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09:21 Participan empleados en robo de turbosinas: ASA

EL UNIVERSAL | 07/03/2011 |

El crimen organizado opera ya en instalaciones aeroportuarias del país para robar turbosina que más tarde utiliza en sus propios aviones o comercializa ilegalmente, primero entre pequeñas aeronaves privadas y después entre grandes líneas aéreas a precios de “oferta”.

El director de Aeropuertos y Servicios Auxiliares (ASA), Gilberto López Meyer, reconoció la existencia de un “mercado negro” dentro de los propios aeropuertos a través del “robo hormiga” de combustible, en donde participan empleados del propio organismo y a pesar de tratarse de un entorno “muy controlado, muy vigilado y con mucha seguridad”.

Las debilidades en esquemas de medición del combustible que entra a las 59 estaciones del país y que sale para su venta así como las deficiencias en el despacho a pie de avión (el registro se realiza manualmente), son aprovechadas por el hampa para obtener utilidades con la turbosina que no se contabiliza.

ASA maneja un mercado con la comercialización de este tipo de combustible de 30 mil millones de pesos anuales.

EL UNIVERSAL publicó el pasado 9 de febrero, que esas deficiencias le cuestan a la dependencia alrededor de 180 millones de pesos anuales.

ASA reconoce en su Programa Sistema de Medición de Combustibles de Aviación 2011, “que debido a las grandes cantidades de combustible que se manejan diariamente, en la práctica existen muchas situaciones que provocan diferencias entre lo que entró, salió y el producto almacenado; algunas de ellas se pueden deber a producto no medido, datos imprecisos, a las inexactitudes en las mediciones, entre otros”.

López Meyer reconoció: “en el caso del robo de combustibles nosotros también somos víctimas y lo que hemos detectado a lo largo de los años, pues se trata de pequeños robos hormiga”.

—¿Dentro de sus propias instalaciones? —Se le preguntó.

—Sí, a veces sí, con la complacencia y participación de empleados, por lo que se han tenido que hacer las denuncias.

“Son volúmenes insignificantes en comparación con lo que vendemos todos los días (10 millones de litros diarios), lo sorprendente es que se realiza en un entorno muy controlado, muy vigilado, con mucha seguridad, por eso los robos son pequeños, pero es un problema que debemos atender para que no crezca” añadió en entrevista.

Información de la Policía Federal Preventiva proporcionada vía Instituto Federal de Acceso a la Información (IFAI), revela que la turbosina es uno de los combustibles con mayor demanda entre los ordeñadores de ductos en el país.

En la solicitud número 0002200129207 se detallan pérdidas por robo de diesel del orden de 5 mil 400 litros diarios; gasolina, 28 mil 610 litros; y de turbosina 58 mil 136 litros.

A un precio de 10 pesos por litro, las pérdidas diarias por robo de turbosina serían del orden de 581 mil pesos y al año 212 millones de pesos.

Datos de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) revelan que en las denuncias penales presentadas antes las autoridades correspondientes, se presume que el combustible robado se comercializa ilegalmente primero entre pequeñas aeronaves privadas y después entre grandes líneas aéreas a precios de “oferta”, en lo que se ha convertido en un “mercado negro” de venta de turbosina dentro de los aeropuertos.

Hasta 2004, la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuancia Organizada (SIEDO) había detectado que el robo de turbosina y gasavión se realizaba en carreteras federales por parte de bandas organizadas que más tarde surtían a cárteles.

De acuerdo con un reporte publicado por EL UNIVERSAL ese año, la SIEDO encontró que un alto porcentaje de atracos para obtener turbosina o gasavión podría estar “arreglado”, con la complicidad de transportistas.

Hoy, el crimen organizado utiliza empleados de ASA para realizar el “robo hormiga” de turbosina, dentro de las propias instalaciones aeroportuarias.

El director de ASA confirmó que por ello buscan mejorar el monitoreo y supervisión durante la recepción, almacenamiento, suministro y manejo de los combustibles dentro de los aeropuertos o gasolineras “con el fin de prevenir robo de combustible y aseguramiento de la calidad del producto”, por lo que tampoco podría descartarse la venta de turbosina adulterada.

El hallazgo se realizó luego de que el gobierno federal detectó focos rojos en el aeropuerto internacional de Cancún, concretamente en la planta de combustibles que opera Aeropuertos y Servicios Auxiliares (ASA).

Tras un análisis de riesgo realizado por la propia dependencia en esas instalaciones que concluyo en noviembre de 2010, se pudo identificar que la estación está expuesta a “ataques armados, toma de instalaciones (con o sin rehenes), acceso no autorizado y sabotaje”.

- Deficiencias en terminales

En el análisis de riesgo realizado por Aeropuertos y Servicios Auxiliares hay evidencias de que las “debilidades en materia de seguridad física” están presentes en todas las estaciones de combustibles, aeropuertos y gasolineras instaladas dentro de los perímetros de las instalaciones aeroportuarias del país.

El documento que fue turnado a las autoridades gubernamentales el 30 de enero de este año, refiere preocupaciones por las condiciones de seguridad del inmueble de Cancún ya que por este aeropuerto ingresan 70% de turistas extranjeros.

La estación de combustibles de ese aeropuerto es la que más turbosina recibe a través de autotanques a nivel nacional, teniendo entregas promedio de un millón 500 mil litros diarios y la segunda con más venta de combustible en México.

El levantamiento del análisis de riesgo que llevo al cabo personal de ASA en el ámbito de seguridad aeroportuaria, concluyó que aunque la estación de combustibles caribeña dispone de equipos de seguridad instalados, “estos son de funcionamiento básico como grabación de video para realizar la vigilancia de la estación, con lo cual no se mitigan los riesgos detectados en la investigación, o en caso de presentarse alguno, el sistema será insuficiente para dar atención de manera eficaz”.

Es decir, la existencia de “varios riesgos y amenazas de seguridad en la estación no podrían ser resueltos con actual infraestructura tecnológica de seguridad de la estación”.

López Meyer confirmó que tras las conclusiones del análisis de riesgo, se trabaja en un proyecto piloto de seguridad para las estaciones de combustible que opera el organismo en todos los aeropuertos del país, pues “tienen que estar protegidas lo mejor posible contra cualquier acto ilícito, ya sea dirigido a robar combustible o a lastimar la instalación, por eso estamos en una revisión completa de los mecanismos de seguridad”.

Estamos, dijo, integrando las tecnologías y vamos a empezar este año con el aeropuerto de Cancún, por la importancia que representa para el ingreso de turistas extranjeros y “creemos que antes de que termine el primer semestre se habrán mejorado las medidas de seguridad en este aeropuerto”.

De acuerdo con el funcionario, “disponemos de un centro de control en la ciudad de México con el que podemos vigilar en tiempo real, a través de cámaras de circuito cerrado, lo que está sucediendo en casi la totalidad de nuestras estaciones”.

López Meyer aseguró que el primer paso que se va a dar en Cancún “nos va a costar 4 millones o 5 millones de pesos, pero en realidad este es un programa de largo plazo, permanente y que abarca todo los aeropuertos del país”.

212 mdp se reportan como pérdidas por robo

$581 mil es el reporte diario por robo turbosina, según reporte de PF

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