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Los perros pueden detectar tus mentiras

Si en tu niñez viste muchos capítulos de Scooby Doo, sabías que no había nada que temer si este perro estaba cerca.

Agencia | 09/10/2015 | 11:42

Porque cuando todo estaba perdido, cuando parecía que todos iban a morir, cuando el monstruo o fantasma los tenía a todos arrinconados sin ninguna forma de escapar en los últimos dos minutos de cada capítulo, Scooby Doo hacía algo que lograba descifrar el misterio y desenmascarar a los maleantes. Casi nunca era a propósito y eso era parte de su torpeza, pero muchas veces su instinto era el que lo guiaba para terminar por salvar la vida de todos.

Como este perro resolvedor de misterios, también estaba el Comisario Rex, un perro detective austríaco de los años 90, que no hablaba, pero sabía exactamente en quien confiar y en quien no.

Aunque no lo creas, detrás de estas series de ficción, hay una verdad que ha sido comprobada por la ciencia: los perros saben detectar a los mentirosos y saben en quién confiar.

En los humanos y los perros pasa igual. Los bebés y los niños muy pequeños ven a todas las personas como seres confiables y sea lo que sea que digan lo creen. Con los cachorros pasa lo mismo, pero como los perros crecen y maduran con más rapidez, pronto aprenden que no todos merecen el mismo nivel de confianza. Si le mientes constantemente a un perro, él dejará de confiar en la información que le das.

Un par de estudios publicados en la revista Animal Cognition, liderados por Akiko Takaoka, de la Universidad de Kyoto, Japón, probó que los perros sólo usan la información que les entregan personas que hayan mantenido un comportamiento confiable con ellos.

El primer estudio reunió a 24 perros y se confió en el hecho de que si un humano le apuntaba hacia algún lugar dónde ir, el animal iría. Al perro se le presentaban dos contenedores opacos, en uno había un poco de comida. En la primera fase, un investigador apuntó hacia el contenedor con comida. El perro le hizo caso y encontró su recompensa.

La segunda fase se diseñó para mostrarle que este humano ya no era confiable: mientras el perro miraba, el investigador le mostró que uno de los contenedores tenía comida y el otro no. Cuando el perro fue soltado, la persona apuntó al contenedor vacío y le dijo que fuera hacia allá. En la fase final, se repitió lo que se hizo al principio. Pero a diferencia de lo que pasó en la primera fase, el perro esta vez mostró que aparentemente había aprendido que ese humano no era confiable.

Para saber si esta desconfianza se extendería a todos los humanos o sólo a este investigador, se repitió el experimentos con otros 26 perros. Las primeras dos fases se hicieron exactamente igual. En la tercera fase, se cambió al investigador mentiroso por uno desconocido. En esta ocasión, el perro confió en el humano y fue donde él apuntó. Esto indicó que ellos no perdían la fe en la humanidad completa, sino que sólo en los mentirosos en particular.

Así que la próxima vez que le hagas a tu perro el truco de tirar la pelota sin lanzarla, atente a las consecuencias.

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