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¿Cómo la falta de sueño afecta tus emociones?

Agencia | 29/12/2015 | 10:44

La evidencia científica no parece gran cosa para los búhos nocturnos comunes: los expertos dicen que necesitamos por lo menos 7 horas de sueño cada noche para mantenernos saludables, y las interrupciones en el sueño pueden ser tan perjudicial como una falta general del mismo. Ahora un nuevo estudio dice que la capacidad de nuestro cerebro para regular las emociones puede verse comprometida si no conseguimos suficiente descanso.

Si te sientes mal humorado por la mañana después de llegar tarde a la cama, parece que hay una prueba científica de lo que está pasando. Investigadores de la Universidad de Tel Aviv, en Israel, fueron capaces de identificar el mecanismo neurológico responsable de perturbar la regulación emocional y descubrieron que los problemas comenzaron a suceder después de una noche de insomnio.

Para el estudio 18 voluntarios se mantuvieron despiertos toda la noche y se sometieron a IRMf (imágenes de resonancia magnética funcional) y EEG (electroencefalograma) para monitorear la actividad en sus cerebros.

Tras una buena noche y una mala de sueño, se pidió a los participantes a tomar la misma prueba, identificar el movimiento de puntos sobre una imagen. Éstas imágenes se colocaron para ser emocionalmente positivas (un gato), emocionalmente negativas (un cuerpo mutilado), y emocionalmente neutras (una cuchara). Al medir la rapidez y precisión de los individuos al identificar el movimiento de los puntos, y combinar ésta información con los resultados de la exploración del cerebro, el equipo de investigación fue capaz de construir una imagen de procesamiento cognitivo.

Fundamentalmente, la falta de sueño contribuyó a la disminución del procesamiento regular, en las exploraciones EEG hubo muy poca diferencia en la actividad cerebral entre las imágenes positivas y negativas tras una noche de insomnio. Una segunda prueba demostró que los voluntarios se distraen fácilmente con cualquier tipo de imagen cuando se les privó del sueño. Por el contrario, después de que habían tenido suficiente tiempo de descanso, sólo las imágenes más "emocionales" causaron picos en la actividad cerebral.

"Resulta que perdemos nuestra neutralidad", dijo una de los investigadoras, Talma Hendler. "La capacidad del cerebro para decir lo que es importante se ve comprometida. Es como si de repente todo es importante."

Lo que esto significa es que incluso el más pequeño de los acontecimientos de nuestra vida diaria podría hacernos perder los estribos o romper en llanto después de una noche sin dormir porque nuestro proceso cognitivo se ha visto alterado. Los investigadores ahora están estudiando cómo diversos métodos de intervención del sueño podrían reducir la disfunción emocional vista en la ansiedad, la depresión y los trastornos de estrés postraumático.

Los resultados han sido publicados en The Journal of Neuroscience.

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