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Datos curiosos sobre la celebración de Día de Muertos

Durante la fiesta de Día de Muertos las almas de los difuntos salen del lugar donde se fueron al morirse y regresan a visitar a sus seres queridos en la tierra.

Agencia | 02/11/2017 | 18:12
La celebración del Día de los Muertos es considerada la tradición más representativa de la cultura mexicana.
 
Se lleva a cabo principalmente en México durante dos días: el 1 de noviembre, llamado Día de Todos los Santos, que es cuando llegan las ánimas de los niños y el 2 de noviembre, el Día de los Muertos, que acuden los espíritus de los adultos.
 
La historia de esta celebración se remonta a la época de los indígenas mesoamericanos Aztecas, Mayas, Purepechas, Nahuas y Totonacas, que durante los últimos 3,000 años realizaban rituales para celebrar la vida de sus ancestros. En la era prehispánica era común conservar los cráneos como trofeos y mostrarlos durante los rituales que simbolizaban la muerte y el renacimiento.
 
Esta festividad coincide con la fiesta católica Día de los Fieles Difuntos, que tiene el objetivo de orar por aquellos fieles que han acabado su vida terrenal y, especialmente, por aquellos que se encuentran aún en estado de purificación en el Purgatorio.
 
A pesar de que la muerte puede ser un tema tabú en múltiples culturas, en este día se celebra alegremente y se honran las vidas de los difuntos.
 
Según la tradición, durante la fiesta de Día de Muertos las almas de los difuntos salen del lugar donde se fueron al morirse y regresan a visitar a sus seres queridos en la tierra. Se les recibe con una ofrenda donde se coloca su comida y bebida favorita, fruta, calaveritas de dulce, juguetes para los niños, fotografías de los difuntos y coloridas flores de cempasúchil.
 
La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) declaró a la festividad, en el año de 2003, como obra maestra del patrimonio cultural de la humanidad.
 
15 curiosidades sobre el Día de los Muertos
 
1. En la tradición se cree que el color de las flores de cempasúchil –amarillo-, que en náhuatl significa “20 flores”, guiará a los muertos del cementerio al lugar de la ofrenda, además de hacerle una estancia agradable durante su visita.
 
2. El festival que posteriormente se convertiría en el Día de los Muertos, se conmemoraba en el noveno mes del calendario solar mexica, cerca del inicio de agosto, y se celebraba durante un mes completo. Este era presidido por la diosa Mictecacíhuatl, conocida como La Dama de la Muerte y esposa de Mictlantecuhtli, Señor de la Tierra de los muertos.
 
3. Los conquistadores españoles estuvieron aterrados con las prácticas paganas de los indígenas cuando llegaron a América en el siglo XV, y en un intento de convertir a los nativos al catolicismo, movieron el festival hacia fechas en el inicio de noviembre para que coincidiesen con las festividades católicas del Día de todos los Santos y Todas las Almas.
 
4. Los aztecas creían que había 13 cielos y nueve infiernos -como el Tlalocan, Omeyocán y Mictlán- y que cuando una persona moría se iba a un cielo diferente dependiendo de las cosas que habían hecho en vida y cómo había fallecido.
 
5. Los entierros prehispánicos eran acompañados de ofrendas que contenían dos tipos de objetos: los que habían sido utilizados en vida por el muerto, y los que podría necesitar en su tránsito al inframundo.
 
6. Según la tradición no pueden faltar arcos o puertas en los altares, porque es por esa vía donde ingresan las almas que vienen desde el Mictlán (mundo de los difuntos).
 
7. Los altares por lo general tienen tres niveles: uno simboliza el cielo, otro la tierra y otro el inframundo, niveles que los difuntos deben escalar para llegar al mundo de los vivos.
 
8. La tradición dice que la ofrenda se debe colocar el 31 de octubre y nadie la puede tocar, ya que los invitados son los difuntos y son ellos los que inician el convite; después, cuando regresan satisfechos al inframundo, los platillos de la ofrenda deben ser compartidos entre los familiares y amigos.
 
9. El film nominado a un Globo de Oro como mejor película animada, El libro de la vida, co-escrita y dirigida por Jorge R. Gutiérrez, está inspirada en la celebración del Día de Muertos.
 
10. Las ofrendas colocadas en los altares representan a los cuatro elementos primordiales de la naturaleza: la tierra con los frutos que alimentan a las ánimas mediante su aroma; el viento con papel picado o papel de china que por su ligereza se mueve al paso de la brisa; el agua colocada en jarrones para que las almas calmen su sed después del largo camino que recorren para llegar hasta su altar; y el fuego con las velas y veladoras, encendiendo una por cada alma recordada, y una más por cada alma olvidada.
 
11. En el caso de que no se pueda visitar la tumba, ya sea porque no existe o porque la familia está muy lejos para ir a visitarla, se elaboran detallados altares en las casas donde se ponen las ofrendas.
 
12. Algunas familias pernoctan en los panteones, los cuales abren las 24 horas durante esta fecha. Usualmente se contratan grupos musicales para que, durante las veladas, interpreten las canciones preferidas de los difuntos al pie de su sepulcro.
 
13. Los planes para el festival se hacen en el transcurso del año, incluyendo el acopio de las ofrendas que serán expuestas para los muertos.
 
14. Los símbolos comunes de esta celebración son las calacas, cráneos que los celebrantes representan con máscaras; las calaveras de dulce, que tienen inscritos los nombres de los difuntos (o en algunos casos de personas vivas en forma de bromas) en la frente; el Pan de Muertos, un panecillo dulce hecho a base de huevo que se hornea con diferentes figuras (redondas, cráneos y conejos); y las litografías llamadas Calaveras literarias, versos irreverentes, escritos a modo de epitafios, retratando a las personas como si estuvieran muertas.
 
15. A pesar de ser una tradición nacional mexicana, se celebra de manera diferente en cada estado del país:
 
En las calles principales de Oaxaca se realizan enormes alfombras de flores, que de por sí solas son una obra artesanal muy elaborada.
 
En la isla de Janitzio, ubicada en el lago de Pátzcuaro, Michoacán, los habitantes se dirigen a la isla en canoas que semejan mariposas, guiados por la luz de miles de velas que dan a la celebración un toque lúgubre y mágico.
 
Durante el festejo en Mixquic, una pequeña localidad situada en Tláhuac en la Ciudad de México, se lleva a cabo una antigua tradición llamada “la hora del campanero”, en la que los habitantes caminan cantando y tocando campanas para visitar las distintas ofrendas del pueblo, recibiendo fruta a cambio.
 
En la ciudad de Aguascalientes, situada en el centro de México, se acostumbra festejar el festival de las calaveras, y en ese día se le rinde homenaje al dibujante y grabador José Guadalupe Posada, quien fue el creador del personaje más importante del Día de Muertos, La Catrina, que porta la vestimenta de una dama de la alta sociedad como muestra de la presencia de la muerte en la cotidianidad de todos los estratos sociales.

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