
 
El agujero de ozono más pequeño en 2017 estuvo fuertemente influenciado por un vórtice antártico inestable y más cálido, un sistema de baja presión estratosférico que gira en el sentido de las agujas del reloj en la atmósfera sobre la Antártida. Esto ayudó a minimizar la formación de nubes estratosféricas polares en la estratosfera inferior. La formación y persistencia de estas nubes son importantes primeros pasos que conducen a las reacciones catalizadas por cloro y bromo que destruyen el ozono, según los científicos. 
Estas condiciones antárticas se parecen a las que se encuentran en el Ártico, donde el agotamiento del ozono es mucho menos grave.
 
En 2016, las temperaturas estratosféricas más cálidas también limitaron el crecimiento del agujero de ozono. El año pasado, el agujero de ozono alcanzó un máximo de 14,3 millones de kilómetros cuadrados, 3,2 millones de kilómetros cuadrados menos que en 2015. El área promedio de estos máximos diarios de agujero de ozono observados desde 1991 ha sido de aproximadamente 16 millones de kilómetros cuadrados. 
 
No es una señal de curación rápida
 
Aunque las condiciones atmosféricas estratosféricas más cálidas que el promedio han reducido el agotamiento del ozono durante los últimos dos años, el área actual del agujero de ozono sigue siendo grande porque los niveles de sustancias que agotan el ozono como el cloro y el bromo siguen siendo lo suficientemente altos como para producir una pérdida significativa de ozono. Por lo que la menor extensión del agujero de ozono en 2016 y 2017 se debe a la variabilidad natural y no a una señal de curación rápida.
 
La capa de ozono de nuestro planeta se concentra en la estratosfera terrestre y reúne el 90 % del ozono presente en la atmósfera. Esta capa absorbe del 97 al 99 % de la radiación ultravioleta de alta frecuencia. Los niveles de sustancias que agotan la capa de ozono, como el cloro y el bromo, siguen siendo lo suficientemente altos como para producir una pérdida significativa de ozono.
UCSLP - LOCALES

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