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Beber alcohol libera hormonas de la felicidad

Esta es una de las causas por las que provoca adicción.

Plano Informativo | 02/08/2016 | 15:10

En un estudio que publica Science Translational Medicine, científicos de la Universidad de California comprobaron que las bebidas alcohólicas provocan la secreción de endorfinas en el cerebro, y ello produce sensaciones de placer que podrían conducir a la adicción.

Al beber alcohol se liberan endorfinas, las cuales desencadenan las emociones positivas que se experimentan durante el estado de embriaguez. Las endorfinas, también llamadas 'hormonas de la felicidad', son sustancias analgésicas segregadas de manera natural por el cerebro. Además de encargarse de hacer posible la comunicación entre las neuronas, estimulan los centros de placer del cerebro con el fin de disminuir las sensaciones dolorosas.

Jennifer Mitchell y su equipo analizaron las respuestas cerebrales de 13 personas con alto consumo de alcohol, en comparación con otros 12 voluntarios que no bebían de manera habitual. En todos los casos el alcohol produjo una liberación de endorfinas. Los científicos observaron su producción en el núcleo accumbens y la corteza orbitofrontal, áreas del cerebro implicadas en la valoración de la recompensa. También identificaron el tipo de receptor opioide que actúa con las endorfinas: el receptor Mu.

Los investigadores utilizaron la técnica de tomografía por emisión de positrones (PET). Este método no invasivo mide la actividad metabólica analizando cómo se distribuye en el interior del cuerpo un radiofármaco de vida ultracorta administrado por vía intravenosa, en este caso a los voluntarios les fue inyectado un fuerte opiáceo (carfentanil) marcado radioactivamente. Esta sustancia actúa en los receptores opioides del cerebro, y al estar marcada, se pudo identificar la localización exacta de los puntos. Tras ello, suministraron bebidas alcohólicas a los voluntarios y una segunda toma de carfentanil. Las endorfinas liberadas después de consumir alcohol actuaron sobre los receptores, impidiendo que se ligara el opiáceo. Los investigadores compararon la primera y segunda imagen PET obtenidas y así marcaron los lugares exactos en los se secretaron endorfinas al beber.

Durante el estudio los participantes manifestaron mayores sensaciones de placer al liberarse más endorfinas en el núcleo accumbens, sin embargo el aumento de la cantidad de estas proteínas en la corteza orbitofrontal sólo incrementó los sentimientos positivos en los bebedores habituales. "Esto indicaría que el cerebro de los alcohólicos está modificado, de manera que encuentran más placentero el consumo de alcohol. Este sentimiento de gratificación puede ser el que les haga beber tanto", comenta la autora.

Comprobar que las bebidas alcohólicas inducen la liberación de opioides en el núcleo accumbens y la corteza orbitofrontal permitirá, según los investigadores, mejorar la eficacia de los fármacos habituales, como la naltrexona (este medicamento bloquea los efectos de los opioides, y se le emplea en la terapia del síndrome de abstinencia al alcohol, también como tratamiento de la intoxicación aguda por drogas como la heroína, la codeína o la morfina, pero su efecto no es selectivo, es decir bloquea más de un receptor), utilizados para tratar el alcoholismo, una de las principales causas de muerte en el mundo.

Aunque ya se sospechaba desde hace décadas que el cerebro de quienes beben en exceso parece ser particularmente receptivo a los compuestos que provocan la sensación de placer y recompensa tras una bebida, es la primera vez que un estudio lo comprueba en el cerebro de seres humanos.

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