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¿Es malo bañarse en exceso?

Agencia | 21/01/2015 | 11:44

Según los datos de un estudio realizado tres de cada cuatro españoles se duchan al menos una vez al día. Y es que la ducha diaria es un hábito ya consolidado dentro de nuestra sociedad, y de hecho, algo muy bien visto, ya que implica limpieza y cuidado personal.

Normalmente, suele tratarse de una 'ducha rápida', entre cinco y diez minutos, y sin demasiadas complicaciones o extravagancias: jabón y esponja, son suficientes para disfrutar de este momento diario.

Tres de cada cuatro se duchan al menos una vez al día. Sin embargo, parece que muchos de los productos que se ofertan actualmente en el mercado presentan el hábito de la ducha, más que como un acto destinado a la higiene, como una opción más para disfrutar de los ratos libres.

Es necesario establecer  una línea diferenciadora entre la considerada higiene y la sobrehigiene. Lo que nos lleva a plantearnos otra cuestión, ¿es la sobrehigiene un hábito positivo o puede tener sus efectos nocivos? Es lógico pensar que para la piel un exceso de jabón y de agua no es recomendable.

Es importante conocer los daños que un exceso de higiene diaria y el uso de productos inadecuados pueden producir en la piel; lo que no supone, en ningún caso, poner en duda la necesidad de la higiene y de la ducha en su 'justa medida'.

El manto lipídico

La capa de lípidos tiene un PH ligeramente ácido, que se sitúa en torno al 5,5. Este PH impide que gérmenes, bacterias, virus, ácaros y demás microorganismos penetren en nuestra piel. Por eso es tan importante no alterar esa acidez. Si se modificara, el manto perdería propiedades, y en consecuencia perdería esa función protectora. Ducharse varias veces en un mismo día y emplear jabones, geles u otros productos de aseo que contribuyan a perturbar el índice de acidez natural de la piel.

Posibles enfermedades de la piel

Nuestra piel está preparada, según la Academia Española de Dermatología y Venereología, para una única ducha al día. Si nos duchamos repetidas veces en un mismo día (sin poner en práctica hábitos como el de ducharse únicamente con agua y sin jabón, en las segundas y terceras duchas), ese exceso puede llevar a la aparición de algunas enfermedades de la piel: Dermatitis atópica Es la más conocida.

Infecciones Otro de los problemas de perder la acidez natural es que nuestra piel puede ser víctima de infecciones de diverso tipo.

Alergias Las pieles con el manto hidrolipídico dañado son más sensibles, y por ello se originan las alergias. Esto no quiere decir que todas las pieles vayan a ser hipersensibles a determinadas sustancias. Dependerá de cada persona y del tipo de piel que tenga.

Lo mejor es un jabón con PH 5,5 y aceite vegetal

Los geles y los jabones que se emplean en el baño tienen, al igual que la piel, un determinado PH, que, en este caso, es el índice de acidez que mide la alcalinidad del producto.
Lo ideal es utilizar sólo jabones que tengan un PH cercano al de la piel, 5,5, y que no excedan el 6,5, en ningún caso.

Los jabones más recomendables son los que incluyen entre sus componentes aceite de oliva u otros aceites vegetales como el de almendras, el de germen de trigo, el de palma o el de coco: todos ellos ayudan a regular el grado de hidratación de la piel, y mantienen y regeneran su manto protector.

Además de adquirir geles con un PH óptimo, es importante prevenir la sequedad de la piel y no descuidar su hidratación después de la ducha.

Por ello, es recomendable utilizar cremas hidratantes después del baño; aunque, de nuevo, sin caer en un uso excesivo lo que puede provocar el efecto contrario: un exceso de grasa en la piel, y la aparición de otro tipo de patologías cutáneas como el acné.

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