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¿Qué es una capsulitis?

Las mujeres de entre 50 y 60 años son sin duda el sector poblacional que más suele sufrir este tipo de problema articular

Agencia | 31/10/2017 | 12:46

Una capsulitis es una inflamación localizada en la “cápsula” articular, es decir, en todo el tejido fibroso que envuelve cualquier articulación móvil: dedos, hombros, cadera…

Es posible que aquellas personas que practiquen baloncesto, balonmano o voleibol hayan padecido esa típica inflamación tan dolorosa en alguno o varios dedos donde se procede a la inmovilización de los mismos mediante un vendaje.

Ahora bien, más allá del ámbito deportivo, es común sufrir capsulitis en hombros y caderas cuando llegamos a cierta edad.

Las mujeres de entre 50 y 60 años son sin duda el sector poblacional que más suele sufrir este tipo de problema articular y en muchos casos ven su vida limitada debido al dolor con el que suele cursar.

¿Por qué se origina la capsulitis?
Para entender mejor qué es la capsulitis debemos saber primero qué es la cápsula articular.
La cápsula articular es una membrana que rodea todas nuestras articulaciones con un fin muy concreto: impedir que los segmentos óseos se muevan.
Estas cápsulas articulares se sitúan cerca del cartílago y los ligamentos facilitando así tanto la protección de la articulación como la armonía del propio movimiento.

Cuando sufrimos una capsulitis no hay ninguna rotura, es decir, este tejido no se ha desplazado, ni hay fractura en el propio hueso o articulación.

Podríamos decir por tanto que no es grave, aunque, eso sí, cursa con un dolor duradero.

No hay un solo origen que determine la aparición de la capsulitis. Es más, en ocasiones, hasta se desconocen los detonadores.

Veamos ahora cuáles suelen las causas más comunes y conocidas:
Un golpe traumático
Enfermedades reumáticas
Diabetes
Problemas de tiroides
Es común en mujeres de entre 50 y 60 años que ya han llegado a la menopausia

Síntomas de la capsulitis
El dolor se localiza en una articulación puntual, iniciándose casi siempre con una rigidez.
Casi sin saber cómo, nos cuesta llevar a cabo movimientos que antes hacíamos con naturalidad, como peinarnos, lavarnos la espalda, abrocharnos la ropa, levantar pesos…

El dolor va en aumento y puede durar semanas, meses y años dependiendo del origen.
En el área afectada puede aparecer entumecimiento e inflamación.
La recuperación es lenta.

El “hombro congelado”, un tipo muy común de capsulitis articular

Lo acabamos de señalar: la capsulitis suele ser más común en mujeres que han sobrepasado los cincuenta años y que están ya en esa etapa menopáusica.

Así, una de las dolencias más habituales que suelen surgir en este ciclo vital es, sin duda, el dolor articular. Dentro de esta condición, el llamado “hombro congelado” es un trastorno más que frecuente.

El hombro congelado o capsulitis adhesiva es una inflamación que se localiza en todo el tejido conectivo que recubre la articulación del hombro.
Estamos ante una dolencia que puede ser crónica en muchos casos.
Aparece como consecuencia de la pérdida de elasticidad en este tejido.
La cápsula que recubre la articulación se endurece, hay menos líquido sinovial y la estructura de la articulación fricciona, se toca y aparece la consecuente inflamación

Síntomas del hombro congelado
El dolor del hombro congelado suele dar sus primeras pistas por la noche. A los pacientes con este problema les cuesta mucho dormir de lado.
Más tarde, esa molestia nocturna empieza a hacer acto de presencia en las tareas cotidianas: peinarse, ponerse el cinturón en el coche…
Poco a poco, el dolor se vuelve más intenso y se incrementa con los cambios de temperatura, el estrés, las vibraciones, el cambio de estación…
El dolor no suele irse con analgésicos. De hecho, el hombro congelado puede ser una dolencia crónica o desaparecer por sí mismo al cabo de dos años.

Tratamiento para el hombro congelado
El tratamiento para el hombro congelado o capsulitis adhesiva es multidisciplinar, es decir, debe afrontarse desde diversas estrategias para mejorar la calidad del movimiento, reducir el dolor y tratar ese tejido capsular inflamado.

Estas serían algunas estrategias:
Tratamiento frío-calor para reducir la inflamación.
TENS (Estimulación nerviosa transcutánea). Se trata de un tipo de terapia muy útil en estos casos. Se aplica neuroestimulación a través de la piel mediante pequeños electrodos y es muy efectiva.

No podemos dejar de lado el tratamiento por parte de los fisioterapeutas con masajes específicos para esta dolencia.
La crioterapia, por su parte, es un tipo de intervención que utiliza el frío para favorecer la recuperación de esos tejidos inflamados alrededor de la articulación del hombro.

Lo más propicio en todos los casos es que vayamos probando técnicas y distintos tipos de terapias para hallar esa que más se ajusta a nuestras características, sin tener que quedarnos solo con el enfoque farmacológico.

Hay quien experimenta mejoría con la acupuntura, a otros les va bien la natación, el yoga y la estimulación nerviosa transcuténea.

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