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¿Comes adecuadamente?

Agencia | 23/07/2015 | 12:20

“Demasiada comida, demasiado caliente y demasiado rápido”, resume el gastroenterólogo alemán Peter Meier al referirse a la carga extra que el cuerpo tiene que soportar.

Demasiado: en realidad, uno se siente lleno, pero todo está tan rico que se come una segunda o tercera ración. El estómago se expande para poder digerir todos los platos y en algún momento llega a su límite. “El estómago da la voz de alarma advirtiendo de que está lleno hasta reventar”, dice otro gastroenterólogo, Sebastian Haag. La función del estómago es mezclar los alimentos con jugos gástricos y predigerirlos. Solo después, los alimentos pueden ir entrando en pequeñas porciones en el intestino delgado.

Comer rápido tampoco es bueno para la digestión. “El cuerpo tarda entre 15 y 20 minutos en dar la señal de que está lleno”, explica la nutricionista Gesila Olias. Ella recomienda no ignorar la sensación de saciedad. “Justamente en Navidad es posible comer tranquilamente. La gente debería disfrutar y celebrar la comida en compañía de otros”. Meier agrega que “es conveniente hacer algunas pausas durante la comida”. Así se evita que el estómago se llene en poco tiempo, “porque entonces la musculatura del estómago pierde fuerza y se cansa”, explica Meier.

A ello se añade el hecho de que en invierno generalmente a la gente le gusta una comida abundante y rica en grasas. Generalmente, la grasa caliente se disuelve más fácilmente: de esta manera, el estómago puede absorber más grasa caliente que grasa fría. “No se puede comer mucha manteca”, dice el gastroenterólogo para citar un ejemplo. Por tanto, no es recomendable una comida demasiado calientey rica en grasas.

Entonces, ¿el banquete solo debe consistir en ensaladas y agua? No, solo es necesario ser un poco más cuidadoso. Además, la ensalada puede sustituir como entrada a una crema pesada. “Se deberían mezclar endivia, rúcula o escarola”, recomienda Haag, porque estas verduras contienen muchas sustancias amargas que estimulan los jugos digestivos. Sin embargo, esto no está científicamente demostrado. ”Esta teoría más bien pertenece al ámbito de la medicina popular, que desde hace siglos usa sustancias amargas para los problemas gastrointestinales”, dice Meier.

Esta afirmación confirma la creencia de quienes recurren después de la comida a una copita para ayudar a la digestión. Aunque da un ligera sensación de alivio, el alcohol reduce la movilidad estomacal, por lo que la comida permanece aún más tiempo en el estómago”, explica Haag. “Además, una comida rica en grasas combinada con alcohol afloja el esfínter situado en la parte superior del estómago”, dice el gastroenterólogo. Como consecuencia, el ácido gástrico entra en el esófago, causando ardor.

Es mejor atenerse al viejo dicho de que “después de la comida hay que descansar o dar 100 pasos”. Practicar deporte no es una buena idea, pero sí hacer un poco de ejercicio como un paseo al aire libre, porque el movimiento corporal también propicia el movimiento en el tracto gastrointestinal, lo que estimula la digestión. “Se activa la circulación y se mejora el riego sanguíneo del tracto gastrointestinal”, explica Meier. Sin embargo, el mismo efecto se puede conseguir echándose una siestecita después de la comida.

 

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