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Trastorno por ensoñación excesiva o inadaptada

Estos pacientes son soñadores; soñadores capaces de crear sus propios personajes para sumergirse en historias complejas, detalladas y muy vívidas para ellos.

Agencia | 28/10/2017 | 17:08

El trastorno por ensoñación excesiva define a un síndrome peculiar. La persona que lo padece pasa gran parte del tiempo inmersa en sus fantasías y desconectada por completo de la realidad. A pesar de que todos nosotros soñamos despiertos, hay quien lo hace en exceso; tanto que queda recluido en un universo aislado, donde descuida su alimentación, sus responsabilidades y relaciones.

Cuando la persona hace uso de sus fantasías y sueños durante horas como forma de aislarse de la realidad o para huir de un conflicto emocional o un trauma interno hasta el punto de descuidarse a sí mismo, estaríamos ya ante un comportamiento psicopatológico.

Soñar despiertos por tanto no supone problema alguno: siempre y cuando llevemos a cabo un día a día plenamente funcional. El 95% de la población lo hace. Es más, todos fantaseamos, y fantaseando ponemos en marcha infinidad de áreas cerebrales que potencian nuestra agilidad mental. Así, estructuras como la corteza prefrontal, el sistema límbico o diversas áreas corticales relacionadas con la información sensorial nos ayudan a reflexionar sobre ciertas áreas de nuestra vida, alimentar nuevos proyectos y mejorar nuestro estado anímico.

Son instantes puntuales en el día que actúan casi como un “reseteo” mental, como un refugio momentáneo donde hallar bienestar. Sin embargo, el auténtico problema llega cuando preferimos estos rincones privados a la vida real. De hecho, es importante saber que tras el trastorno de ensoñación excesiva suelen haber otros trastornos subyacentes y asociados, como diversos traumas, trastornos obsesivo-compulsivos, conflictos subyacentes…

Trastorno por ensoñación excesiva o inadaptada

El trastorno por ensoñación excesiva no aparece (aún) en el Manual diagnóstico y estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-V). Se espera que aparezca en las próximas ediciones a medida que surjan más investigaciones y enfoques terapéuticos. Fue de hecho en el 2002 cuando el médico psiquiatra Eliezer Somer, de la Universidad de Haifa en Israel, habló de él para ponerle nombre y describir la sintomatología asociada.

Sería la siguiente:
-Estos pacientes son soñadores; soñadores capaces de crear sus propios personajes para sumergirse en historias complejas, detalladas y muy vívidas para ellos.
-Esas fantasías interfieren en su vida real. Cualquier estímulo cotidiano puede ser un disparador para crear una nueva historia, una nueva narrativa interna en la que sumergirse sin tener en cuenta qué están haciendo en ese instante.
-Descuidan responsabilidades, incluyendo alimentación e higiene.
-Tienen dificultades para dormir por la noche.
-Cuando sueñan despiertos suelen realizar movimientos repetitivos o estereotipados, incluyendo expresiones faciales.
-Suelen hablar o durante estas fantasías privadas, murmurar en voz baja escenificando la propia ensoñación.
-Estas fantasías pueden durar horas pero cesarlas, tener que volver a la realidad, les confiere una alta ansiedad, similar a cualquier adicción.

¿Qué hay detrás del trastorno por ensoñación excesiva?
Tal y como hemos señalado, este trastorno todavía está en fase de descripción y análisis. Sin embargo, son muchos los psiquiatras y psicólogos que tratan a estos pacientes a diario en sus consultas. Podemos ver también cómo se publican artículos de forma frecuente para actualizar datos y enfoques terapéuticos, por tanto, este trastorno está cada vez más delimitado y la información de la que disponemos está validada por la práctica profesional.

Es importante señalar esto último por una razón concreta. Algo que ha podido comprobarse es que el trastorno por ensoñación excesiva casi nunca viene solo. Tal y como hemos indicado al inicio suele acompañarse por otros trastornos o problemas subyacentes. Serían los siguientes.

Personas que han sufrido maltratos o que han experimentado otro tipo de actos traumáticos en algún momento de sus vidas.
Los pacientes con depresión también pueden mostrar trastornos por ensoñación excesiva.
El trastorno obsesivo-compulsivo también está relacionado.
El trastorno límite de personalidad o los trastornos asociativos son otras realidades comunes.
Asimismo, también ha podido observase que las personas con Trastorno del Espectro Autista también son tendentes a este tipo de situaciones.

Tratamiento para el trastorno de ensoñación excesiva

Algo que tendrá en cuenta el profesional que deba trabajar con un paciente con ensoñación excesiva es saber precisamente la causa que puede subyacer a este comportamiento. La estrategia terapéutica, por tanto, no será la misma en una persona con depresión que en alguien con conductas obsesivo-compulsivas. Ese es el desafío y ese el punto de partida a partir del cual iniciar un enfoque u otro.

Asimismo, es interesante saber que el psiquiatra Eliazer Somer desarrolló una escala con la cual diagnosticar este tipo de condición clínica. El “Maladaptive Daydreaming Scale (MDS)” dispone de 14 escalas con las que poder definir este trastorno, el cual ha servido hasta el momento para diferenciarlo de otras condiciones como la esquizofrenia o la psicosis.

Por otro lado, se ha demostrado una elevada eficacia en el tratamiento de este trastorno mediante la técnica psicoterapéutica EMDR (Desensibilización y Reprocesamiento por los Movimientos Oculares). Se trata de un interesante abordaje con el que resolver las dificultades emocionales originadas por hechos traumáticos. Fue creado en 1987, por Francine Shapiro.
“A veces, la mente recibe un golpe tan brutal que se esconde en su propio aislamiento. A veces, la realidad es solo dolor, y para huir de ese dolor, la mente tiene que abandonar la realidad”

Asimismo, la psicología cognitiva-conductual también es eficaz en este tipo de realidades psicológicas, ahí donde el profesional tendrá los siguientes objetivos terapéuticos:

    Conectar a la persona con la realidad.
    Fomentar actividades regladas y el control del tiempo.
    Identificar estímulos que generan la ensoñación.
    Mejorar la atención.
    Mejorar hábitos de vida saludables.
    Fomentar intereses que integren al paciente en las dinámicas cotidianas.

Para concluir, es importante saber en qué momento determinadas conductas nos alejan de nuestras responsabilidades y de la oportunidad de disfrutar de una vida plena, feliz y responsable. La ensoñación excesiva puede ser a veces esa “droga” con que aislarnos de una realidad personal que nos duele o para la que no hallamos un sentido.

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