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Síntomas de que tienes una infección dental

Aunque la práctica diaria de hábitos de higiene ayuda a mantenerlos limpios y saludables, en ocasiones, el ambiente de la boca se altera y se producen infecciones a las que se les debe poner cuidado.

Agencia | 08/10/2017 | 10:45

Nuestros dientes están en contacto continuo con residuos de alimentos, bacterias, saliva y otra amplia variedad de componentes que, en algún momento, pueden afectar su salud.

Aunque la práctica diaria de hábitos de higiene ayuda a mantenerlos limpios y saludables, en ocasiones, el ambiente de la boca se altera y se producen infecciones a las que se les debe poner cuidado.

Estas pueden ser leves o graves y, de hecho, en algunos casos comprometen la salud general de todo el organismo.

Lo más preocupante es que, de no atenderse a tiempo, pueden generar fuertes dolencias y la pérdida total de las piezas dentales.

Es por esto por lo que es fundamental conocer sus síntomas y, sobre todo, buscar ayuda profesional cuando se identifique algún problema.

1. Mal aliento
La halitosis es uno de los síntomas más evidentes de una infección dental.
Esta se produce por el crecimiento excesivo de las bacterias, en especial en zonas donde el cepillo no alcanza a eliminar por completo los residuos.
Suele controlarse con los productos de higiene oral, pero reaparece de forma constante hasta que se elimina la infección.
Su presencia podría indicar:

Gingivitis
Caries dental
Abscesos dentales
Sarro bacteriano
Alteraciones en la saliva

2. Deterioro del esmalte dental
Cuando se produce una infección dental las bacterias presentes en los dientes producen un ácido que, con el tiempo, afecta el esmalte que los protege.

Estas sustancias se acumulan en una placa de textura rugosa, la cual genera manchas amarillentas debido a los residuos de algunos alimentos.
Su falta de control puede causar un grave debilitamiento de la pieza dental, causándole pérdida de densidad y quiebre.

3. Dolor en la mandíbula y dientes
Una sensación de dolor en la mandíbula y los dientes, sea constante o intermitente, puede alertar el desarrollo de enfermedades periodontales o infección en los dientes.

Estas, por lo general, tienen relación con la acumulación de placa bacteriana, un conjunto de residuos que facilitan el crecimiento de los microorganismos patógenos.
El síntoma debe ser analizado por un dentista, ya que puede ocurrir por diversas afecciones orales o lesiones.

4. Sangrados de las encías
Las encías sangrantes suelen aparecer cuando hay algún tipo de lesión o infección que compromete sus tejidos.
Es común notarlas al usar el cepillo de dientes o hilo dental; incluso, a veces se pueden percibir mientras se ingieren algunos alimentos.
Su causa principal son las toxinas que forman placa en los dientes, las cuales generan debilidad en los tejidos, o bien, infecciones periodontales.

5. Inflamación y enrojecimiento
La infección periodontal, incluso las caries, generan inflamación y enrojecimiento en las encías, casi siempre acompañado con dolor.
Su atención oportuna es determinante para evitar complicaciones, ya que la hinchazón puede extenderse hacia el hueso de la quijada.

6. Dientes flojos

Sentir una de las piezas dentales flojas es una razón más que suficiente para consultar cuanto antes al profesional de salud dental.
Estos indican la progresión de la infección dental y, a su vez, alertan de que la estructura ósea del soporte del diente se está erosionando.
Es habitual cuando no se controla a tiempo la gingivitis, la cual pasa a ser periodontitis.
Esta afección puede generar un desplazamiento de los dientes en la zona afectada y, en casos más graves, causa deterioro del tejido del hueso.

7. Pus
La aparición de pus en las encías es una señal de alerta de una enfermedad periodontal.
Este se produce como respuesta del sistema inmunitario ante el ataque de las bacterias patógenas que generan la infección.
Inicialmente se pueden producir unas “bolitas”, llamadas abscesos, los cuales tienen en su interior sangre y pus.
Es un proceso infeccioso complejo que debe ser tratado por un profesional ya que, si no se controla a tiempo, puede generar daños irreversibles.
La infección puede llegar a originar la destrucción de hueso alveolar (el que soporta los dientes).

 

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